Capilla de la Vera Cruz
En el tranquilo entorno del Campo de San Francisco, la Capilla de la Vera Cruz se alza como uno de los templos más singulares y emblemáticos de Salamanca. Este pequeño pero extraordinario edificio religioso no es simplemente una iglesia: es la sede canónica de la Ilustre Cofradía de la Santa Cruz del Redentor y de la Purísima Concepción, su Madre, conocida popularmente como Cofradía de la Vera Cruz, la hermandad penitencial más antigua de la ciudad, fundada en 1506.

Foto de Zarateman, Wikimedia Commons (CC0 1.0).
Declarada Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de Monumento el 25 de marzo de 1983, la Capilla de la Vera Cruz constituye un caso único en Salamanca: es el único templo de la ciudad que pertenece en propiedad a una cofradía. Su interior deslumbra con una exuberante decoración barroca obra de Joaquín Churriguera, mientras que su fachada renacentista conserva la sobriedad del proyecto original de Rodrigo Gil de Hontañón. Este contraste de estilos, sumado a su extraordinario patrimonio escultórico e imaginero, convierte a la capilla en una visita imprescindible para quienes deseen comprender la riqueza artística y espiritual de la Semana Santa salmantina.
Contenido
- 1 Orígenes y Transformación Arquitectónica
- 2 Información Práctica
- 3 Patrimonio Artístico
- 4 Calendario Litúrgico
- 5 Datos Singulares
- 6 Preguntas Frecuentes
- 7 Enlaces de Interés
- 8 Templos
- 8.0.1 Capilla de la Vera Cruz
- 8.0.2 Convento de las Bernardas
- 8.0.3 Convento de San Esteban
- 8.0.4 Iglesia de Jesús Obrero
- 8.0.5 Iglesia de la Clerecía
- 8.0.6 Iglesia de la Purísima Concepción
- 8.0.7 Iglesia de San Benito
- 8.0.8 Iglesia de San Juan de Mata
- 8.0.9 Iglesia de San Julián y Santa Basilisa
- 8.0.10 Iglesia de San Pablo
- 8.0.11 Iglesia de San Sebastián
- 8.0.12 Iglesia del Carmen de Abajo
- 8.0.13 Iglesia Vieja del Arrabal
- 8.0.14 S.I.B. Catedral de Salamanca
Orígenes y Transformación Arquitectónica
La historia de la Capilla de la Vera Cruz es inseparable de la trayectoria de su cofradía titular. Desde su fundación en 1506 en el convento de San Francisco, la hermandad contempló la necesidad de contar con un espacio propio donde desarrollar sus cultos y actividades penitenciales. Se cree que en el emplazamiento actual existía una pequeña ermita románica que la cofradía utilizó durante sus primeros años, aunque ningún vestigio de aquella construcción primitiva ha llegado hasta nuestros días.
El 11 de marzo de 1567, cuando la cofradía había alcanzado cierta estabilidad económica y un número considerable de hermanos, se firmó el acuerdo público entre la Junta de Gobierno y los canteros encargados de ejecutar el proyecto según las trazas de Rodrigo Gil de Hontañón, uno de los arquitectos más prestigiosos del Renacimiento español. La nueva iglesia se concibió siguiendo los cánones renacentistas imperantes en la época: planta rectangular, nave única dividida en tres tramos cubiertos con bóveda de cañón, y un cuarto tramo correspondiente al crucero, cubierto con cúpula ciega sobre pechinas.
De aquella época renacentista original, iniciada en el siglo XVI, únicamente se conserva la fachada principal y la hornacina que preside la portada, donde se ubica una escultura de la Inmaculada Concepción obra de Sebastián Dávila. Esta imagen en piedra de Villamayor, originalmente policromada, representa uno de los escasos testimonios del arte escultórico del Renacimiento salmantino. La portada destaca también por su elegante espadaña situada sobre un ventanal con hermosa reja de forja, elemento característico de las iglesias conventuales de la época.
Sin embargo, el aspecto actual de la capilla es fruto de una profunda transformación barroca llevada a cabo entre el 20 de junio de 1713 y el 13 de septiembre de 1714. Esta ambiciosa reforma, dirigida por el insigne arquitecto Joaquín de Churriguera, adaptó el interior del templo al gusto imperante en el Barroco del siglo XVIII. Churriguera revistió las bóvedas, pilastras y hornacinas con una exuberante decoración en yesería, creando uno de los espacios más espectaculares del barroco salmantino. El resultado es un interior que deslumbra por su profusión ornamental, donde cada centímetro parece estar cubierto de motivos vegetales, angelotes y símbolos religiosos que invitan a elevar la mirada hacia lo divino.
En 1718, coincidiendo con el encargo de la imagen de la Virgen de los Dolores a Felipe del Corral, se acondicionó la antigua Sala de Insignias como Capilla de los Dolores. Para ello fue necesario ocupar parte del espacio de la calle Sorias, autorización que el Consistorio salmantino concedió previa petición de la cofradía. Este saliente, perfectamente visible desde el exterior, presenta una decoración barroca que contrasta con el lienzo renacentista orientado hacia el Campo de San Francisco, evidenciando las distintas fases constructivas del edificio.
Información Práctica
Horarios de Apertura
La Capilla de la Vera Cruz ofrece al público la posibilidad de conocer su rico patrimonio artístico y religioso mediante un sistema de visitas organizado en colaboración con el Ayuntamiento de Salamanca. Desde octubre de 2019, la cofradía firmó un convenio con la Sociedad de Turismo municipal estableciendo un horario permanente de apertura semanal que permite a salmantinos y turistas admirar el interior del templo sin coste alguno.
| Día | Horario de Mañana | Horario de Tarde |
|---|---|---|
| Viernes | Cerrado | 17:00 – 20:00 |
| Sábado | 11:00 – 14:00 | 17:00 – 20:00 |
| Domingo | 11:00 – 14:00 | Cerrado |
| Lunes a Jueves | Cerrado | Cerrado |
Nota importante: Los horarios pueden verse alterados en fechas especiales, festividades litúrgicas o por trabajos de mantenimiento. Se recomienda consultar con antelación en caso de planificar una visita específica.
Para grupos organizados, centros educativos, cofradías y otros colectivos existe la posibilidad de concertar visitas fuera de los horarios establecidos. Para ello es necesario contactar anticipadamente con la secretaría de la cofradía a través del correo electrónico secretaria@veracruzsalamanca.org y establecer una cita previa. La capilla también participa en el programa turístico «Las Llaves de la Ciudad», que permite visitas conjuntas con otros edificios históricos de Salamanca.
Ubicación y Acceso
La Capilla de la Vera Cruz se encuentra situada en la calle Abajo, número 2, junto al Campo de San Francisco, en pleno centro histórico de Salamanca. Su privilegiada ubicación la convierte en un punto de referencia tanto para salmantinos como para visitantes. El acceso es sencillo a pie desde la Plaza Mayor (aproximadamente 10 minutos de paseo) y desde otros puntos emblemáticos de la ciudad como las Catedrales o la Universidad.
Al tratarse de un edificio histórico y un lugar de culto activo, se ruega a los visitantes observar las siguientes normas de conducta durante su estancia en la capilla:
- Mantener silencio y respeto en todo momento
- No entrar con comida ni bebida
- Respetar los momentos de oración y culto
- No tocar las imágenes ni elementos artísticos
- Vestir con decoro apropiado para un lugar sagrado
Patrimonio Artístico
El interior de la Capilla de la Vera Cruz constituye un auténtico museo de arte sacro. Cada rincón del templo atesora obras de extraordinario valor artístico e histórico que convierten la visita en una experiencia única para los amantes del arte barroco y la imaginería religiosa española.
El Retablo Mayor
El elemento más espectacular del interior es, sin duda, el retablo mayor, una obra monumental que ejemplifica a la perfección el estilo churrigueresco en su máximo esplendor. Aunque no existe constancia documental definitiva, diversos especialistas atribuyen su diseño a Joaquín de Churriguera, miembro de la célebre familia de arquitectos y retablistas que dio nombre a este estilo barroco tan característico.
El proyecto del retablo se inició tras la llegada a Salamanca de la imagen de la Inmaculada Concepción de Gregorio Fernández en 1622. Durante muchos años se trabajó en buscar un proyecto digno de la magnífica talla del maestro vallisoletano, y no fue hasta principios del siglo XVIII cuando se contrató definitivamente su erección. Según documentos conservados en el archivo de la cofradía, el dorado y estofado de la madera se estaba realizando entre 1727 y 1728, mientras que en 1747 el retablo estaba completamente terminado.
Estructurado en tres calles —siendo notablemente más ancha la central que las laterales—, el retablo destaca por su composición profusamente recargada de motivos vegetales y por las dos columnas salomónicas colocadas en los laterales, elementos muy propios del estilo barroco. La riqueza ornamental es tal que resulta difícil encontrar un espacio vacío, creando una sensación de movimiento ascendente que culmina en la parte superior.
En la parte superior del retablo se encuentra coronado por el Triunfo de la Santa Cruz, obra del escultor salmantino José de Larra. Esta composición representa una cruz victoriosa de la que Cristo ya ha sido descendido, volada por dos ángeles mientras que otros seis —dos de mayor tamaño que el resto— portan los instrumentos de la Pasión. Es una representación alegórica de la victoria de Cristo sobre la muerte, tema central de la fe cristiana.
Bajo esta representación se abre una gran hornacina que habitualmente ocupa la imagen de la Inmaculada Concepción, corazón y joya del retablo. En las dos pequeñas hornacinas laterales se encuentran dos tallas de San Miguel Arcángel pisando al demonio y San Juan Bautista señalando al cordero. Su atribución es bastante discutida entre los especialistas, pudiendo ser el primero obra de Alejandro Carnicero y el otro de Juan Alonso de Villabrille y Ron.
Particularmente destacable es el frontal del altar, que contiene 44 escenas de la Pasión de Cristo y episodios de la vida de la Virgen, meticulosamente pintadas al óleo sobre espejo y con incrustaciones de carey. Esta extraordinaria pieza de artesanía barroca refleja la devoción pasionista de la cofradía y constituye un elemento único en el panorama artístico salmantino.
La Inmaculada Concepción
En el camarín central del retablo mayor se venera la bellísima talla de la Inmaculada Concepción, obra cumbre del escultor lucense afincado en Valladolid Gregorio Fernández, una de las figuras más relevantes de la imaginería barroca española. La imagen llegó a Salamanca el 8 de diciembre de 1622, tras un complejo proceso de encargo que casi no llegó a materializarse.
Inicialmente, el elevado presupuesto solicitado por Gregorio Fernández —2.100 reales, una suma considerable para la época— hizo que la cofradía se planteara encargar la obra a Pedro Hernández, escultor salmantino que ya había trabajado previamente para la Vera Cruz. Sin embargo, las continuas demoras y retrasos del taller de Hernández imposibilitaron cumplir el plazo pactado, lo que llevó a la cofradía a retomar el contacto con Fernández. El contrato definitivo se firmó el 2 de junio de 1620, y en la ejecución de la pieza trabajaron simultáneamente el policromador salmantino Antonio González y el orfebre Gonzalo del Puerto.
Gregorio Fernández dejó su sello personal en esta Inmaculada, cubierta y enmarcada dentro de la forma de un triángulo áureo que conforma su manto, alegoría de las tres personas divinas de la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. El manto azul, semejante a la bóveda estrellada del cielo donde habita Dios, se abre por delante dejando a la vista una bella túnica blanca y dorada, ricamente decorada y atada sobre su cintura con un cíngulo.
El rostro de la Inmaculada es el de una mujer adolescente, casi niña, que muestra inocencia y pureza. La mirada se dirige al frente con los ojos levemente inclinados hacia arriba en actitud de acatar humildemente la voluntad de Dios. El color de la piel es claro, una muestra más de recalcar la pureza de María. Las manos, colocadas en actitud orante frente al pecho, presentan un detalle único: Gregorio Fernández esculpe los dedos pulgares cruzados realizando una cruz, un pequeño gesto que refuerza el simbolismo del fin supremo de albergar en su seno al Salvador y sirve para remarcar la doble titularidad de la Cofradía: Santa Cruz y Purísima Concepción.
Una de las aportaciones más valiosas de esta imagen es la delicada policromía realizada por Antonio González. En la orla dorada del manto aparecen representados, dentro de medallones, algunas de las letanías del Cantar de los Cantares: el pozo (porque María contuvo en su seno a la verdadera agua que da la vida), la fuente (porque de ella ha brotado Jesucristo), la Torre de David (que representa la dignidad de María como Madre del Mesías), el ciprés (símbolo de inmortalidad y vida eterna), la palmera (que representa el triunfo y la salvación), el sol (como elemento supremo de luz iluminadora) y la serpiente con la manzana en su boca (presentando a la Inmaculada como vencedora de la tentación, como una nueva Eva desprovista de pecado).
Entre los pliegues de la túnica aparecen representadas las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. La imagen está rodeada por rayos dorados en forma de mandorla, algunos curvos (representando el fuego) y otros rectos (representando la luz), completándose la iconografía con la corona de doce estrellas sobre su cabeza y la luna bajo sus pies, siguiendo la descripción del Apocalipsis.
Durante décadas, esta joya del arte barroco permaneció en el camarín superior del retablo, donde los detalles de su magistral ejecución resultaban prácticamente imperceptibles para el visitante. Con motivo del IV Centenario de su llegada a Salamanca, celebrado entre 2021 y 2022, la imagen fue bajada para que el público pudiera contemplarla de cerca, descubriéndose entonces la extraordinaria calidad de su talla y policromía. La celebración incluyó un amplio programa de actos religiosos y culturales, destacando una procesión extraordinaria celebrada el 1 de mayo de 2022, la primera vez que la imagen salía a las calles de Salamanca desde 1932.
La Capilla de los Dolores
Anexa a la iglesia, junto al altar mayor, se abre en el lado del Evangelio una pequeña capilla accesible a través de una puerta de rejería situada a la altura del crucero. Esta es la Capilla de los Dolores, acondicionada en 1718 sobre la antigua Sala de Insignias para albergar la imagen de Nuestra Señora de los Dolores, obra maestra del escultor valenciano Felipe del Corral.
La capilla presenta planta rectangular, rematada en la cabecera por el camarín de la Dolorosa, añadido en la reforma de 1718. Se cubre con techumbre plana, decorada con yeserías barrocas. La decoración actual obedece a la labor de las Escuelas Salesianas de Sarriá en la tercera década del siglo XX, subvencionada por la camarera de la imagen, Gonzala Santana, quien procuró mantener la riqueza ornamental del espacio.
La imagen de la Virgen de los Dolores fue tallada antes de 1718 en Madrid y se inspira en la célebre Virgen de las Angustias de Juan de Juni, de la que Felipe del Corral debió tener conocimiento bien mediante un viaje a Valladolid o bien a través de un grabado de Juan de Roelas. La escultura representa a María vencida a los pies de la cruz, buscando consuelo en el cielo con su mirada y llevándose la mano derecha al pecho en el que están clavadas siete espadas en alusión a los Dolores de la Virgen.
Siguiendo el modelo de la obra de Juni, pero dándole un toque más delicado y femenino acorde con la estética del barroco dieciochesco, Felipe del Corral creó una imagen que se convirtió en objeto de intensa devoción popular. Según la leyenda, la imagen se llevó a Salamanca en procesión desde Madrid, haciendo parada en cada pueblo del camino para esperar a que la capilla que se le estaba preparando estuviese concluida. Esta Dolorosa cierra tradicionalmente la Procesión del Santo Entierro del Viernes Santo, hoy procesión exclusiva de la cofradía y antaño procesión general de toda la ciudad.
El Lignum Crucis: Reliquia Insigne
Uno de los tesoros más valiosos que custodia la Capilla de la Vera Cruz es el Lignum Crucis, una reliquia de primer orden del cristianismo que contiene un fragmento auténtico del madero en el que fue crucificado Jesucristo. Esta reliquia llegó a Salamanca en 1724, traída desde Jerusalén por el padre guardián del convento del Calvario, el afamado predicador salmantino fray Juan de San Antonio, quien la regaló a la Cofradía de la Santa Cruz como agradecimiento por la hospitalidad prestada a los religiosos con motivo del incendio sufrido por el monasterio.
El relicario que la contiene es una pieza de orfebrería excepcional de regusto barroco que consiste en un armazón de madera chapado con plata bruñida y afiligranada. Tiene una altura aproximada de dos metros y se sostiene sobre una peana de ocho curvas avolutadas con remates de pequeñas figuras y angelotes, sobre la que se eleva un tramo piramidal. Del larguero y del travesaño salen adornos de plata en forma de tallos vegetales y remata en la parte superior con otro adorno floreado del mismo metal.
En la intersección de los dos brazos de la cruz se colocó un pequeño receptáculo de cristal transparente donde se expone permanentemente la reliquia del madero de Jesús. El relicario fue restaurado en el siglo XIX por los plateros Juan Manuel Hernández Agreda y José Cabezas, corriendo con la pintura y dorado de la peana un artista francés. En 2008 la cruz fue sometida a una nueva y completa restauración que ha permitido su perfecta conservación hasta nuestros días.
El Lignum Crucis desfila actualmente en la Procesión del Domingo de Resurrección, conocida como Procesión del Encuentro, portado a hombros sobre andas doradas. En las esquinas del paso figuran cuatro angelitos que portan atributos de la Pasión, y completan el conjunto una imagen de la Inmaculada en el frontal y un San Francisco de Asís en la trasera, configurando un paso de gran belleza plástica y profundo simbolismo religioso.
Otras Joyas del Patrimonio Imaginero
Además de las obras ya mencionadas, la capilla alberga otras esculturas de gran valor artístico. Destaca el Cristo Resucitado, obra del siglo XVIII atribuida al escultor Alejandro Carnicero, imagen que procesiona el Domingo de Resurrección y que representa a Cristo triunfante sobre la muerte. A los pies de la capilla, bajo el coro, se encuentra el Crucificado de los Doctrinos, procedente del desaparecido colegio menor universitario del mismo nombre, cuyo sudario cruzado en forma de aspa recuerda a otros crucificados de la provincia.
La capilla conserva también el extraordinario grupo escultórico del Descendimiento, conjunto de imágenes articuladas que protagonizan el histórico Acto del Descendimiento que se representa cada Viernes Santo desde 1615 en el Campo de San Francisco. El Cristo central, denominado Cristo Nuestro Bien, es obra del escultor Pedro Hernández realizada en 1615. Los dos ladrones que le acompañan son obra de Antonio de Paz del mismo año, remarcándose en sus rostros la dulzura de Dimas y la maldad de Gestas. Las tres imágenes presentan brazos articulados que permiten su desenclavo en el acto litúrgico-dramático del Viernes Santo.
El Salón de Pasos, anexo a la Capilla de los Dolores y parte de la antigua sacristía, conserva diversos pasos procesionales que desfilan durante la Semana Santa: la Flagelación del Salvador, la Caída, Jesús Nazareno, el Ecce Homo, el Calvario y el Santo Sepulcro, entre otros. Este espacio fue parcialmente cubierto con bóvedas de yesería y desde 2023 alberga también una sala de columbarios, adaptándose así a las necesidades pastorales contemporáneas.
Calendario Litúrgico
La Capilla de la Vera Cruz mantiene una intensa actividad litúrgica a lo largo del año, constituyendo un referente espiritual para los cofrades y devotos salmantinos. Aunque la partida de las religiosas Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Inmaculada en enero de 2018 supuso el cierre del culto diario, la cofradía ha asumido la responsabilidad de mantener viva la fe en este histórico templo mediante la celebración de misas y actos religiosos en fechas señaladas.
Tiempo de Cuaresma y Semana Santa
El período de Cuaresma representa el momento de mayor actividad en la capilla. Durante estas semanas previas a la Pascua se celebra el Vía Crucis en honor de la imagen de Jesús con la Cruz a cuestas, meditando sobre el camino del Señor hacia el Calvario. Además, tiene lugar la tradicional novena a La Dolorosa, nueve días de preparación espiritual en los que los fieles acuden a venerar a la Virgen de los Dolores de Felipe del Corral.
La Semana Santa constituye el momento culminante del año cofrade. El Viernes Santo se celebra a mediodía en el Campo de San Francisco, junto a la capilla, el histórico Acto del Descendimiento, representación sacra que se viene desarrollando ininterrumpidamente desde 1615. En este acto, el Cristo articulado es descendido de la cruz ante la multitud congregada, en una ceremonia que combina teatralidad medieval con profunda devoción popular.
Posteriormente tiene lugar la solemne Procesión del Santo Entierro, también instituida en 1615 como continuación del Descendimiento. En ella desfilan los principales pasos de la cofradía, cerrando el cortejo la venerada imagen de la Virgen de los Dolores. El Domingo de Resurrección, la capilla es el punto de partida de la Procesión del Encuentro, celebrada desde 1616, en la que el Lignum Crucis y el Cristo Resucitado recorren las calles de Salamanca en expresión de júbilo pascual.
Festividades Marianas y del Tiempo Litúrgico
El tiempo de Adviento se marca con la celebración de la festividad de la Inmaculada Concepción el 8 de diciembre, día en que se conmemora especialmente la llegada de la imagen de Gregorio Fernández a la capilla. Durante la Navidad se celebra misa el día de Navidad y en la festividad de la Epifanía, manteniendo viva la tradición del culto en las grandes solemnidades cristianas.
En el tiempo pascual se celebra el Vía Lucis junto al Resucitado, meditación que recorre el camino de Cristo desde la Resurrección hasta Pentecostés, como contrapunto gozoso al Vía Crucis cuaresmal. El tercer domingo del tiempo ordinario, designado por el Papa Francisco como Domingo de la Palabra de Dios, la cofradía celebra en su capilla una lectio divina, meditando sobre las Sagradas Escrituras e incluyendo la veneración a una de sus imágenes titulares.
Fiestas Principales de la Cofradía
Tres fiestas completan el calendario de fechas fundamentales en la vida de la capilla. La fiesta fundacional, celebrada el primer domingo de mayo, conmemora la fundación de la cofradía en 1506 y constituye uno de los momentos más emotivos del año. En esta fecha se celebró en 2022 la procesión extraordinaria de la Inmaculada de Gregorio Fernández, junto con el Lignum Crucis y la imagen de Santa Elena.
La fiesta sacramental se celebra el domingo siguiente al de Corpus Christi, momento en el que la cofradía rinde homenaje al Santísimo Sacramento, en consonancia con el carisma que tuvo el convento de religiosas que custodió la capilla durante décadas: la adoración perpetua de la Eucaristía.
Finalmente, el 14 de septiembre se celebra la festividad de la Exaltación de la Santa Cruz, solemnidad que incluye un triduo preparatorio y el tradicional besapiés del Cristo de los Doctrinos. Esta fecha conecta directamente con la titularidad de la cofradía y con el significado profundo del Lignum Crucis, reliquia de la Cruz en la que Cristo obró la redención de la humanidad. En noviembre, la cofradía realiza una oración por los difuntos en el Cementerio de Salamanca, manteniendo viva la memoria de los hermanos fallecidos.
Datos Singulares
La Capilla de la Vera Cruz atesora numerosos detalles curiosos y anécdotas que enriquecen su ya de por sí fascinante historia.
Uno de los aspectos más singulares es que se trata del único templo en toda la ciudad de Salamanca que es propiedad de una cofradía. Mientras que otras hermandades tienen su sede canónica en parroquias o conventos, la Vera Cruz es propietaria del edificio y de todo su patrimonio artístico, situación única que ha permitido a la cofradía mantener su independencia y personalidad a lo largo de más de cinco siglos.
El privilegio real concedido por Felipe II en 1576, y posteriormente confirmado por Felipe III y Felipe V, estableció que la Vera Cruz era la única cofradía autorizada para organizar las procesiones de Semana Santa en Salamanca. Este monopolio procesional generó intensos pleitos en el siglo XVIII con la Congregación de Jesús Nazareno, que finalmente consiguió procesionar como hermandad independiente aunque bajo la supervisión de la Vera Cruz. Este privilegio se mantuvo vigente hasta 1905, convirtiendo a la cofradía en la piedra angular de la Semana Santa salmantina durante más de tres siglos.
En 1725, María Estévez, viuda del impresor Lucas Pérez, donó a la Cofradía de la Vera Cruz una imprenta situada en la calle de Serranos. De aquella imprenta salieron multitud de volúmenes que ayudaron a engrandecer la cultura salmantina de la época, con autores de la talla de Diego de Torres Villarroel o Juan del Enzina. Esta faceta cultural de la cofradía, menos conocida que su dimensión religiosa, evidencia el papel social e intelectual que las hermandades desempeñaban en el Antiguo Régimen.
La imagen de la Inmaculada de Gregorio Fernández permaneció prácticamente oculta a las miradas durante siglos. Ubicada en el camarín superior del retablo mayor, a gran altura, sus extraordinarios detalles resultaban imperceptibles para los fieles y visitantes. Solo con motivo de su IV Centenario, cuando fue bajada en 2021, pudo el público salmantino redescubrir esta obra maestra y apreciar detalles como los pulgares cruzados en forma de cruz, elemento distintivo que Fernández no repitió en otras Inmaculadas posteriores.
El edificio contiguo a la capilla, con acceso directo al templo, estuvo habitado desde 1952 hasta 2018 por las religiosas Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Inmaculada, instituto que tiene por carisma la adoración perpetua de la Eucaristía. Su presencia garantizó el culto diario en la capilla durante décadas. Tras su marcha en 2018 debido a una reestructuración del instituto, volvió a ser la cofradía la encargada de atender el culto y el edificio, adaptándose a esta nueva realidad mediante acuerdos con el Ayuntamiento para garantizar la apertura turística del templo.
El frontal del altar mayor, con sus 44 escenas pintadas al óleo sobre espejo con incrustaciones de carey, es una pieza prácticamente única en el patrimonio artístico español. Este tipo de técnica, extremadamente delicada y laboriosa, requería artesanos especializados y era habitualmente reservada para piezas de pequeño formato. La existencia de un frontal completo ejecutado con esta técnica evidencia los recursos económicos que la cofradía llegó a acumular en su época de mayor esplendor.
Durante la Guerra de la Independencia (1808-1814) y los posteriores procesos desamortizadores del siglo XIX, la cofradía perdió gran parte de su patrimonio inmobiliario y económico. Para poder mantener la titularidad del edificio de la capilla tuvo que pagar elevadas sumas de dinero a los sucesivos gobiernos liberales. A pesar de estas dificultades, consiguió preservar el templo y las obras artísticas que han llegado a nuestros días, un logro nada desdeñable teniendo en cuenta el expolio que sufrieron muchas instituciones religiosas durante aquel período.
Preguntas Frecuentes
¿Cuál es el origen del nombre «Vera Cruz»?
El nombre hace referencia a la «Verdadera Cruz», es decir, al madero auténtico en el que fue crucificado Jesucristo. La cofradía recibe esta denominación por custodiar desde 1724 una reliquia del Lignum Crucis, fragmento de la cruz original traído desde Jerusalén. Esta reliquia constituye uno de los tesoros más valiosos del cristianismo y centra la devoción de la hermandad junto con la Inmaculada Concepción.
¿Es necesario pagar entrada para visitar la capilla?
No, el acceso a la Capilla de la Vera Cruz es completamente gratuito durante los horarios de apertura establecidos. La cofradía y el Ayuntamiento de Salamanca firmaron un convenio en 2019 para facilitar el acceso del público sin coste alguno, permitiendo a salmantinos y turistas conocer este extraordinario patrimonio artístico y religioso.
¿Qué hace especial a la Inmaculada de Gregorio Fernández que se conserva aquí?
Esta Inmaculada, fechada en 1622, es la única obra conservada en Salamanca del célebre escultor barroco Gregorio Fernández. Destaca por su extraordinaria calidad técnica, la delicada policromía de Antonio González y un detalle único: los pulgares de la Virgen están cruzados formando una cruz, símbolo que refuerza la doble titularidad de la cofradía. Además, se considera que esta pieza estableció el modelo iconográfico que Fernández repetiría en Inmaculadas posteriores.
¿Qué es el Acto del Descendimiento y cuándo se celebra?
El Acto del Descendimiento es una representación sacra que se celebra cada Viernes Santo al mediodía en el Campo de San Francisco, junto a la capilla. Se trata de un acto litúrgico-dramático en el que se procede al desenclavo de un Cristo articulado, acompañado de los dos ladrones. Esta tradición se remonta a 1615 y constituye uno de los momentos más emotivos de la Semana Santa salmantina, a caballo entre la antigua dramaturgia medieval y la escultura procesional barroca.
¿Por qué la decoración exterior es tan diferente de la interior?
La fachada exterior conserva el estilo renacentista original del proyecto de Rodrigo Gil de Hontañón de 1567, caracterizado por su sobriedad y elegancia. Sin embargo, el interior fue completamente transformado entre 1713 y 1714 por Joaquín de Churriguera, quien lo revistió con exuberante decoración barroca en yesería. Este contraste entre exterior sobrio e interior recargado es característico de muchas iglesias españolas que fueron reformadas en el siglo XVIII.
¿Puede cualquier persona hacerse cofrade de la Vera Cruz?
Sí, la Cofradía de la Vera Cruz está abierta a la incorporación de nuevos hermanos. Desde 1985 la cofradía ha experimentado un renacimiento con la incorporación de numerosos cofrades, especialmente mujeres que colaboran activamente en el funcionamiento de la institución. Los interesados pueden contactar con la secretaría de la cofradía para conocer los requisitos y el proceso de ingreso.
¿Qué relación existe entre la capilla y el Campo de San Francisco?
La capilla se encuentra situada junto al Campo de San Francisco, espacio que históricamente ha estado vinculado a la cofradía. Fue en el desaparecido convento franciscano de San Francisco donde se fundó la hermandad en 1506. Además, en este campo se celebra cada Viernes Santo el Acto del Descendimiento, convirtiendo este espacio urbano en escenario de uno de los momentos más solemnes de la Semana Santa.
¿Se puede fotografiar el interior de la capilla?
Generalmente se permite realizar fotografías con fines personales y sin flash, respetando siempre el carácter sagrado del lugar y sin molestar a otras personas que puedan estar orando. Para fotografías profesionales o con fines comerciales es necesario solicitar autorización previa a la cofradía. En todo caso, se ruega máximo respeto y discreción durante la visita.
Enlaces de Interés
- Sitio web oficial de la Cofradía de la Vera Cruz
- Turismo Ayuntamiento de Salamanca
- Diócesis de Salamanca
- Patrimonio Cultural de Castilla y León
- Junta de Semana Santa de Salamanca
Templos
Capilla de la Vera Cruz
Convento de las Bernardas
Convento de San Esteban
Iglesia de Jesús Obrero
Iglesia de la Clerecía
Iglesia de la Purísima Concepción
Iglesia de San Benito
Iglesia de San Juan de Mata
Iglesia de San Julián y Santa Basilisa
Iglesia de San Pablo
Iglesia de San Sebastián
Iglesia del Carmen de Abajo
Iglesia Vieja del Arrabal
S.I.B. Catedral de Salamanca
