Convento de San Esteban

El Convento de San Esteban se alza como uno de los conjuntos monásticos más impresionantes de España, situado en la emblemática Plaza del Concilio de Trento, en el corazón histórico de Salamanca. Este magnífico convento de la Orden de Predicadores (dominicos) representa una obra cumbre del arte español, combinando de manera extraordinaria el gótico tardío, el plateresco renacentista y el barroco churrigueresco en un conjunto arquitectónico que ha cautivado a visitantes durante siglos.

Fachada de la iglesia del convento de San Esteban, en Salamanca
Fachada de la iglesia del convento de San Esteban, en Salamanca.
Foto de Rafaelji, Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0).

Con casi 800 años de presencia dominica en Salamanca, el Convento de San Esteban no solo destaca por su monumental fachada plateresca —considerada una de las joyas del Renacimiento español— y su espectacular retablo barroco de José de Churriguera, sino que ha sido también cuna de la célebre Escuela de Salamanca, liderada por Francisco de Vitoria, padre del derecho internacional moderno y defensor de los derechos de los pueblos indígenas de América.

Raíces medievales

La presencia de la Orden de Predicadores en Salamanca se remonta al siglo XIII, cuando los frailes dominicos llegaron a la ciudad poco después de la fundación de la Universidad de Salamanca en 1218. Inicialmente, la comunidad se estableció extramuros de la ciudad, junto al río Tormes, en la iglesia de San Juan el Blanco. Sin embargo, una devastadora crecida del Tormes en torno a 1256 dejó inutilizable aquel primer asentamiento, obligando a los religiosos a buscar una nueva ubicación.

Ante la inundación, los canónigos de la catedral donaron a los dominicos una pequeña iglesia dedicada a San Esteban, situada intramuros con su cementerio y posesiones del contorno. Desde 1256, la orden comenzó un proyecto de expansión del edificio donado para adaptarlo a las necesidades de una comunidad religiosa en constante crecimiento. Durante los siglos XIII y XIV, la orden experimentó un notable aumento de las donaciones, lo que permitió ir ampliando el primitivo conjunto conventual medieval.

La ubicación privilegiada del convento, próxima a la Universidad, no fue casual. Desde sus inicios, Fernando III el Santo nombró al Prior del convento como uno de los jueces para dirimir las disensiones con los estudiantes, lo que evidencia la influencia universitaria y académica que el convento de San Esteban ejerció desde sus orígenes y que se prolongó hasta la exclaustración de 1835.

Construcción del edificio actual

El primitivo convento medieval resultaba insuficiente y modesto para una comunidad dominica que había alcanzado gran prestigio intelectual y social. En 1524, el cardenal fray Juan Álvarez de Toledo, hijo del II Duque de Alba y obispo de Córdoba, impulsó la construcción de un nuevo y grandioso conjunto conventual que reflejara el esplendor de la orden y de la ciudad de Salamanca. Las obras se iniciaron el 30 de junio de 1524 con un proyecto ambicioso que se prolongaría durante casi un siglo.

La edificación de la iglesia fue confiada al afamado arquitecto Juan de Álava, quien trazó los planos iniciales y comenzó la obra. Se conserva una traza original de este maestro que demuestra su autoría del proyecto. Posteriormente, la obra fue continuada por Fray Martín de Santiago y por el gran Rodrigo Gil de Hontañón, quien se ocupó especialmente del crucero con el cimborrio y de la cabecera. Otros maestros que intervinieron fueron Juan Ribero de Rada y Pedro Gutiérrez.

La construcción se extendió hasta 1610, cuando finalmente la iglesia fue consagrada. Esta prolongada duración explica la mezcla de estilos arquitectónicos que van desde el gótico final hasta el renacimiento y el barroco, aunque el conjunto se considera un excelente ejemplo del estilo plateresco español.

Tras la muerte del cardenal Juan Álvarez de Toledo, surgieron conflictos con sus herederos por la continuidad de las obras y los costes, lo que derivó en varios pleitos entre 1558 y 1566. Estos litigios incluían demandas por la falta de finalización de elementos como la torre, las rejas y los retablos de las capillas laterales.

Información práctica

Dirección y cómo llegar

El Convento de San Esteban se ubica en la Plaza del Concilio de Trento, s/n, 37001 Salamanca. Se encuentra a escasos cinco minutos a pie desde las Catedrales de Salamanca, en pleno conjunto histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Desde la Plaza Mayor, el visitante puede llegar caminando por la Gran Vía y luego girando hacia la zona catedralicia.

El acceso peatonal es cómodo y permite disfrutar del entorno monumental. Varias líneas de autobús urbano tienen paradas cercanas en la zona del centro histórico. La proximidad a otros monumentos emblemáticos como la Casa de las Conchas, la Universidad o el Convento de las Dueñas (situado justo enfrente) hace del Convento de San Esteban una parada imprescindible en cualquier itinerario por Salamanca.

Horarios de visita

Horario de verano:

  • Lunes a domingo: 10:00 a 13:30 horas y 16:00 a 20:00 horas

Horario de invierno:

  • Martes a sábado: 10:00 a 14:00 horas y 16:00 a 18:00 horas
  • Domingo y festivos: 10:00 a 14:00 horas
  • Lunes: cerrado

Nota: Se recomienda verificar los horarios actualizados en la web oficial del convento (www.conventosanesteban.es) ya que pueden variar según la temporada y las celebraciones litúrgicas.

Tarifas

Entrada general: 3,50 €

Entrada reducida (grupos): 2,50 €

Entrada gratuita: menores de 12 años

La entrada incluye el acceso a la iglesia, el Claustro de los Reyes, la Escalera de Soto, las salas capitulares, la sacristía, el coro alto con sus espectaculares vistas de la nave, y el museo conventual. La visita completa puede durar entre una hora y hora y media, dependiendo del interés del visitante.

Teléfono de contacto: 923 21 50 00

La fachada plateresca: un retablo de piedra

La fachada de la iglesia del Convento de San Esteban constituye una de las obras maestras del plateresco español y una de las imágenes más icónicas de Salamanca. Diseñada por Rodrigo Gil de Hontañón y ejecutada entre los siglos XVI y XVII, esta monumental portada fue concebida como un gigantesco retablo de piedra tallado en la característica arenisca dorada de Villamayor.

La fachada se estructura como un arco de triunfo bajo cuya bóveda de medio cañón casetonada con decoración de florones se despliega una complejísima ornamentación. Se organiza en tres cuerpos verticales y tres niveles horizontales, creando una composición equilibrada y armoniosa repleta de contenido simbólico.

En el eje central destacan dos escenas principales realizadas por el escultor Juan Antonio Ceroni: en la parte superior aparece un Calvario con Cristo crucificado entre la Virgen María y San Juan Evangelista, y bajo él se representa el Martirio de San Esteban, protomártir cristiano y patrón del convento, lapidado por defender su fe. La escena del martirio muestra al santo arrodillado mientras los sayones le arrojan piedras, en una composición dramática y expresiva.

En la calle de acceso, flanqueando la puerta, aparecen los santos Jacinto, Domingo de Guzmán, Francisco de Asís y Catalina de Siena sobre peanas y protegidos por doseletes góticos. En los medallones de las enjutas del arco están representados Moisés y Elías, mientras que en el entablamento se encuentran los medallones de Santiago, David, San Jorge y otro santo no identificado.

La fachada está rodeada de una compleja iconografía que incluye motivos vegetales, grutescos renacentistas, alegorías y diferentes escudos heráldicos de las familias benefactoras y de la propia orden dominica. Los ornamentos finísimos parecen auténtica orfebrería cuando son iluminados por la luz solar, justificando el término «plateresco» aplicado a este estilo que imita el trabajo de los plateros.

Las decoraciones escogidas se interpretan como símbolo de la Contrarreforma católica, el poder de la orden dominica y la vinculación de la misma con la monarquía española, en un momento de tensión religiosa en Europa tras la Reforma protestante.

Delante de la fachada se abre el pórtico de acceso al convento, formando ángulo recto con la portada de la iglesia. Este pórtico fue ejecutado entre 1590 y 1592 por Juan Ribero de Rada y está compuesto por arcos de medio punto inspirados en las logias renacentistas italianas, contrastando su sobriedad clasicista con la exuberante decoración de la fachada-retablo.

En la parte superior de la fachada existe una terraza accesible al público que ofrece unas espléndidas vistas panorámicas del casco antiguo de Salamanca, incluyendo las Catedrales y otros monumentos del entorno.

El interior de la iglesia

El interior de la iglesia de San Esteban sorprende por sus dimensiones monumentales: 84 metros de longitud, 14,5 metros de anchura y 27 metros de altura, alcanzando los 44 metros en el crucero. La planta es de cruz latina con una sola nave, solución que refuerza la sensación de amplitud y magnificencia del espacio.

Desde el crucero hacia los pies, la iglesia presenta características del gótico tardío, con bóvedas de crucería estrellada, pilares bocelados, ventanas góticas, rosetones y seis capillas laterales. Sin embargo, el crucero, el cimborrio y el presbiterio muestran ya elementos claramente renacentistas, evidenciando la evolución estilística durante el prolongado proceso constructivo.

Las capillas laterales, situadas entre los contrafuertes, están realizadas en distintos estilos y presentan decoraciones diferentes entre sí. La segunda capilla del lado de la Epístola perteneció al linaje de los Paz y cuenta con un sepulcro parietal con estatua armada de caballero. La tercera capilla de este mismo lado destaca por la pintura mural que prácticamente la cubre por entero, realizada por Antonio de Villamor y que representa escenas de la Pasión de Jesucristo.

Desde el crucero se accede a la Capilla del Rosario o de los Anaya-Enríquez, sus fundadores. La embocadura del arco presenta pintura mural de Antonio Villamor representando una Coronación de la Virgen, mientras que el interior muestra escenas de la Vida de la Virgen y de la Pasión de Jesús. Esta capilla cuenta también con un retablo atribuido al entorno de los Churriguera.

El retablo mayor

El retablo mayor de la iglesia de San Esteban constituye una de las obras cumbres del barroco español y del llamado estilo churrigueresco. Fue diseñado y ejecutado por José Benito de Churriguera hacia 1692-1693, hermano de Alberto Churriguera, arquitecto de la Plaza Mayor de Salamanca.

Con unas dimensiones impresionantes de aproximadamente 16 metros de ancho por 24 de alto, se considera uno de los retablos más monumentales del barroco español. La estructura fue realizada en madera de pino, material traído principalmente desde los pinares de Balsaín (Segovia) y Soria, a los que se sumaron cien troncos donados por la Casa ducal de Alba desde sus propiedades en Piedrahíta.

El retablo se organiza en alto zócalo, un primer gran cuerpo arquitectónico que llega hasta el arranque de las bóvedas, y otro cuerpo sobrepuesto que cierra el arco. El primer cuerpo se articula mediante seis columnas salomónicas colosales de orden gigante, recubiertas de profusa decoración vegetal con uvas y hojas de parra, alusión eucarística que remite al simbolismo de Cristo como vid verdadera.

En el centro se encuentra el tabernáculo concebido como un templete, flanqueado por un par de columnas a cada lado. Entre estas y las de los extremos se encuentran dos hornacinas que albergan las esculturas de Santo Domingo de Guzmán (fundador de la Orden de Predicadores) en el lado de la Epístola, y San Francisco de Asís en el del Evangelio, atribuidas al propio Churriguera o a Salvador Carmona.

El segundo cuerpo destaca por la magnífica pintura del Martirio de San Esteban, obra del pintor Claudio Coello (1642-1693), uno de los grandes maestros del barroco español. Este lienzo corona el conjunto y actúa como foco narrativo y devocional, representando el momento en que el protomártir es lapidado mientras contempla el cielo abierto.

El proceso de dorado y estofado del retablo, efectuado varias décadas después de su ensamblaje, realzó su esplendor. Este trabajo, que implicó un elevado coste superior incluso al de su construcción inicial, fue llevado a cabo por un equipo especializado. Todo está dorado y recubierto de profusa decoración, destacándose como uno de los más significativos ejemplos del estilo churrigueresco, caracterizado por su ornamentación exuberante y detallada.

Los retablos del crucero se atribuyen al entorno de los Churriguera. El del lado del Evangelio está dedicado a santo Domingo de Guzmán, con una escultura del santo de Salvador Carmona y una pintura con los santos Domingo y Francisco en oración atribuida a Manuel Petit. El del lado de la Epístola está dedicado a santo Tomás de Aquino, con escultura de José Larra Domínguez y cuadros de Antonio Palomino.

El Claustro de los Reyes

El Claustro de los Reyes o Claustro Procesional es el principal del convento y constituye una magnífica síntesis entre el gótico tardío y el renacimiento. Construido entre 1533 y 1544 por iniciativa de fray Juan Álvarez de Toledo, fue obra de Alonso Sardiña y Fray Martín de Santiago.

El claustro presenta planta cuadrada y se organiza en dos pisos. La planta baja muestra bóvedas de crucería característica del gótico, pero con decoraciones renacentistas y arcos semicirculares que evidencian la transición estilística. Las pandas —galerías que rodean el patio por sus cuatro lados— presentan columnas abovedadas que separan el claustro del jardín central.

La galería superior

presenta el doble de arcos que la inferior (cuarenta arcos en total que se asoman al patio) y luce un artesonado de madera, así como medallones decorativos intercalados bajo una estructura gótica con motivos platerescos. En el centro del jardín claustral se encuentra un templete renacentista que añade belleza al conjunto.

La Escalera de Soto

Una de las joyas arquitectónicas del convento es la célebre Escalera de Soto, construida hacia 1553-1556 y obra del genial Rodrigo Gil de Hontañón. Recibe su nombre por el mecenazgo de Fray Domingo de Soto (1495-1560), insigne teólogo que fue catedrático de la Universidad de Salamanca, confesor del emperador Carlos V y teólogo principal en el Concilio de Trento.

Esta escalera llama poderosamente la atención por su técnica innovadora y atrevida para la época. El tramo inferior sujeta todo el conjunto y solo se apoya en los muros laterales, sin descargar su peso sobre ellos ni contar con más soportes, creando debajo de ella un espacio vacío que da la sensación de que la escalera se sostiene mágicamente en el aire. Esta solución técnica de escalera volada constituye un alarde de ingeniería renacentista.

La escalera comunica los dos pisos del claustro y permite el acceso a las dependencias conventuales superiores. Su elegante diseño y su audacia constructiva la han convertido en una de las escaleras más admiradas del Renacimiento español.

Otras dependencias notables

La sacristía, situada junto a la iglesia, es muy amplia para permitir que numerosos frailes se preparen simultáneamente para la concelebración de la eucaristía. Fue construida en el siglo XVII bajo el mecenazgo de Fray Pedro de Herrera, catedrático de la Universidad de Salamanca, prior del convento y obispo de Canarias, Tuy y Tarazona. Este prelado está enterrado en la propia sacristía, enfrente de su estatua orante. La obra fue realizada por los arquitectos Alonso Sardiña y Juan Moreno, constituyendo uno de los mejores ejemplos de arquitectura conventual del siglo XVII.

El Capítulo antiguo, oscuro, modesto y austero, data del siglo XIV, con obras en los siglos siguientes. En la parte más elevada se encuentra la capilla, donde se enterraron los más destacados miembros del convento, como Francisco de Vitoria o Domingo de Soto. En la parte más baja se enterraban los demás religiosos, y en los bancos adosados a sus paredes tomaban asiento los frailes en sus reuniones capitulares.

El Capítulo nuevo, más grande, monumental e iluminado que el antiguo, data del siglo XVII y guarda similitud en su traza con la sacristía.

El coro alto, situado en la parte alta de los pies de la iglesia, ofrece una espectacular vista de la nave con el retablo mayor y la cubierta de crucería. El ámbito cuenta con una sillería trazada por Alonso Balbás a mediados del siglo XVII, costeada por fray Pedro de Tapia, fray Juan de Épila y fray Francisco de Araujo, obispo de Segovia, este último enterrado en el propio coro. Destaca también la imponente pintura del «Triunfo de la Iglesia», fruto de la corriente ideológica de la Contrarreforma católica.

El convento cuenta además con una importante biblioteca conventual (horario: lunes a jueves de 9:00 a 13:45 y de 16:00 a 18:00 horas, viernes tarde cerrada) y un museo que alberga piezas de gran valor procedentes tanto del propio convento como de misiones dominicas de todo el mundo.

Cuna de la Escuela de Salamanca y centro intelectual

El Convento de San Esteban es, prácticamente desde su origen, un importante centro de estudio y docencia teológica. Dentro de los maestros, catedráticos y obispos de este convento destacan figuras de primerísima magnitud en la historia del pensamiento europeo.

El nombre más ilustre es sin duda Francisco de Vitoria (c. 1483-1546), iniciador de la Escuela de Salamanca, creador del Derecho Internacional moderno y defensor pionero de los derechos humanos, que aplicó especialmente a los indígenas de América. Sus Relecciones sobre el poder civil, el derecho de gentes y los justos títulos de la conquista de América sentaron las bases del derecho internacional y cuestionaron la legitimidad de muchas prácticas coloniales.

Otros nombres destacados incluyen a Domingo de Soto (1495-1560), teólogo principal en el Concilio de Trento; Melchor Cano, gran teólogo; Bartolomé de Carranza, arzobispo de Toledo; Diego de Chaves, confesor de Felipe II; Pedro de Sotomayor; Bartolomé de Medina; Mancio de Corpus Christi; Domingo Báñez; Pedro de Herrera y Francisco Araujo.

En el siglo XVI, San Esteban fue cuna de teólogos que ocupaban las cátedras de teología de la Universidad de Salamanca y que establecieron las bases teológicas de la Contrarreforma de Carlos V, además de tener un papel destacadísimo en el Concilio de Trento.

Actualmente, el convento mantiene viva esta tradición intelectual. En él tiene su sede la Pontificia Facultad de Teología de San Esteban, fundada en 1947 y heredera del Estudio General de Teología que naciera en San Esteban en 1222. Entre las actividades de la Facultad destacan las Conversaciones de San Esteban, la Escuela de Teología San Esteban y la Escuela de Teología en Internet Santo Tomás de Aquino.

El convento cuenta además con el Instituto Histórico Dominicano con su Archivo, y la Editorial San Esteban, que mantienen viva la llama intelectual del convento.

Personalidades históricas

Por el Convento de San Esteban han pasado algunas de las personalidades más relevantes de la historia de España. Según la tradición, Cristóbal Colón se alojó en el convento (en realidad en el anterior, destruido para construir el actual) cuando viajó a Salamanca para defender ante los geógrafos de la Universidad la posibilidad de llegar a las Indias navegando hacia Occidente. Su propósito era entrevistarse con el prior del convento, Fray Diego de Deza, que era confesor de Isabel la Católica, para conseguir que los dominicos convencieran a la reina de que financiara su proyecto. El salón donde se realizaron estas conversaciones recibe el nombre de Salón de Profundis o de Colón, construido entre 1492 y 1497, y ha sido restaurado recientemente para su apertura al público.

Durante la Contrarreforma, el convento prestó ayuda a Santa Teresa de Jesús y a San Ignacio de Loyola, fundadores respectivamente de las órdenes carmelita descalza y jesuita.

En el primer tercio del siglo XVII fueron trasladados al convento los restos mortales del Gran Duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo, una de las figuras militares y políticas más importantes del reinado de Felipe II. En 1983, sus restos fueron definitivamente trasladados a un mausoleo construido expresamente en el convento.

Desamortización y restauración del convento

El Decreto de Desamortización, desarrollado y puesto en marcha por Juan Álvarez Mendizábal, afectó gravemente al Convento de San Esteban en 1835, con la exclaustración de los monjes dominicos el 21 de agosto de ese año. Algunos de los edificios del conjunto se utilizaron como cuartel y enfermería. La iglesia, por intervención expresa del obispo de la ciudad, fue convertida en parroquia, lo que permitió que no se perdiera.

El mobiliario y la biblioteca del convento fueron expoliados, y la mayor parte de los edificios del conjunto monacal fueron deteriorándose progresivamente. Debido al deterioro del edificio, en 1861 un grupo de intelectuales salmantinos propusieron emplazar en él el Museo Provincial de Salamanca, que finalmente fue instalado en las dos plantas del Claustro de Procesiones, lo que inició una tímida reforma de parte del recinto.

En 1880 se autorizó a los dominicos franceses de Toulouse, expulsados de Francia, a ocupar el convento semiderruido. Estos religiosos, junto a varios dominicos españoles, impulsaron la restauración del conjunto. En septiembre de 1892, el convento se constituyó en casa formal con prior; en 1897 se transformó en Estudio General, y en 1947 se estableció la Facultad de Teología que funciona en la actualidad.

Celebraciones litúrgicas

El Convento de San Esteban mantiene una intensa vida litúrgica y espiritual. Las eucaristías se celebran regularmente en dos espacios del convento:

Capilla de Sotomayor:

  • Lunes a viernes: 8:00 h. y 20:00 h.
  • Sábado: 8:30 h.

Iglesia de San Esteban:

  • Domingos, vísperas de domingo y fiestas: 12:00 h., 13:00 h. y 20:00 h.

Los fieles y visitantes son bienvenidos a participar en estas celebraciones, que mantienen viva la tradición litúrgica dominica en Salamanca.

Sede de hermandades y cofradías

El Convento de San Esteban es actualmente sede canónica de dos importantes instituciones cofrades de Salamanca:

La Hermandad Dominicana del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, cofradía que realiza su desfile penitencial en la Semana Santa salmantina durante la madrugada del Viernes Santo. Esta hermandad mantiene una profunda vinculación espiritual con la espiritualidad dominica y custodia una venerada imagen del Cristo crucificante.

La Real y Pontificia Archicofradía Sacramental de María Santísima Madre de Dios del Rosario y San Pío V, hermandad de gloria reorganizada en el año 2009 tras años de inactividad, que cuenta también con una rama penitencial. Esta archicofradía mantiene la devoción tradicional dominica al Santo Rosario, oración mariana especialmente vinculada a la Orden de Predicadores desde el siglo XIII.

Anécdotas y curiosidades

Una curiosidad arquitectónica del convento es que, según algunos estudios, la madera de pino utilizada en el retablo mayor procede de árboles que fueron cortados expresamente para esta obra. El Duque de Alba donó cuatro mil pinos para la construcción del retablo, lo que evidencia la monumentalidad de la obra y el apoyo nobiliario que recibió.

El proceso de dorado del retablo tuvo un coste superior incluso al de su construcción original, lo que refleja la importancia que se concedía a la magnificencia del culto y al simbolismo de la luz dorada como reflejo de lo divino.

La terraza superior de la fachada no solo ofrece unas vistas espectaculares, sino que servía como lugar desde el que los frailes podían contemplar la ciudad y, según la tradición, también como puesto de observación durante épocas conflictivas.

En el siglo XVIII, el convento albergó también una importante escuela de artes y oficios donde se formaron numerosos artesanos salmantinos.

Preguntas habituales

¿Cuánto tiempo se necesita para visitar el Convento de San Esteban?

Una visita completa y pausada del Convento de San Esteban requiere entre una hora y hora y media. Esto incluye el recorrido por la iglesia con su impresionante retablo, el Claustro de los Reyes, la Escalera de Soto, las salas capitulares, la sacristía, el coro alto y el museo. Si se desea participar en una visita guiada o contemplar con detenimiento todos los detalles artísticos, el tiempo puede extenderse hasta dos horas.

¿Se puede tomar fotografías dentro del convento?

Sí, a diferencia de otros monumentos religiosos de Salamanca, el Convento de San Esteban permite realizar fotografías en su interior, lo que los visitantes agradecen especialmente dado el excepcional valor artístico del conjunto. Se recomienda respetar el carácter sagrado del espacio y evitar el uso de flash durante las celebraciones litúrgicas.

¿El convento es accesible para personas con movilidad reducida?

El acceso al convento presenta algunas limitaciones para personas con movilidad reducida debido a la antigüedad del edificio y su configuración con escaleras. Sin embargo, las zonas principales de la planta baja, incluyendo parte de la iglesia y el claustro, son accesibles. Se recomienda contactar previamente con el convento para informarse sobre las opciones de accesibilidad específicas.

¿Existen visitas guiadas al Convento de San Esteban?

El convento puede visitarse por libre o mediante visitas guiadas organizadas por diferentes empresas turísticas de Salamanca. Algunas visitas guiadas al conjunto histórico de la ciudad incluyen el acceso al Convento de San Esteban entre sus paradas. Se recomienda consultar con la oficina de turismo o con empresas especializadas en visitas guiadas por Salamanca.

¿Qué otros monumentos cercanos se pueden visitar?

El Convento de San Esteban se encuentra en una zona de altísima densidad monumental. Justo enfrente se sitúa el Convento de las Dueñas, a cinco minutos a pie están las Catedrales (Nueva y Vieja), muy cerca se encuentran la Casa de las Conchas, el Palacio de Anaya, la Universidad, la Clerecía y numerosas iglesias y palacios del centro histórico.

¿Es necesario reservar la entrada con antelación?

No es necesario reservar la entrada con antelación para visitar el Convento de San Esteban. El acceso es directo durante el horario de apertura. Sin embargo, en temporada alta (Semana Santa, verano, puentes) puede haber afluencia de visitantes, por lo que se recomienda ir a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde para disfrutar del monumento con mayor tranquilidad.

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