Seráfica Hermandad de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Agonía

La Seráfica Hermandad de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Agonía representa un capítulo fundamental en la historia moderna de la Semana Santa de Salamanca. Fundada en 1926 por iniciativa de la Patronal de Comerciantes, esta hermandad nació con el objetivo de dotar de mayor brillantez las celebraciones pasionales salmantinas, convirtiéndose rápidamente en una de las cofradías más prestigiosas y espectaculares de la ciudad. Su desfile del Jueves Santo por la tarde, con cuatro magníficos pasos procesionales, constituye uno de los momentos más esperados y emotivos de la Pasión charra.

Paso del Cristo de la Agonía Redentora en Salamanca
Paso del Cristo de la Agonía Redentora (Salamanca).
Foto: Wikimedia Commons.

Con su característico hábito blanco con capirote morado, los nazarenos de esta hermandad recorren las calles más emblemáticas del casco histórico desde el Convento de las Úrsulas, exhibiendo un patrimonio escultórico excepcional que incluye obras de Damián Villar, Francisco González Macías e Inocencio Soriano Montagut. La hermandad, conocida popularmente como «la cofradía de los comerciantes», mantiene vivo el espíritu emprendedor y generoso del sector mercantil salmantino que la vio nacer hace casi un siglo.

Contenido

Fundación y primeros años

El 8 de marzo de 1926 quedó constituida oficialmente la Seráfica Hermandad de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Agonía, fruto de la iniciativa de la Patronal de Comerciantes de Salamanca. En aquella época, el comercio salmantino gozaba de gran poderío económico y los comerciantes decidieron crear una cofradía que estuviese a la altura de su pujanza, dotándola de medios económicos excepcionales y de una estética cuidada que causó notable impacto en la sociedad de la época.

Para dar solemnidad a la nueva hermandad, se eligió como titular al Santísimo Cristo de la Agonía, una notable obra del escultor limeño Bernardo Pérez de Robles del siglo XVII, a la que se rendía culto en la iglesia de los Padres Capuchinos. Esta imagen había sido realizada por su autor en Lima y donada a la Orden Tercera de San Francisco antes de 1674, tras su regreso a Salamanca. Junto a ella desfilaría la Dolorosa de las Agustinas, obra atribuida a Luis Salvador Carmona, conservada en la clausura del convento y un grupo del Prendimiento, obra del escultor albaceteño Clemente Canto, que reproducía el modelo salzillesco.

El 1 de abril de 1926 tuvo lugar la primera procesión, que causó sensación en Salamanca. La hermandad había llegado con fuerza, exhibiendo una estética neoplateresca cuidadísima y organizando un concurridísimo triduo de Lunes, Martes y Miércoles Santo al que acudían los más destacados oradores sagrados de la época. Los recursos económicos eran tan elevados que la hermandad incluso aseguraba a los hermanos de carga el pago del ataúd en el momento de su muerte y dejaba una pensión a la viuda, prestaciones sociales excepcionales para la época.

En sus inicios, para poder estar adscrito a la cofradía era imprescindible tener legalmente reconocido el desempeño del comercio, lo que reforzaba el carácter gremial de la hermandad y la vinculaba estrechamente con el sector mercantil salmantino.

Renovación del patrimonio escultórico

A finales de los años treinta se produjo el primer cambio significativo en el patrimonio de la hermandad. Las Madres Agustinas decidieron dejar de prestar su imagen de la Dolorosa para los desfiles procesionales, lo que obligó a la cofradía a buscar una nueva imagen mariana. El encargo recayó en el imaginero catalán afincado en Salamanca Inocencio Soriano Montagut, quien en 1939 realizó una nueva Virgen de los Dolores de magnífica factura que desfiló por primera vez en 1940.

Esta Dolorosa, conocida popularmente como «La Ramona» por haber tomado como modelo a la salmantina Doña Romana Serra, constituye probablemente la mejor aportación escultórica a la Semana Santa salmantina en el siglo XX. Soriano Montagut creó una imagen de gran tamaño y estilo clásico, inspirándose en la imaginería castellana tradicional pero sustituyendo las espadas del corazón por una corona de espinas que la Virgen abraza con sus manos. Las manos fueron modeladas a partir de Doña Andrea Rivas, Miss Salamanca 1933. La policromía fue realizada por Enrique Perona sobre fondos de oro que hacen destellar los estofados.

Con esta nueva imagen y el impulso de la posguerra y el nacionalcatolicismo, la hermandad experimentó un auge notable que se prolongaría durante las décadas de 1940 y 1950, periodo que constituiría su época dorada.

La época de máximo esplendor

En 1945, en el apogeo de su poder e influencia, la Seráfica Hermandad decidió fundar una hermandad filial que desfilaría el Domingo de Ramos: la Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Perdón. Esta cofradía filial tenía una misión extraordinaria y pionera: la redención de presos mediante su indulto o el pago de fianzas, una labor caritativa que reflejaba el compromiso social del cristianismo y la generosidad de los comerciantes salmantinos.

En 1948 se produjo una renovación fundamental del cortejo procesional a iniciativa de Don Ricardo Lobato. Se incorporaron dos nuevos pasos que cambiarían definitivamente la fisonomía de la procesión del Jueves Santo: Nuestro Padre Jesús en su Prendimiento, del salmantino Damián Villar, y Jesús ante Pilato, del bejarano Francisco González Macías. Estos nuevos grupos escultóricos vinieron a sustituir a las imágenes originales de 1926 que habían dejado de procesionar.

Con cuatro magníficos pasos procesionales, un nutrido cortejo de hermanos vestidos con sus elegantes hábitos blancos y morados, múltiples bandas de música y una organización impecable, la procesión de la Seráfica Hermandad se convirtió en una de las más sensacionales de Salamanca durante las décadas de 1940 y 1950. El esplendor era tal que rivalizaba con las cofradías centenarias de la ciudad.

Crisis, declive y heroica recuperación

A partir de mediados de los años sesenta, toda la Semana Santa salmantina entró en una grave crisis provocada por los cambios sociales, el distanciamiento de amplios sectores de la sociedad respecto a las manifestaciones religiosas públicas y, probablemente, la excesiva identificación de las cofradías con el franquismo. La Seráfica Hermandad no fue una excepción y sufrió un declive progresivo que resultaría dramático.

A partir de 1965 dejaron de desfilar los pasos de El Prendimiento y Jesús ante Pilatos por falta de hermanos suficientes para portarlos. La situación empeoró hasta el punto de que en 1973 la procesión del Jueves Santo no pudo salir. Ese mismo año dejó de desfilar definitivamente la hermandad filial de Nuestro Padre Jesús del Perdón. La Seráfica Hermandad estaba al borde de la desaparición, una perspectiva terrible para una cofradía que apenas llevaba cincuenta años de existencia.

Dada la gravedad de la situación, se convocó una reunión de urgencia en la que se nombró una nueva Junta Directiva de emergencia presidida por Don Bernardo García San José, que sería designado Hermano Mayor. Bajo su liderazgo comenzó la heroica tarea de recuperación. García San José logró reactivar el interés por la cofradía involucrando de nuevo a los comerciantes, el sector social que había creado y mantenido la hermandad en sus mejores tiempos.

La recuperación fue lenta pero constante. Entre 1973 y 1994 se fueron reincorporando progresivamente todos los pasos a la procesión. En 1975, debido a la negativa de la Venerable Orden Tercera a ceder el Cristo de la Agonía original de Bernardo Pérez de Robles y al mal estado de su cruz, se sustituyó la imagen titular por un crucificado realizado por Damián Villar en 1959, originalmente creado para sustituir al Cristo del Perdón. En 1986 se reorganizó la Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Perdón, que volvió a salir el Domingo de Ramos.

El número de hermanos creció notablemente, pasando de apenas una docena en los momentos más críticos a superar los 250 en los años siguientes. Con el cambio de siglo se acentuó la solvencia de la hermandad, que comenzó a publicar su revista anual y formó su propia Banda de Cornetas y Tambores en 2001, seguida de una Agrupación Musical en 2005, que actualmente cuenta con cerca de 60 músicos y participa en diferentes Semanas Santas de España.

Sede canónica: el Convento de las Úrsulas

La Real Convento de Nuestra Señora de la Anunciación, conocido popularmente como Convento de las Úrsulas, constituyó la sede canónica de la Seráfica Hermandad desde sus orígenes. Actualmente la sede oficial es la Iglesia de San Benito, templo gótico situado en pleno casco histórico de Salamanca, dentro de la zona declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Nació como parroquia románica en 1104, pero la fábrica actual se levanta a comienzos del siglo XVI por impulso del arzobispo Alonso de Fonseca y con el patrocinio de la familia Maldonado, muy ligada a la nobleza local.

El distintivo hábito nazareno

El hábito de la Seráfica Hermandad constituye uno de los más elegantes y reconocibles de la Semana Santa salmantina. Los hermanos visten túnica de lana blanca con botonadura y cíngulo morado, símbolo de la penitencia. Sobre la túnica llevan una capa blanca que aporta solemnidad al conjunto.

El elemento más característico es el capirote de seda o raso morado con el anagrama de la hermandad al frente: una cruz griega circunscrita en un cuadrado, con el anagrama de María (AM) en la intersección. En los cuatro ángulos de la cruz aparecen letras griegas en alusión a Cristo: en los superiores, las relativas al Crismón X (ji) y P (ro), y en los inferiores la A (alfa) y Ω (omega), símbolo de que Cristo es principio y fin. El capirote remata en una borla posterior que cuelga sobre la espalda.

El hábito se complementa con guantes blancos y zapatos negros con hebillas plateadas, siguiendo una estética que remite a la España del Siglo de Oro. El contraste entre el blanco de las túnicas y el morado intenso de los capirotes crea un efecto visual muy impactante cuando cientos de hermanos desfilan por las calles salmantinas al caer la tarde del Jueves Santo.

Patrimonio escultórico

Nuestro Padre Jesús en su Prendimiento

El grupo escultórico del Prendimiento fue realizado por el imaginero salmantino Damián Villar en 1947-1948, formando parte de la renovación que experimentó la hermandad en aquella época. La obra sustituía al Prendimiento original de Clemente Canto que había procesionado entre 1926 y 1931. Damián Villar (1917-2003) fue uno de los máximos exponentes de la llamada Escuela de Imaginería de Salamanca, junto a Inocencio Soriano Montagut y Francisco González Macías.

El paso representa el momento en que Jesús es prendido en el Huerto de los Olivos tras la traición de Judas. El grupo consta de cinco figuras magistralmente compuestas. El centro de la escena lo ocupan Jesús y Judas en el momento del beso traidor, ese abrazo que es entrega y condena al mismo tiempo. Junto a ellos, un sayón tira de la cuerda que ata las manos de Jesús, un soldado romano custodia al prisionero con actitud marcial, y San Pedro aparece con la espada en la mano, recordando el episodio en que cortó la oreja al siervo del sumo sacerdote.

La composición refleja el estilo característico de Damián Villar: figuras estilizadas con expresiones contenidas pero intensas, anatomías bien resueltas y un equilibrio compositivo que facilita la lectura visual del pasaje evangélico. El paso es portado a hombros por 40 hermanos sobre una carroza tallada en madera de nogal con diferentes motivos ornamentales de inspiración renacentista.

En 2017, con motivo del centenario del nacimiento de Damián Villar, la hermandad le rindió un emotivo homenaje en el que la familia del escultor hizo entrega del boceto original del Prendimiento realizado en 1945 en terracota cocida, pieza que ocupa un lugar privilegiado en la Casa de Hermandad.

Santísimo Cristo de la Agonía

La imagen titular actual del Cristo de la Agonía es también obra de Damián Villar, realizada en 1959. Este crucificado fue tallado originalmente para sustituir al Cristo del Perdón cuando este dejó de procesionar, y en 1975 pasó a sustituir a su vez al Cristo de la Agonía original de Bernardo Pérez de Robles cuando la Venerable Orden Tercera denegó el permiso para continuar desfilando con él debido al mal estado de su cruz.

Se trata de un crucificado de inspiración neorrománica, estilo que Damián Villar cultivó ocasionalmente frente al realismo barroco más habitual en la imaginería castellana. La imagen presenta a Cristo en sus últimos momentos en la cruz, con el rostro vuelto hacia arriba en actitud de abandono confiado en las manos del Padre. La anatomía, sin excesos dramatistas, transmite la dignidad del sacrificio redentor.

En 2025, la hermandad adquirió un nuevo paso procesional para el Cristo de la Agonía, proveniente de la Hermandad de la Vera Cruz de Sanlúcar de Barrameda. Este paso, realizado en 1998 en madera barnizada con diseño de Manuel Casado Ahumada y tallado por Mariano Ibáñez, aporta mayor prestancia y solemnidad a la imagen titular.

Virgen de los Dolores – «La Ramona»

La Dolorosa de Soriano Montagut constituye la joya de la corona del patrimonio escultórico de la Seráfica Hermandad. Realizada en 1939 por el imaginero catalán Inocencio Soriano Montagut y policromada por Enrique Perona, esta imagen representa probablemente la mejor aportación escultórica a la Semana Santa salmantina del siglo XX.

La Virgen toma como modelo a Doña Romana Serra, una popular salmantina cuya belleza clásica inspiró al escultor, razón por la cual la imagen se conoce cariñosamente como «La Ramona». Las manos fueron modeladas a partir de Doña Andrea Rivas, que había sido Miss Salamanca en 1933, aportando elegancia y distinción al conjunto.

La imagen se inspira en la imaginería clásica castellana siguiendo el tipo ideado por Pedro de Mena, pero incorpora una innovación iconográfica significativa: en lugar de las tradicionales espadas clavadas en el corazón, la Virgen abraza con sus manos una corona de espinas, símbolo del sufrimiento de su Hijo que ella hace suyo. Esta corona se convierte así en nexo de unión entre la Madre y el Hijo crucificado.

Se trata de una figura de gran tamaño realizada en madera policromada con fondos de oro que hacen destellar los estofados de sus ropajes. El rostro transmite un dolor contenido, digno, maternal, sin los excesos dramatistas del barroco tardío. La mirada baja y las manos estrechando la corona crean una composición cerrada, intimista, que invita al recogimiento más que a la explosión emotiva.

Jesús ante Pilato

El grupo escultórico de Jesús ante Pilato fue realizado por el imaginero bejarano Francisco González Macías en 1947, completando la renovación iconográfica que experimentó la hermandad en aquellos años. González Macías (1901-1982), formado en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando con Victorio Macho y José Capuz, fue uno de los escultores más versátiles de la España del siglo XX.

El paso recoge el momento culminante del juicio ante Pilato, cuando Cristo, señalando al cielo, exclama: «Mi reino no es de este mundo». La escena se completa con las figuras de Anás y Caifás abandonando el pretorio, mientras Pilato medita su decisión. Es una composición de corte contemporáneo que se aparta de la estética más frecuente de la escuela castellana de imagineros, incorporando elementos de simplificación formal propios del siglo XX.

El grupo escultórico fue restaurado en 2009, recuperando la policromía original y consolidando las estructuras internas. Durante algunos años tuvo dificultades para salir en procesión por falta de hermanos de carga. En 2022 no desfiló, en 2023 lo hizo sobre una carroza de ruedas, pero en 2025 se cambió la disposición de las tallas y se recuperó finalmente la portación a hombros, gracias al aumento del número de hermanos.

Todas las imágenes desfilan sobre andas de carga interior talladas en madera con motivos de inspiración renacentista, en consonancia con la estética neoplateresca que caracterizó a la hermandad desde sus orígenes.

Procesión del Jueves Santo

La procesión de la Seráfica Hermandad tiene lugar la tarde del Jueves Santo a las 20:00 horas (en algunos años a las 19:45) desde el Convento de las Úrsulas. Esta es una de las procesiones más largas y completas de la Semana Santa salmantina, con una duración aproximada de 4 horas, recorriendo prácticamente todas las calles emblemáticas del casco histórico.

El itinerario procesional parte del Convento de las Úrsulas y continúa por la calle Domínguez Berrueta hasta alcanzar Ramón y Cajal y la Plaza de las Agustinas. Desde allí, el cortejo se adentra en la calle Compañía, una de las arterias más semanasanteras de Salamanca, donde el paso de los cuatro grupos escultóricos sobre el empedrado histórico crea un efecto visual y sonoro memorable.

La procesión prosigue por Serranos, Libreros (con la Universidad al fondo), Calderón de la Barca y la calle Benedicto XVI hasta alcanzar la Rúa Mayor, el corazón comercial del casco antiguo donde muchos espectadores se agolpan para contemplar el paso de los nazarenos blancos con sus capirotes morados. En este tramo, desde la Rúa hasta el cruce con Palominos, se establece una zona sin ruidos ni música para personas con TEA (Trastorno del Espectro Autista), iniciativa que la hermandad adoptó desde 2023 como gesto de inclusión y sensibilidad.

Tras recorrer la calle Quintana, el cortejo accede a la Plaza del Poeta Iglesias y desde allí a la Plaza Mayor, el ágora charra donde la procesión luce en todo su esplendor bajo los soportales churriguerescos. La Plaza Mayor se llena de salmantinos y visitantes que contemplan desde los balcones el desfile de los cuatro pasos, iluminados por decenas de cirios.

Abandonando la Plaza Mayor por el Corrillo, la procesión desciende por Meléndez y remonta de nuevo la calle Compañía para dirigirse hacia la Plaza de Monterrey, uno de los conjuntos monumentales más destacados del Renacimiento salmantino. El tramo final discurre por Bordadores y la calle Úrsulas hasta el regreso al convento, cerrando así un recorrido que atraviesa el 90% de las calles procesionales de Salamanca.

Composición del cortejo

El cortejo procesional de la Seráfica Hermandad presenta una composición solemne y equilibrada. Abre la marcha la cruz guía con faroles, seguida por los hermanos nazarenos que desfilan de dos en dos con sus túnicas blancas, capas y capirotes morados. En fechas recientes se estrenaron los cirios de cera para los hermanos de fila, sustituyendo las tradicionales velas eléctricas y aportando mayor autenticidad y belleza al conjunto.

Los cuatro pasos se agrupan de dos en dos durante el recorrido, creando una sensación de continuidad narrativa. Primero desfilan El Prendimiento y Jesús ante Pilato, representando los momentos previos a la condena. A continuación avanzan el Cristo de la Agonía y la Virgen Dolorosa, conformando el díptico del Calvario y el duelo maternal.

El acompañamiento musical corre a cargo de varias formaciones. La hermandad cuenta con su propia Agrupación Musical, formada por cerca de 60 músicos que interpretan marchas propias dedicadas a las imágenes titulares. Destaca especialmente «Al Señor de la mano morena» de Hugo Sánchez Carpio (2008), dedicada a Nuestro Padre Jesús en su Prendimiento. Otras bandas invitadas completan el acompañamiento musical, creando una atmósfera solemne que realza la belleza de los pasos.

En algunos años, representantes del comercio de Salamanca cierran la procesión, recordando el origen gremial de la hermandad y manteniendo vivo el vínculo entre la cofradía y el sector mercantil que la fundó. La procesión es escoltada por agentes de la Policía Local y Nacional que velan por la seguridad del cortejo y de los asistentes.

Cultos y actividades anuales

La vida devocional de la Seráfica Hermandad no se limita a la Semana Santa, extendiéndose a lo largo de todo el año litúrgico con diversos actos de culto y caridad. La hermandad celebra festividades específicas en honor a cada una de sus imágenes titulares, con exposición de las tallas a veneración pública en la iglesia de San Benito, que actúa como sede alternativa para ciertos actos.

Los cultos en honor al Santísimo Cristo de la Agonía se celebran habitualmente el tercer fin de semana de marzo, con exposición de la imagen el sábado de 11:30 a 14:00 horas y de 17:00 a 20:30 horas, y misa solemne el domingo. Los cultos a Nuestro Padre Jesús en su Prendimiento tienen lugar en fechas próximas a su festividad, también con veneración pública y celebración eucarística.

Los Dolores de la Virgen se festejan en septiembre con un programa de actos que incluye ofrenda floral, veneración de la imagen de «La Ramona» y celebraciones litúrgicas. Estos cultos congregan a los devotos de la hermandad y mantienen viva la piedad popular durante todo el año.

Durante la Cuaresma se organiza un ciclo de actos preparatorios de la Semana Santa, con el Miércoles de Ceniza como jornada inaugural. La hermandad participa también en iniciativas solidarias, manteniendo vivo el espíritu caritativo que inspiró la fundación de su hermandad filial del Perdón. Destaca especialmente el Belén solidario navideño a favor del Comedor de los Pobres, con el lema «Este año nuestro Belén va a ser la leche», recogiendo productos no perecederos durante todas las fiestas.

Curiosidades singulares

Una de las peculiaridades más llamativas de esta hermandad es su origen gremial. En sus primeros años, para ser miembro era imprescindible ser comerciante legalmente reconocido, una restricción que desapareció con el tiempo pero que dejó una impronta imborrable en el carácter de la cofradía. Aún hoy se la conoce popularmente como «la hermandad de los comerciantes».

Los beneficios sociales que ofrecía la hermandad en sus primeros años eran extraordinarios para la época: asegurar el pago del ataúd a los hermanos de carga y dejar pensión a la viuda constituían prestaciones excepcionales que reflejaban el poderío económico de los comerciantes salmantinos en los años veinte del siglo XX.

La imagen de la Dolorosa, «La Ramona», tiene la peculiaridad de haber sido modelada a partir de dos mujeres reales: el rostro de Doña Romana Serra y las manos de Doña Andrea Rivas, Miss Salamanca 1933. Esta práctica, habitual en épocas anteriores pero menos frecuente en el siglo XX, permitió crear una imagen que los salmantinos sentían como propia, como parte de su identidad colectiva.

En 2018, la hermandad adornó sus cuatro pasos con grandes lazos azules para hacer visible el autismo, convirtiéndose en «la procesión de los lazos azules». Este gesto de sensibilización social reflejaba el compromiso de la hermandad con las causas benéficas y su apertura a las realidades sociales contemporáneas.

El Cristo de la Agonía original de Bernardo Pérez de Robles, que desfiló con la hermandad desde 1926 hasta 1975, se conserva actualmente en el Convento de los Capuchinos, donde continúa recibiendo culto. La hermandad mantiene devoción por ambas imágenes: la original que dio nombre a la cofradía y la de Damián Villar que actualmente procesiona.

La crisis de los años setenta estuvo a punto de acabar con la hermandad cuando apenas contaba cincuenta años de existencia. La recuperación liderada por Don Bernardo García San José constituye un ejemplo admirable de cómo el compromiso de unos pocos puede salvar patrimonios colectivos que parecen condenados a desaparecer.

Información práctica

Alojamiento en Salamanca: La ciudad ofrece una amplia red hotelera para todos los presupuestos. Durante la Semana Santa es imprescindible reservar con meses de antelación. Las zonas más recomendables son el entorno de la Plaza Mayor, el barrio de San Benito y las proximidades de las Úrsulas, desde donde podrás acceder fácilmente al punto de salida de la procesión y seguir su recorrido completo.

Cómo llegar: Salamanca cuenta con excelentes comunicaciones por autobús desde la estación de Filiberto Villalobos y tren desde la estación del Paseo de la Estación. Si viajas en coche, existen aparcamientos públicos en Plaza del Oeste, Alamedilla y Campo de San Francisco. El centro histórico permanece cortado al tráfico durante las procesiones.

Vestimenta apropiada: Las temperaturas del Jueves Santo en Salamanca pueden ser frescas. Se recomienda vestir por capas y llevar calzado cómodo para caminar sobre empedrado. El carácter religioso de los actos aconseja vestir con discreción.

Gastronomía recomendada: La Semana Santa es ocasión perfecta para degustar el hornazo (pan relleno de embutidos y huevo duro), el farinato, el cochinillo asado, las patatas meneás y el bollo maimón. Las calles del casco antiguo concentran tabernas y restaurantes donde disfrutar de estos manjares.

Puntos estratégicos: La salida desde las Úrsulas permite contemplar la emoción inicial. La calle Compañía, la Rúa Mayor y la Plaza Mayor ofrecen vistas privilegiadas. La Plaza de Monterrey, con su palacio renacentista al fondo, proporciona un marco incomparable.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se fundó la Seráfica Hermandad del Cristo de la Agonía?

La hermandad fue fundada el 8 de marzo de 1926 por iniciativa de la Patronal de Comerciantes de Salamanca, con el objetivo de dotar de mayor brillantez las celebraciones de la Semana Santa. Su primera procesión tuvo lugar el 1 de abril de 1926.

¿Por qué se llama «la cofradía de los comerciantes»?

En sus orígenes, para ser miembro de la hermandad era imprescindible ser comerciante legalmente reconocido. Aunque esta restricción desapareció con el tiempo, el vínculo con el sector mercantil salmantino ha permanecido, y popularmente se sigue conociendo así.

¿Quién es «La Ramona» y por qué se llama así la Virgen?

La Dolorosa de la hermandad, obra de Inocencio Soriano Montagut de 1939, tomó como modelo a Doña Romana Serra, una popular salmantina. Por eso la imagen se conoce cariñosamente como «La Ramona». Las manos fueron modeladas a partir de Doña Andrea Rivas, Miss Salamanca 1933.

¿Cuántos pasos desfilan en la procesión del Jueves Santo?

La Seráfica Hermandad procesiona con cuatro pasos: Nuestro Padre Jesús en su Prendimiento, Jesús ante Pilato, el Santísimo Cristo de la Agonía y la Virgen de los Dolores. Todos son obras del siglo XX realizadas por la Escuela de Imaginería de Salamanca.

¿A qué hora sale la procesión del Cristo de la Agonía?

La procesión sale a las 20:00 horas del Jueves Santo desde el Convento de las Úrsulas. La duración aproximada del recorrido es de 4 horas, finalizando cerca de la medianoche.

¿Por qué la hermandad estuvo a punto de desaparecer?

Durante los años sesenta y setenta, por cambios sociales y falta de hermanos, la procesión dejó de salir en 1973. Una junta directiva de emergencia liderada por Don Bernardo García San José logró salvar la hermandad, recuperando progresivamente todos los pasos entre 1973 y 1994.

¿Quién fue Damián Villar y qué relación tiene con la hermandad?

Damián Villar fue un escultor salmantino que realizó tres de las cuatro imágenes de la hermandad: El Prendimiento en 1947, el Cristo de la Agonía actual en 1959 y otras obras. Fue miembro fundamental de la Escuela de Imaginería de Salamanca junto a Soriano Montagut y González Macías.

¿Qué significa el emblema de la hermandad?

El emblema consiste en una cruz griega circunscrita en un cuadrado, con el anagrama de María en el centro. En los cuatro ángulos aparecen letras griegas: el Crismón X y P arriba, y Alfa y Omega abajo, simbolizando que Cristo es principio y fin de todas las cosas.

¿Se puede visitar las imágenes fuera de la Semana Santa?

Sí, la hermandad organiza cultos específicos en honor a cada imagen durante el año, exponiendo las tallas a veneración pública en la iglesia de San Benito. Los cultos al Cristo de la Agonía se celebran en marzo, los del Prendimiento en su festividad, y los Dolores de la Virgen en septiembre.

¿Qué bandas de música acompañan a la procesión?

La hermandad cuenta con su propia Agrupación Musical, formada por cerca de 60 músicos, creada en 2005. También tiene una Banda de Cornetas y Tambores fundada en 2001. Estas formaciones participan en diferentes Semanas Santas de España además de acompañar la procesión salmantina.

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