Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Vía Crucis
La Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Vía Crucis representa una de las cofradías más jóvenes y emotivas de la Semana Santa de Salamanca. Nacida en 1989 en el seno del popular barrio de San Bernardo, esta hermandad ha sabido labrarse un espacio muy significativo en el panorama pasional salmantino gracias a la particularidad de su procesión: un auténtico Vía Crucis que recorre las calles de la ciudad deteniéndose ante diversos templos para rezar las catorce estaciones de la Pasión de Cristo, con un momento cumbre de especial emotividad cuando el paso accede al interior del Hospital de la Santísima Trinidad para llevar la fe y el consuelo a los enfermos allí ingresados.

Esta cofradía procesiona en la tarde del Jueves Santo, siendo la primera procesión diurna de este día tan intenso de la Semana Santa. Su salida actual desde la majestuosa Catedral Nueva a las 17:15 horas marca el inicio de la jornada procesional vespertina, precediendo a otras grandes hermandades como la Seráfica del Cristo de la Agonía y la del Cristo del Amor y de la Paz. Lo que distingue profundamente a esta hermandad es su carácter vecinal y su arraigo en el barrio trinitario, así como ese momento tan singular y conmovedor de llevar a Cristo hasta los enfermos del hospital, recordando con ello a antiguas cofradías gremiales que ya realizaban esta piadosa costumbre.
Contenido
- 1 Origen y fundación
- 2 La búsqueda de la imagen titular
- 3 El cambio de imagen
- 4 Consolidación de la hermandad
- 5 Ubicación canónica
- 6 Emblema e indumentaria
- 7 Patrimonio escultórico
- 8 Procesión del Jueves Santo
- 9 La estación de penitencia en el Hospital de la Santísima Trinidad
- 10 Acompañamiento musical
- 11 Dificultades superadas
- 12 Actos y celebraciones en el año
- 13 Curiosidades singulares
- 14 Guía práctica
- 15 Preguntas habituales
- 16 Enlaces de interés
- 17 Cofradías
- 17.0.1 Cofradía de la Oración en el Huerto de los Olivos
- 17.0.2 Congregación de Nuestro Padre Jesús Divino Redentor Rescatado y Nuestra Señora de las Angustias
- 17.0.3 Hermandad de Jesús Amigo de los Niños
- 17.0.4 Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad
- 17.0.5 Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Perdón
- 17.0.6 Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Vía Crucis
- 17.0.7 Hermandad de Nuestro Padre Jesús Despojado de sus Vestiduras y María Santísima de la Caridad y del Consuelo
- 17.0.8 Hermandad de Nuestro Padre Jesús Flagelado y Nuestra Señora de las Lágrimas
- 17.0.9 Hermandad del Santísimo Cristo del Amor y de la Paz
- 17.0.10 Hermandad del Silencio
- 17.0.11 Hermandad Dominicana del Stmo. Cristo de la Buena Muerte, N. P. Jesús de la Pasión, Ntra. Sra. de los Dolores y Ntra. Sra. de la Esperanza
- 17.0.12 Hermandad Franciscana del Santísimo Cristo de la Humildad
- 17.0.13 Hermandad Universitaria del Santísimo Cristo de la Luz y Nuestra Señora Madre de la Sabiduría
- 17.0.14 Ilustre Cofradía de la Santa Cruz del Redentor y de la Purísima Concepción
- 17.0.15 Ilustre y Venerable Congregación de Jesús Nazareno y el Santo Entierro
- 17.0.16 Real Cofradía Penitencial del Santísimo Cristo Yacente de la Misericordia y de la Agonía Redentora
- 17.0.17 Real y Pontificia Archicofradía Sacramental de María Santísima Madre de Dios del Rosario
- 17.0.18 Seráfica Hermandad de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Agonía
Origen y fundación
La gestación de la Hermandad del Vía Crucis se produjo de manera espontánea durante la procesión del Santo Entierro del Viernes Santo de 1989. Mientras discurría el cortejo fúnebre, varias personas comenzaron a plantear la posibilidad de fundar una nueva hermandad que enriqueciera el panorama de la Semana Santa salmantina. Entre los impulsores iniciales destacó Celestino Pérez, aunque posteriormente abandonó el proyecto.
Las riendas de la iniciativa fueron tomadas por el presidente de la Asociación de Vecinos del barrio de San Bernardo, quien vio en esta propuesta la oportunidad perfecta para crear una cofradía con arraigo en el propio barrio, dotándolo de identidad propia dentro de la Semana Santa de la ciudad. Se constituyó una comisión gestora formada por diez personas que trabajaron intensamente durante los meses siguientes para dar forma al proyecto.
Dado que los Padres Trinitarios eran los titulares de la parroquia del barrio, inicialmente se pensó denominar a la nueva hermandad como «Hermandad Trinitaria», pero finalmente esta opción fue desestimada. Con la intención de cubrir un aspecto de la Pasión que permanecía ausente en las procesiones salmantinas, se optó por el nombre de Hermandad del Vía Crucis, reflejando así su vocación de recrear procesionalmente el camino de Jesús hacia el Calvario mediante el rezo de las catorce estaciones tradicionales.
Los estatutos de la cofradía fueron aprobados el 29 de septiembre de 1989, estableciendo oficialmente la hermandad. El 20 de enero de 1990 se celebró la primera Junta General, donde se eligió la primera Junta Directiva y se acordó nombrar hermanos fundadores a todas aquellas personas que se inscribieran antes del primer desfile procesional. Este estatus fundacional fue alcanzado por 63 personas, cifra que constituyó el núcleo inicial de la hermandad y que sentó las bases de lo que con el tiempo se convertiría en una cofradía plenamente consolidada.
La búsqueda de la imagen titular
Una vez constituida la hermandad, el siguiente paso fundamental era conseguir la imagen con la que procesionar. Para ello se contactó con Antonio Pérez, tallista del barrio de San Bernardo, para que realizase la talla de un Ecce Homo que representara la primera estación del Vía Crucis: Jesús condenado a muerte. El encargo consistía en una reproducción del famoso Ecce Homo de Gil de Siloé conservado en la Catedral de Palencia, una magnífica talla del siglo XV que debería servir de modelo inspirador para la nueva escultura.
Sin embargo, se produjo una ruptura de las negociaciones con el escultor. Con la cercanía de la Semana Santa de 1990 y la urgencia por poder desfilar, la hermandad optó por una solución de emergencia: adquirir una imagen realizada en serie de los talleres de imaginería de Olot (Gerona), representando un Ecce Homo. Esta imagen fue presentada y bendecida el 31 de marzo de 1990, apenas doce días antes de la primera procesión.
El Jueves Santo, 12 de abril de 1990, se produjo el acontecimiento largamente esperado: la primera salida procesional de la Hermandad del Vía Crucis por las calles de Salamanca. Con no pocas dificultades se habían ido incorporando los distintos elementos necesarios para el desfile, y finalmente el proyecto se hizo realidad. Se fijó la hora de las siete de la madrugada para realizar la procesión, concebida como un auténtico Vía Crucis en el que se rezarían las catorce estaciones al paso por otras tantas iglesias del centro histórico de Salamanca.
La implantación de la hermandad en el barrio de San Bernardo y su vinculación con los Padres Trinitarios ha contribuido decisivamente a que esta cofradía ocupe actualmente un espacio muy digno y reconocido en la Semana Santa de Salamanca, siendo especialmente apreciada por su carácter vecinal, cercano y profundamente emotivo.
El cambio de imagen
A pesar del éxito de la primera procesión y de la consolidación de la hermandad, pronto se hizo evidente un problema: la escasa calidad artística de la imagen procedente de los talleres de Olot. Siendo una talla realizada en serie y con materiales de calidad limitada, no alcanzaba el nivel escultórico deseado ni representaba adecuadamente la dignidad que la hermandad quería imprimir a su imagen titular.
Por ello se decidió encargar una nueva talla, esta vez ejecutada completamente en madera noble y por un escultor de reconocido prestigio. La elección recayó en Antonio Malmierca Zúñiga, tallista salmantino vinculado precisamente al barrio de San Bernardo, lo que añadía un valor simbólico adicional al encargo. Malmierca reprodujo el modelo iconográfico de la imagen anterior, pero dotándola de una mayor calidad tanto en los materiales empleados como en los detalles anatómicos y, especialmente, en la expresión del rostro, que ganó en profundidad, dramatismo y capacidad para conmover al espectador.
La bendición de la nueva imagen se realizó el 11 de marzo de 2007, un acontecimiento que marcó un antes y un después en la vida de la hermandad. Desde ese momento, Nuestro Padre Jesús del Vía Crucis pasó a ser representado por esta magnífica talla que procesiona desde entonces cada Jueves Santo. La imagen anterior no se perdió, sino que fue cedida a la capilla del Hospital de la Santísima Trinidad de Salamanca, donde continúa recibiendo culto y donde, simbólicamente, permanece vinculada a esa estación de penitencia tan significativa que la hermandad realiza en dicho centro hospitalario.
Antonio Malmierca Zúñiga, autor de la imagen titular, ha recibido el reconocimiento de la hermandad siendo nombrado Medalla de Oro de la cofradía y Hermano Honorario, distinciones que reflejan la gratitud de la hermandad hacia el artista que supo plasmar en madera la devoción y el espíritu de esta joven pero pujante cofradía del barrio de San Bernardo.
Consolidación de la hermandad
El mismo año en que se bendijo la nueva imagen titular, 2007, la hermandad tomó otra decisión importante: cambiar el horario de la procesión. Durante diecisiete años había desfilado en la madrugada del Jueves Santo, a las siete de la mañana, pero se decidió trasladar la salida a la tarde del mismo día, fijándola en las 17:15 horas.
Esta modificación horaria buscaba varios objetivos: en primer lugar, conseguir una mayor afluencia de público, ya que el horario vespertino resulta más accesible para devotos y visitantes que el de la madrugada. En segundo lugar, aprovechar la cercanía temporal con las procesiones de la Seráfica Hermandad del Cristo de la Agonía (20:00 horas) y de la Hermandad del Cristo del Amor y de la Paz, conocida como «del Arrabal» (20:30 horas), creando así una secuencia procesional que permite a los salmantinos y turistas disfrutar de varias hermandades en una misma tarde-noche.
El cambio resultó muy acertado, y la hermandad experimentó un notable crecimiento en el número de cofrades. De los 63 hermanos fundadores se ha pasado a contar con más de 220 hermanos activos, lo que ha permitido mejorar sustancialmente las condiciones de la procesión, aumentar el número de cofrades que portan el paso, recuperar elementos procesionales históricos como la cruz pintada, e incorporar nuevas bandas de música que enriquecen el acompañamiento sonoro del desfile.
Ubicación canónica
La sede canónica de la Hermandad del Vía Crucis se encuentra en la Iglesia de San Juan de Mata, templo regentado por los Padres Trinitarios y situado en la Avenida Filiberto Villalobos, en pleno barrio de San Bernardo. Esta parroquia se creó en el año 1968 bajo la tutela de la Orden Trinitaria, que había regresado a Salamanca tras su ausencia desde la exclaustración de 1835.
Emblema e indumentaria
El emblema de la Hermandad del Vía Crucis presenta un diseño cargado de simbolismo que refleja su vinculación con la Orden Trinitaria. El escudo muestra un triángulo equilátero que alberga en su interior la cruz trinitaria. Ambos símbolos aluden directamente a la Orden de la Santísima Trinidad, fundada por San Juan de Mata, y hacen referencia al misterio de la Trinidad y a la obra redentora de Cristo en la cruz. Esta iconografía conecta visualmente a la hermandad con los Padres Trinitarios que regentan la parroquia donde tiene su sede canónica.
La indumentaria procesional de los cofrades se caracteriza por su sobriedad y sencillez, en consonancia con el espíritu humilde y penitencial de la hermandad. Los hermanos visten túnica de lienzo blanco, ceñida con cinturón de cuero a la cintura, que simboliza la humildad y la penitencia. Sobre la túnica llevan un escapulario negro, elemento distintivo que recuerda la tradición trinitaria y aporta un contraste cromático que realza la sobriedad del conjunto.
La cabeza se cubre con capirote blanco en el que va bordado el escudo de la hermandad. El hábito se completa con calcetines y zapatos negros, guantes blancos y el anagrama al pecho. Esta combinación de blanco y negro, con el detalle del cinturón de cuero, confiere a los cofrades una apariencia austera pero digna, perfectamente acorde con el carácter recogido y penitencial que define a esta procesión-vía crucis.
Patrimonio escultórico
Nuestro Padre Jesús del Vía Crucis
La imagen titular de la hermandad es Nuestro Padre Jesús del Vía Crucis, magnífica talla realizada en 2007 por el escultor salmantino Antonio Malmierca Zúñiga. La escultura representa a Cristo en el momento de ser condenado a muerte, siguiendo la iconografía tradicional del Ecce Homo («He aquí el Hombre»), cuando Poncio Pilato presenta a Jesús ante el pueblo tras la flagelación.
La imagen muestra a Jesús desnudo tras la flagelación, cubierto únicamente con la clámide roja (manto púrpura que los soldados romanos le colocaron en burla de su realeza) y coronado de espinas. El tratamiento anatómico revela un cuerpo marcado por el sufrimiento, con las huellas de los azotes visibles en la piel. Pero lo que verdaderamente destaca es la expresión del rostro: Malmierca ha conseguido plasmar una mirada de profunda humanidad, dolor y dignidad, que conmueve a cuantos contemplan la imagen. Los ojos entornados, el gesto de los labios, la inclinación de la cabeza… todo contribuye a transmitir ese momento cumbre en el que Cristo acepta su destino redentor.
La talla está ejecutada en madera noble y policromada siguiendo las técnicas tradicionales de la imaginería castellana, con especial cuidado en los detalles anatómicos y en la expresividad. En su momento de creación, Malmierca tomó como referencia la imagen anterior de Olot, pero elevó exponencialmente la calidad artística, logrando una obra de gran valor devocional y estético que ha sabido ganarse el corazón de los salmantinos.
Andas procesionales
La imagen desfila sobre unas andas talladas en madera realizadas por Agustín Cruz en 2005, dos años antes de la bendición de la nueva imagen de Malmierca pero ya preparando la renovación de los enseres procesionales de la hermandad. Este paso, de estilo sobrio y elegante, fue diseñado pensando en las características del barrio y en la necesidad de portabilidad dado el largo recorrido de la procesión.
En 2025, el paso ha sido adaptado para permitir que diez personas puedan ir debajo portándolo, en lugar de las seis o siete que lo hacían anteriormente. Esta modificación ha sido posible gracias al significativo aumento de hermanos que ha experimentado la cofradía en los últimos años, habiendo incorporado 23 nuevos cofrades en 2024 y 21 más en 2025. El resto de los hermanos de carga (unas treinta personas) se reparten entre la parte delantera y trasera del paso, asegurando así una mayor estabilidad y facilitando el transporte durante las más de cinco horas que dura la procesión.
La Cruz Pintada
Uno de los elementos más significativos del patrimonio de la hermandad es la Cruz Pintada, una pieza que formó parte de los desfiles durante los primeros años pero que dejó de procesionar en 2016. Esta cruz, que llegó a la hermandad mediante una donación hace más de diecisiete años, ha sido recuperada para las procesiones de 2024 y 2025, siendo portada por cuatro hermanos.
Su desaparición durante varios años se debió a la pandemia de coronavirus y posteriormente a la falta de hermanos suficientes para portar todos los elementos del desfile. Sin embargo, el crecimiento experimentado por la cofradía ha permitido su recuperación, lo que supone un motivo de satisfacción especial para los hermanos más antiguos, que ven así retornar un elemento simbólico de los orígenes de la hermandad.
Paso Infantil
La hermandad cuenta también con un Paso Infantil, portado por los más pequeños de la cofradía. Este elemento, de menores dimensiones y peso adaptado a los niños, suele consistir en una Santa Cruz desnuda que simboliza el madero sobre el que Cristo fue crucificado. La participación de los niños en la procesión es especialmente emotiva y contribuye a la transmisión intergeneracional de la fe y la tradición cofrade del barrio.
Procesión del Jueves Santo
La procesión de la Hermandad del Vía Crucis es verdaderamente singular en el panorama de la Semana Santa salmantina. A diferencia de otras cofradías que simplemente realizan un recorrido procesional, esta hermandad ejecuta un auténtico Vía Crucis urbano, deteniéndose ante diversos templos del centro histórico de Salamanca para rezar las catorce estaciones tradicionales del Camino de la Cruz, más una decimoquinta que se añade en algunos lugares de la cristiandad.
La salida está fijada a las 17:15 horas del Jueves Santo, siendo la primera procesión diurna de este día. Desde 2022, la procesión parte de la Santa Iglesia Basílica Catedral Nueva de Salamanca, saliendo por la majestuosa Puerta del Obispo. Este cambio de lugar de salida responde a razones prácticas: al no contar con un espacio resguardado suficiente en la parroquia de San Juan de Mata para preparar adecuadamente el paso, y habiendo sufrido problemas con la lluvia en años anteriores, la hermandad solicitó y obtuvo en diciembre de 2020 el visto bueno del Cabildo Catedralicio para realizar en lo sucesivo su salida penitencial desde la Catedral.
Antes de la salida, en el interior de la Catedral, se rezan las cinco primeras estaciones del Vía Crucis ante diversos pasos que se encuentran en el templo catedralicio. Este acto íntimo y recogido sirve de preparación espiritual para el largo recorrido que espera a los cofrades. Al ritmo de los acordes del Himno de España, el desfile sale por la Puerta del Obispo ante la mirada emocionada de cientos de personas que se agolpan en la Plaza de Anaya para presenciar este momento inaugural.
El recorrido procesional atraviesa el corazón monumental de Salamanca: desde la Catedral, el cortejo se dirige por la Plaza Juan XXIII, calle Calderón de la Barca, calle Libreros, Plaza de San Isidro, calle de la Compañía (uno de los puntos más emblemáticos), calle Meléndez, Plaza del Corrillo, calle Juan del Rey, calle Prado, calle Prior, Plaza de Monterrey, calle Bordadores, Cuesta del Carmen, Plaza de la Fuente, y finalmente la Avenida Villamayor.
En varios de estos puntos del itinerario, la procesión se detiene ante iglesias y templos para rezar las correspondientes estaciones del Vía Crucis. Este ejercicio piadoso, que combina la devoción con la tradición procesional, convierte el desfile en una experiencia espiritual única, muy diferente de las procesiones convencionales. Los fieles que siguen el cortejo pueden participar activamente en las oraciones, creando un clima de recogimiento y fervor especialmente intenso.
La estación de penitencia en el Hospital de la Santísima Trinidad
Sin duda alguna, el momento más emotivo y característico de la procesión del Vía Crucis se produce cuando el cortejo llega a la Avenida Villamayor y se detiene ante el Hospital de la Santísima Trinidad. Este acontecimiento, que tiene lugar aproximadamente a mitad del recorrido, constituye el verdadero corazón espiritual de la hermandad y lo que la hace absolutamente única en la Semana Santa de Salamanca.
Al llegar al hospital, el paso accede al interior del centro hospitalario para realizar una estación de penitencia. Este gesto de llevar físicamente a Cristo hasta los enfermos, de hacer que la Semana Santa entre en el hospital, de compartir la fe y el consuelo con quienes más lo necesitan por encontrarse en situación de enfermedad, reviste una profundidad humana y espiritual que conmueve profundamente a cuantos lo presencian y, especialmente, a los propios enfermos que aguardan en las puertas y ventanas del centro para ver pasar y recibir la bendición del Señor.
«Llevamos al Señor a los enfermos, y es un momento muy bonito, de mucha emoción, porque estamos acercando nuestra fe a quienes más lo necesitan«, explicaba Gregorio García, Hermano Mayor de la hermandad, en declaraciones a medios locales. Estas palabras reflejan perfectamente el espíritu de caridad y cercanía que anima a la cofradía. No se trata únicamente de cumplir un recorrido procesional, sino de ejercer una auténtica obra de misericordia, visitando a los enfermos tal como Cristo nos enseñó.
En el hospital se rezan las siguientes cuatro estaciones del Vía Crucis, creando un momento de oración conjunta entre cofrades, fieles y enfermos que constituye uno de los instantes más sobresalientes de toda la Semana Santa salmantina. La hermandad, con este gesto, recuerda y actualiza la práctica de antiguas cofradías, como la extinguida Cofradía del Amparo (conocida como «Cofradía de los Médicos»), que entre 1948 y 1969 también realizaba estaciones penitenciales en hospitales de la ciudad.
Tras este intenso momento en el hospital, la procesión continúa su camino por la Avenida Villamayor, calle Candelario, Avenida Filiberto Villalobos y finalmente calle Peña de Francia, hasta llegar al atrio de la Parroquia de San Juan de Mata, sede canónica de la hermandad. El recorrido completo tiene una duración aproximada de cinco horas y media, concluyendo alrededor de las 22:45 horas, cuando los últimos cofrades y el paso entran finalmente en el templo trinitario.
Antes de acceder al interior de la iglesia, tiene lugar el tercer y último punto clave del desfile: el encuentro entre la imagen de Nuestro Padre Jesús del Vía Crucis y la Santa Cruz desnuda portada por los pequeños de la cofradía. Este momento simbólico, cargado de significado, representa el encuentro entre Cristo camino del Calvario y la cruz que le espera, cerrando así el ciclo del Vía Crucis procesional.
Acompañamiento musical
La procesión cuenta con un rico acompañamiento musical que se ha ido enriqueciendo con el paso de los años. En primer lugar, la hermandad dispone de una Sección de Tambores propia, formada por cofrades que han ido aprendiendo y perfeccionando su técnica. Estos tambores, que encabezan la marcha, aportan una sonoridad característica y han experimentado un notable crecimiento en los últimos años.
Junto al Paso Infantil desfilan estos Tambores de la Hermandad, mientras que el paso principal de Nuestro Padre Jesús del Vía Crucis es acompañado por bandas de música invitadas. Tradicionalmente, la Agrupación Musical Virgen de la Vega ha sido la banda más vinculada a esta hermandad, habiendo llegado incluso a dedicar una marcha procesional específicamente a la cofradía, lo que demuestra la estrecha relación existente entre ambas instituciones.
En los últimos años, la hermandad ha incorporado una segunda banda: la Banda de Cornetas y Tambores Coronación de Espinas de Burgos, que ya había acompañado a la cofradía antes de la pandemia y cuya colaboración se retomó en 2024 dada la excelente valoración que mereció su aportación musical. Esta banda burgalesa aporta un repertorio de marchas que enriquece el ambiente sonoro de la procesión.
Además del acompañamiento de bandas, el desfile se caracteriza por los momentos de silencio y recogimiento que se producen durante el rezo de las estaciones del Vía Crucis, cuando el sonido de los tambores y las cornetas cesa para dar paso a las oraciones y meditaciones. Este contraste entre la música procesional y el silencio orante aporta una dimensión espiritual muy característica a este desfile.
Dificultades superadas
A lo largo de su historia, la Hermandad del Vía Crucis ha tenido que enfrentarse a diversos desafíos logísticos y meteorológicos que han puesto a prueba la fortaleza y el compromiso de sus hermanos. El principal problema ha sido, sin duda, la lluvia, enemiga recurrente de las procesiones salmantinas y que ha afectado especialmente a esta cofradía.
En 2011, la procesión tuvo que ser suspendida debido a la lluvia, que además produjo desperfectos en el paso que se encontraba preparado en el atrio de la iglesia de San Juan de Mata. Este incidente puso de manifiesto la vulnerabilidad de la hermandad al no contar con un espacio suficientemente resguardado donde preparar la procesión. Para evitar que la situación se repitiese, la hermandad decidió cambiar temporalmente el lugar de salida, trasladándose a la iglesia desacralizada de San Blas, convertida en auditorio bajo la titularidad del Ayuntamiento de Salamanca.
Sin embargo, los problemas continuaron: en 2012 la procesión no pudo salir de San Blas debido nuevamente a la lluvia, y en 2013 tuvo que regresar apresuradamente al templo por el mismo motivo. En 2014, el Ayuntamiento denegó el permiso para salir de San Blas debido a las obras que se estaban realizando en el edificio, por lo que la cofradía volvió a su parroquia, instalando una carpa en el patio para proteger el paso. En 2019 estaba previsto que la procesión saliese de San Blas y concluyese en San Juan de Mata, pero nuevamente la lluvia frustró el desfile.
Ante esta sucesión de dificultades, la hermandad tomó una decisión valiente: solicitar al Cabildo Catedralicio autorización para realizar su salida penitencial desde la propia Catedral. En diciembre de 2020, en plena pandemia, la hermandad anunció que había obtenido el visto bueno para este cambio. Desde 2022, la procesión sale de la Catedral Nueva por la Puerta del Obispo, lo que ha resuelto definitivamente los problemas logísticos y ha añadido mayor solemnidad al momento de la salida.
La pandemia de COVID-19 también afectó duramente a la hermandad, que no pudo procesionar en 2020 ni 2021. En 2024, tras dos años de normalidad (2022 y 2023), la lluvia volvió a frustrar la salida, provocando las lágrimas de tristeza de cofrades y devotos. Afortunadamente, en 2025 la procesión pudo finalmente desarrollarse con normalidad, estrenando las novedades que llevaban dos años esperando ser mostradas.
A pesar de todas estas adversidades, la hermandad ha sabido crecer y consolidarse. El número de cofrades ha pasado de los 63 fundadores a más de 220 hermanos activos. El patrimonio procesional se ha ido enriqueciendo. La implantación en el barrio de San Bernardo es cada vez más sólida. Y, sobre todo, la procesión se ha ganado un lugar privilegiado en el corazón de los salmantinos, que valoran especialmente ese momento único de llevar a Cristo hasta los enfermos del hospital.
Actos y celebraciones en el año
Aunque la procesión del Jueves Santo constituye el acto principal de la hermandad, a lo largo del año litúrgico se organizan diversas actividades que mantienen viva la cohesión interna de la cofradía y su presencia en la vida del barrio de San Bernardo.
El 13 de mayo de 2017, con motivo del décimo aniversario de la bendición de la imagen titular, la hermandad organizó varios actos conmemorativos. Se celebró una procesión extraordinaria por los alrededores de la iglesia de San Juan de Mata, que permitió a los vecinos del barrio volver a contemplar a Nuestro Padre Jesús del Vía Crucis fuera del contexto de Semana Santa. Además, la efeméride se celebró con la publicación de un poemario dedicado a la imagen titular, obra que recoge composiciones poéticas de diversos autores inspiradas en la devoción al Cristo de la hermandad.
Durante la Cuaresma, la hermandad participa activamente en los vía crucis organizados por la Junta de Semana Santa de Salamanca y en otros actos penitenciales. Los miembros de la cofradía colaboran portando las cruces de estación y participando en las estaciones que se rezan en diversos templos de la ciudad.
La hermandad también mantiene relaciones de hermanamiento con otras cofradías. Un ejemplo es el acto de hermanamiento celebrado con la Cofradía de Santa Lucía de Alba de Tormes, que tuvo lugar en la iglesia parroquial de San Pedro de la localidad vecina. En ese acto, que incluyó el rezo del rosario, la celebración de la eucaristía y un vía crucis urbano por las calles de Alba, siete miembros de cada cofradía portaron las cruces de estación, simbolizando la fraternidad entre ambas hermandades.
A lo largo del año, la hermandad celebra juntas generales, asambleas de hermanos, y diversas reuniones de trabajo en las que se planifica la actividad anual, se gestionan las finanzas de la cofradía, se prepara la procesión del Jueves Santo, y se atiende a las necesidades formativas y espirituales de los cofrades.
Curiosidades singulares
Una de las particularidades más destacables de la Hermandad del Vía Crucis es su profundo arraigo vecinal. A diferencia de otras cofradías de carácter más general o gremial, esta hermandad nació y se desarrolló específicamente en el barrio de San Bernardo, con la intención de dotarlo de identidad propia dentro de la Semana Santa salmantina. Este carácter local se refleja en que el escultor de la imagen titular, Antonio Malmierca, también está vinculado al barrio, lo que añade un valor simbólico adicional.
La hermandad representa también un ejemplo de continuidad histórica con antiguas tradiciones cofrades que se habían perdido. Al llevar la procesión hasta el Hospital de la Santísima Trinidad y realizar allí su estación de penitencia ante los enfermos, la cofradía actualiza y recuerda la práctica de la extinguida Hermandad del Santísimo Cristo del Amparo, conocida popularmente como «Cofradía de los Médicos», que entre 1948 y 1969 también visitaba hospitales durante su procesión del Miércoles Santo. Curiosamente, la imagen antigua de Olot que utilizó la hermandad hasta 2007 fue cedida precisamente a la capilla del Hospital de la Santísima Trinidad, creando así un vínculo permanente entre la cofradía y el centro hospitalario.
Otro aspecto singular es que se trata de la única procesión de la Semana Santa salmantina que funciona verdaderamente como un Vía Crucis urbano, con paradas ante templos para rezar las estaciones. Otras hermandades pueden incluir alguna estación puntual en su recorrido, pero ninguna estructura todo su desfile en torno a las catorce estaciones tradicionales como hace esta cofradía.
La Cruz Pintada, recuperada en 2024 tras ocho años sin procesionar, es un elemento que conecta a la hermandad con sus orígenes. Los cofrades más antiguos recuerdan con nostalgia aquellos primeros años cuando la cruz abría el cortejo, y su recuperación ha sido vivida como un momento de reencuentro con la identidad fundacional.
La hermandad cuenta desde hace años con un proyecto pendiente: la incorporación de una imagen mariana al desfile. En enero de 2011 se presentó el boceto de una Virgen que sería tallada por Antonio Malmierca siguiendo las técnicas tradicionales de la escultura castellana de los siglos XVI y XVII. Inicialmente se anunció que la imagen podría incorporarse al desfile en 2013, pero el proyecto quedó paralizado por dificultades económicas. La hermandad mantiene viva la esperanza de poder completar este proyecto cuando la situación financiera lo permita, lo que supondría un enriquecimiento notable del patrimonio procesional.
En los últimos años, la hermandad ha experimentado un notable crecimiento en el número de hermanos, con 23 incorporaciones en 2024 y 21 más en 2025. Este rejuvenecimiento y fortalecimiento de la cofradía ha permitido recuperar elementos procesionales, mejorar las condiciones del desfile, y consolidar definitivamente la presencia de la hermandad en el panorama de la Semana Santa de Salamanca.
Guía práctica
Cómo llegar a Salamanca
En coche: Salamanca está perfectamente comunicada por autovía desde las principales ciudades españolas. Desde Madrid se accede por la A-6 y después la A-50 y A-62, con un trayecto aproximado de dos horas. Desde Valladolid, por la A-62 (una hora aproximadamente). Desde Portugal, también por la A-62. Existen diversos parkings públicos en el centro y en los alrededores, aunque durante la Semana Santa la afluencia es muy elevada y conviene llegar con antelación.
En tren: La estación de ferrocarril de Salamanca cuenta con conexiones regulares desde Madrid, con trenes Alvia que cubren el trayecto en aproximadamente dos horas y media. También hay conexiones con otras ciudades del norte y del oeste. Desde la estación, el centro histórico se alcanza en taxi (10 minutos) o en autobús urbano (líneas 1, 4 y 13).
En autobús: La estación de autobuses ofrece servicios regulares con Madrid, Valladolid, Zamora, Ávila y otras ciudades. Varias compañías conectan Salamanca con las principales capitales regionales. El centro histórico está a unos 15-20 minutos a pie desde la estación, o bien se puede tomar un autobús urbano o taxi.
Alojamiento en Salamanca
Salamanca ofrece una amplia oferta hotelera para todos los presupuestos. Durante la Semana Santa la demanda es muy alta, especialmente en torno al Jueves y Viernes Santo, por lo que se recomienda reservar con antelación, idealmente dos o tres meses antes. El centro histórico concentra buena parte de la oferta, pero también existen opciones en barrios como San Bernardo, Van Dyck o el Paseo de Canalejas, con buena relación calidad-precio y conexiones de transporte público. Los apartamentos turísticos son otra alternativa para familias o grupos.
Dónde ver la procesión
Algunos de los mejores puntos para contemplar la procesión del Vía Crucis son:
La Puerta del Obispo de la Catedral, en la Plaza de Anaya, donde tiene lugar la salida a las 17:15 horas. Llegar con media hora de antelación asegura un buen lugar.
La calle de la Compañía, una de las arterias más emblemáticas del centro histórico, donde la procesión realiza una parada especialmente aplaudida por el público.
El Hospital de la Santísima Trinidad, en la Avenida Villamayor, para presenciar el momento más emotivo: la entrada del paso en el hospital y la estación de penitencia ante los enfermos. Este es sin duda el punto clave de todo el desfile.
El atrio de la Parroquia de San Juan de Mata, en la Avenida Filiberto Villalobos, donde concluye la procesión con el emotivo encuentro entre las dos cruces.
Gastronomía y tradición
Tras la procesión, nada mejor que disfrutar de la gastronomía salmantina. El barrio de San Bernardo y sus alrededores cuentan con diversos bares y restaurantes donde degustar tapas tradicionales. Son especialmente recomendables el farinato, el hornazo (típico del Lunes de Aguas pero disponible en Semana Santa), las lentejas de La Armuña, y la repostería conventual como los amarguillos o el bollo maimón.
Vestimenta recomendada
La procesión se desarrolla en la tarde del Jueves Santo, cuando las temperaturas en Salamanca suelen ser frescas, pudiendo oscilar entre los 10 y 15 grados centígrados. Se recomienda llevar ropa de abrigo, especialmente si se va a seguir la procesión durante parte del recorrido. Es fundamental usar calzado cómodo, dado el empedrado de las calles y la duración de la procesión. Por respeto al carácter religioso, se aconseja vestimenta discreta.
Preguntas habituales
¿Cuándo se fundó la Hermandad del Vía Crucis?
La hermandad fue fundada en 1989, aprobándose sus estatutos el 29 de septiembre de ese año. La idea surgió durante la procesión del Santo Entierro del Viernes Santo de 1989, y la primera procesión se realizó el Jueves Santo, 12 de abril de 1990.
¿Por qué se llama Hermandad del Vía Crucis?
Se denomina así porque su procesión está concebida como un auténtico Vía Crucis urbano en el que se rezan las catorce estaciones tradicionales del Camino de la Cruz, deteniéndose ante diversos templos del centro histórico de Salamanca.
¿Qué día y a qué hora procesiona?
La hermandad procesiona en la tarde del Jueves Santo, con salida a las 17:15 horas desde la Catedral Nueva, siendo la primera procesión diurna de este día. El recorrido dura aproximadamente cinco horas y media.
¿Quién es el autor de la imagen de Nuestro Padre Jesús del Vía Crucis?
La imagen actual fue tallada en 2007 por el escultor salmantino Antonio Malmierca Zúñiga, que también está vinculado al barrio de San Bernardo. Malmierca es además Medalla de Oro y Hermano Honorario de la cofradía.
¿Qué es la estación de penitencia en el Hospital de la Santísima Trinidad?
Es el momento más emotivo y característico de la procesión. El paso accede al interior del Hospital de la Santísima Trinidad para llevar la imagen de Cristo hasta los enfermos allí ingresados, rezándose cuatro estaciones del Vía Crucis. Es un momento de profunda emoción que hace única a esta hermandad.
¿Cuál es la sede canónica de la hermandad?
La sede canónica es la Iglesia de San Juan de Mata, regentada por los Padres Trinitarios, situada en la Avenida Filiberto Villalobos del barrio de San Bernardo. El templo actual fue inaugurado en el año 2000.
¿Por qué la procesión sale de la Catedral y no de su parroquia?
Desde 2022, la procesión sale de la Catedral Nueva por razones prácticas. Las dimensiones de las puertas del templo trinitario no permiten sacar el paso sin riesgo, y al no contar con un espacio suficientemente resguardado para prepararlo, los problemas con la lluvia eran recurrentes. El Cabildo Catedralicio autorizó en 2020 que la hermandad realizase su salida desde la Catedral.
¿Cuántos hermanos tiene la cofradía?
Actualmente la hermandad cuenta con más de 220 cofrades activos, habiendo experimentado un notable crecimiento en los últimos años con 23 incorporaciones en 2024 y 21 en 2025. Comenzó con 63 hermanos fundadores en 1990.
¿Qué simboliza el emblema de la hermandad?
El emblema muestra un triángulo equilátero que alberga la cruz trinitaria. Ambos símbolos aluden a la Orden Trinitaria, fundada por San Juan de Mata, y reflejan la vinculación de la hermandad con los Padres Trinitarios que regentan su parroquia.
¿La hermandad tiene previsto incorporar alguna imagen mariana?
Sí, desde 2011 existe el proyecto de incorporar una imagen de la Virgen tallada por Antonio Malmierca, pero el proyecto quedó paralizado por dificultades económicas. La hermandad mantiene la esperanza de completarlo cuando la situación lo permita.
Enlaces de interés
- Junta de Semana Santa de Salamanca
- Diócesis de Salamanca
- Catedrales de Salamanca
- Ayuntamiento de Salamanca
- Turismo de Salamanca
Cofradías
Cofradía de la Oración en el Huerto de los Olivos
Congregación de Nuestro Padre Jesús Divino Redentor Rescatado y Nuestra Señora de las Angustias
Hermandad de Jesús Amigo de los Niños
Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad
Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Perdón
Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Vía Crucis
Hermandad de Nuestro Padre Jesús Despojado de sus Vestiduras y María Santísima de la Caridad y del Consuelo
Hermandad de Nuestro Padre Jesús Flagelado y Nuestra Señora de las Lágrimas
Hermandad del Santísimo Cristo del Amor y de la Paz
Hermandad del Silencio
Hermandad Dominicana del Stmo. Cristo de la Buena Muerte, N. P. Jesús de la Pasión, Ntra. Sra. de los Dolores y Ntra. Sra. de la Esperanza
Hermandad Franciscana del Santísimo Cristo de la Humildad
Hermandad Universitaria del Santísimo Cristo de la Luz y Nuestra Señora Madre de la Sabiduría
Ilustre Cofradía de la Santa Cruz del Redentor y de la Purísima Concepción
Ilustre y Venerable Congregación de Jesús Nazareno y el Santo Entierro
Real Cofradía Penitencial del Santísimo Cristo Yacente de la Misericordia y de la Agonía Redentora
Real y Pontificia Archicofradía Sacramental de María Santísima Madre de Dios del Rosario
Seráfica Hermandad de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Agonía
