Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad

La Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad ostenta el honor de ser la cofradía más numerosa de cuantas participan en la Semana Santa de Salamanca, con más de 2.200 hermanos activos y miles de devotos que la acompañan cada madrugada de Sábado Santo. Fundada en 1645 por el gremio de zapateros, esta hermandad ha evolucionado desde sus orígenes caritativos hasta convertirse en una de las procesiones más emblemáticas y emotivas de la Pasión salmantina, caracterizada por el rigurosísimo luto, la elegancia y la sobriedad que impregnan su desfile procesional.

Paso de la Soledad de la Cruz de la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad de Salamanca
Paso de la Soledad de la Cruz, obra de Monzón y Cid (1997), de la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad (Salamanca).
Foto: Iniziar, vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0).

Con sede canónica en la Catedral Nueva de Salamanca, la hermandad custodia una de las imágenes marianas más veneradas de la ciudad: la Virgen de la Soledad, obra maestra del escultor valenciano Mariano Benlliure. Su procesión de madrugada, sumida en el silencio de la noche y acompañada por marchas fúnebres, constituye uno de los momentos culminantes de la Semana Santa salmantina, ofreciendo a fieles y visitantes una experiencia de profundo recogimiento y emoción.

Contenido

Fundación y orígenes

La hermandad fue fundada el 22 de mayo de 1645 por el gremio de zapateros de Salamanca, estableciendo su primera sede en la desaparecida iglesia de San Román. A diferencia de otras cofradías penitenciales, su origen no estuvo vinculado directamente a la celebración de la Semana Santa, sino a una labor eminentemente benéfica y caritativa.

La misión fundacional de la hermandad se centraba en la asistencia a los condenados a muerte, una tarea de enorme trascendencia social en la España del siglo XVII. Los cofrades acompañaban a los reos en sus últimos momentos, les proporcionaban consuelo espiritual y se encargaban de darles cristiana sepultura. Esta dimensión caritativa convirtió a la hermandad en una institución profundamente arraigada en la sociedad salmantina, vinculando a la Virgen de la Soledad con las personas que más ayuda necesitaban.

No existen datos precisos sobre la imagen que la hermandad veneraba en su momento fundacional. Este primer periodo de la cofradía se caracterizó por su carácter asistencial, sin participación destacada en las celebraciones pasionales de la ciudad, que por aquel entonces se encontraban bajo el monopolio organizativo de la Cofradía de la Vera Cruz.

Evolución y transformación

Durante sus primeros dos siglos y medio de existencia, la hermandad mantuvo su carácter fundamentalmente caritativo, sin procesionar durante la Semana Santa. El giro hacia una dimensión procesional se produjo en 1890, cuando la cofradía comenzó a tomar un carácter penitencial del que había carecido hasta ese momento, integrándose en la Procesión del Santo Entierro organizada por la Cofradía de la Vera Cruz.

A lo largo de los siglos XIX y XX, la hermandad experimentó sucesivas absorciones de otras cofradías locales que fortalecieron su influencia. En 1829 integró a la Cofradía de San Crispín y San Crispiniano, santos patronos de los zapateros, reforzando así su vinculación gremial. En 1845 absorbió a la Cofradía de la Virgen de la Victoria, ampliando su base devocional y patrimonial.

El año 1904 marcó un punto de inflexión decisivo. La hermandad se trasladó de manera provisional a la iglesia del convento de San Esteban, convirtiéndose en una cofradía estrictamente penitencial. Un año más tarde, en 1905, organizó su propia procesión independiente, convirtiéndose en la primera cofradía que desfiló de forma autónoma en Salamanca, rompiendo así el privilegio centenario que la Vera Cruz había mantenido sobre las procesiones de la ciudad.

Peregrinaje por diversos templos

A lo largo del siglo XX, la hermandad experimentó varios traslados de sede que reflejan su crecimiento y búsqueda del espacio más adecuado para su creciente devoción. En 1909 trasladó su sede a la iglesia de San Benito, permaneciendo allí durante más de una década.

El traslado definitivo se produjo en 1922, cuando la hermandad fijó su sede canónica en la Catedral Nueva de Salamanca, inicialmente ocupando la capilla de Nuestra Señora de la Cabeza. Desde 1934 ocupa la capilla de Nuestra Señora de la Luz, que desde entonces se conoce popularmente como capilla de Nuestra Señora de la Soledad. Este espacio privilegiado en el interior del templo catedralicio ha consolidado la posición preeminente de la hermandad en la vida religiosa salmantina.

Sede canónica: la Catedral Nueva

La Catedral Nueva de Salamanca, templo de estilo gótico tardío cuya construcción se prolongó desde 1513 hasta 1733, constituye la sede canónica de la hermandad. La capilla de Nuestra Señora de la Soledad, situada en el interior del templo, alberga la imagen titular durante todo el año, convirtiéndose en lugar de peregrinación constante para devotos salmantinos y visitantes.

La ubicación en la Catedral Nueva otorga a la hermandad un prestigio especial y facilita las celebraciones litúrgicas asociadas a la Virgen. El templo catedralicio, declarado Bien de Interés Cultural y considerado uno de los máximos exponentes del gótico tardío español, proporciona un marco incomparable para los actos de la hermandad, especialmente para el emotivo momento de la salida procesional por la Puerta del Obispo cada madrugada de Sábado Santo.

El hábito negro: elegancia y luto riguroso

El hábito que visten los cofrades de la Hermandad de la Soledad constituye uno de los más sobrios y elegantes de toda la Semana Santa española. Su característica principal es el rigurosísimo luto expresado en el color negro absoluto que domina cada elemento de la indumentaria.

Los hermanos visten túnica negra, capa negra, capirote negro, cíngulo negro, guantes negros, calcetines negros y zapatos negros. El capirote lleva bordado el anagrama de la hermandad a la altura del pecho, constituyendo el único elemento decorativo de un atuendo concebido para expresar el dolor más profundo ante la muerte de Cristo.

Esta uniformidad cromática en negro absoluto crea un efecto visual impactante durante la procesión de madrugada, cuando miles de nazarenos enfundados en el luto más riguroso recorren las calles del casco histórico sumidas en las sombras. El contraste entre la oscuridad de los hábitos y el resplandor de los cirios que portan los hermanos genera una atmósfera de solemnidad y recogimiento difícilmente igualable.

En los últimos años, la nueva junta de gobierno ha propuesto recuperar la túnica de cola en terciopelo para los nazarenos, buscando añadir un toque de señorialidad histórica que conecte con los orígenes de la hermandad. Esta propuesta, presentada al inicio de la Cuaresma, ha tenido una acogida mayoritariamente positiva entre los hermanos y se llevará a votación tras la Semana Santa.

Emblema: corona de espinas y tres clavos

El anagrama de la hermandad presenta una composición simbólica de gran fuerza expresiva. Consiste en una corona de espinas que encierra en su interior los tres clavos de la crucifixión, todo ello representado en blanco sobre fondo negro.

La corona de espinas evoca directamente el sufrimiento de Cristo durante la Pasión, mientras que los tres clavos hacen referencia a su muerte en la cruz. El contraste cromático entre el blanco de los símbolos y el negro del fondo refuerza el carácter luctuoso de la hermandad, en perfecta sintonía con su advocación a la Virgen en su soledad tras la muerte de su Hijo.

Este emblema aparece bordado en el capirote de los nazarenos y preside los enseres y documentación de la hermandad, constituyendo un signo de identidad perfectamente reconocible que sintetiza la esencia devocional de la cofradía.

La imagen de Nuestra Señora de la Soledad

La historia de la imagen titular de la hermandad constituye una fascinante crónica de búsqueda artística que se prolongó durante siglos. A lo largo de su historia, la cofradía ha contado con seis rostros diferentes para su Virgen de la Soledad, en un proceso que refleja la exigencia de los cofrades en la búsqueda de la expresión perfecta del dolor maternal.

Las primeras imágenes perdidas

De la primera imagen que veneró la hermandad desde su fundación en 1645 no se conservan datos precisos ni sobre su autor ni sobre su apariencia. Su destino permanece en el misterio, perdiéndose su rastro en algún momento del siglo XVIII.

La segunda imagen, datada en 1759, sí cuenta con algunas descripciones en la prensa de la época. Procesionaba cubierta con un manto negro y portaba en sus manos una corona de espinas ensangrentada, elementos que ya anticipaban la iconografía del dolor que caracterizaría a las sucesivas imágenes.

Una tercera imagen, de la que tampoco se conservan registros detallados, fue sustituida a finales del siglo XIX o principios del XX, marcando un periodo de renovación artística en la hermandad.

La imagen de Manuel de Mena (1905)

El 21 de abril de 1905 desfiló por primera vez la nueva imagen de la Virgen realizada por Manuel de Mena. La anterior imagen fue entregada en depósito al capellán del cementerio de San Carlos Borromeo, en cuya capilla permanece actualmente.

Sin embargo, esta talla tampoco satisfizo plenamente las expectativas de los cofrades, lo que condujo a un nuevo encargo apenas nueve años después.

La imagen de Manuel Iglesias Recio (1914)

En 1914 se realizó una nueva imagen por encargo al escultor Manuel Iglesias Recio, natural de Villares de la Reina y formado en la prestigiosa Escuela de San Fernando de Madrid. Esta talla procesionó durante más de dos décadas, pero la llegada de la Guerra Civil y los años de la posguerra motivaron la búsqueda de una nueva imagen que simbolizara la renovación espiritual.

Según referencias históricas, esta imagen fue descrita en su momento como «artística y magnífica», terminando finalmente en la finca Fuente Pedraza en La Velles, propiedad de un miembro de la cofradía, donde se habilitó una capilla en la que se celebraban misas para la gente de las proximidades.

La obra definitiva de Mariano Benlliure

Superados los años de la Guerra Civil española, la hermandad decidió encargar una nueva imagen al que probablemente era el escultor español más prestigioso del momento: Mariano Benlliure Gil (1862-1947). El artista valenciano, autor de obras monumentales como el mausoleo de Joselito en Sevilla o infinidad de esculturas y monumentos por toda España, aceptó realizar cabeza, manos y pies de la nueva Virgen de la Soledad.

La imagen fue entregada a principios del año 1941 y bendecida solemnemente el Domingo de Ramos por el obispo Enrique Pla y Deniel. Sin embargo, la dureza de los rasgos de la talla no gustó a los cofrades, que consideraron que la expresión facial no transmitía adecuadamente el dolor maternal y la soledad que pretendían representar.

La imagen fue devuelta al escultor en 1943 con la petición de que perfeccionara el rostro, dotándolo de facciones menos duras. Benlliure, lejos de sentirse ofendido, aceptó el reto con profesionalidad. La modificación resultó tan exitosa que los cofrades quedaron plenamente satisfechos, nombrando al artista hermano honorífico de la hermandad en reconocimiento a su magisterio.

Este sexto rostro es el que ha llegado hasta nuestros días, configurando la imagen que actualmente procesiona y recibe culto en la Catedral Nueva. El resultado es una hermosa imagen de María en su soledad, que refleja en su rostro la pérdida de su Hijo con una expresión de dolor contenido y dignidad maternal que ha conquistado el corazón de los salmantinos.

En 1960 se añadieron a la imagen lágrimas de diamantes, detalle que acentúa la expresión dolorosa y que se ha convertido en uno de los elementos más característicos y venerados de la talla.

Características artísticas de la imagen

La Virgen de la Soledad de Benlliure es una imagen de vestir, técnica escultórica en la que solo se tallan en madera las partes visibles: cabeza, manos y, en este caso, los pies. El cuerpo se construye mediante un armazón sobre el que se colocan las vestiduras.

La talla representa a María en el momento posterior a la muerte de Cristo, sumida en el dolor más profundo pero manteniendo la compostura y la dignidad. El rostro, magistralmente modelado por Benlliure, transmite una expresión de sufrimiento contenido, con las lágrimas de diamantes que ruedan por las mejillas intensificando la emotividad de la escena.

Las manos, también talladas por el maestro valenciano, se presentan en actitud orante o recogida, reforzando la sensación de soledad y abandono. La calidad técnica de la talla, unida a la fuerza expresiva del rostro, convierten a esta imagen en una de las obras maestras de la imaginería pasional española del siglo XX.

Ajuar y ornamentación

La Virgen de la Soledad luce un impresionante ajuar que realza su belleza y solemnidad. Viste saya y manto negros bordados en plata, trabajos de orfebrería textil de gran riqueza que requieren cientos de horas de labor artesanal. Los bordados en plata sobre el terciopelo negro crean juegos de luces y sombras que resultan especialmente impactantes bajo la iluminación de los cirios durante la procesión nocturna.

La imagen luce una corona realizada en los años 30 del siglo XX por el taller de joyería Cordón. Sin embargo, esta corona original fue robada en el tristemente célebre suceso de 1985, siendo posteriormente sustituida por una réplica que, si bien es digna, no alcanza el valor artístico de la pieza perdida.

El palio bajo el que desfila la imagen es de terciopelo negro, sostenido por seis varas de plata. Tanto el palio como las andas sobre las que procesiona la Virgen fueron realizadas en los talleres de Pedro Ruiz en Vitoria en 1930, sustituyendo a la carroza anterior. Los laterales de las andas presentan trabajos repujados en plata de notable calidad artística.

La Soledad de la Cruz

Ante el crecimiento exponencial del número de hermanos que acompañaban a la Virgen en procesión, la hermandad decidió en 1993 incorporar un segundo paso que permitiera distribuir mejor el cortejo procesional y enriquecer el contenido teológico del desfile. Sin pretender restar protagonismo a la imagen titular, se encargó un paso alegórico que representara el misterio de la cruz vacía tras el descendimiento de Cristo.

La obra fue encargada a los escultores Vicente Cid y Tomás Monzón, siendo presentada y bendecida en la Catedral Nueva el 24 de marzo de 1997. El paso representa la Cruz en posición ascendente, sostenida por cuatro angelitos, mientras un quinto ángel situado detrás derrama sus lágrimas. El conjunto escultórico simboliza el tránsito de la muerte a la vida, anticipando la Resurrección que se celebrará el domingo siguiente.

Los angelitos están realizados en pino-cedro de Canarias, policromados a la antigua usanza en óleo, tersado y pátinas, siguiendo las técnicas tradicionales de la imaginería española. La Cruz, situada en posición ascendente para simbolizar la elevación espiritual, está realizada en palosanto de Jacarandá y lleva remates y cantoneras en oro de ley, materiales nobles que subrayan el carácter sagrado de la reliquia.

El paso es portado a hombros por jóvenes de la hermandad sobre andas talladas con aplicaciones en plata fina. Concebido inicialmente como cruz de guía, el paso se configuró finalmente como una pieza alegórica independiente que abre la procesión, preparando espiritualmente a los espectadores para la contemplación posterior de la Virgen en su soledad.

Procesión de madrugada en el Sábado Santo

La procesión de la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad constituye uno de los momentos culminantes y más emotivos de la Semana Santa salmantina. Celebrada en las primeras horas de la madrugada del Sábado Santo, la procesión se inicia a las 00:00 horas con la salida por la Puerta del Obispo de la Catedral Nueva.

Características del desfile

El desfile se caracteriza por tres elementos fundamentales que lo convierten en una experiencia única: elegancia, rigurosísimo luto y sobriedad. La procesión transcurre en un ambiente de profundo silencio y recogimiento, roto únicamente por el sonido de las marchas fúnebres que interpretan las bandas de música.

Entre las marchas más características que acompañan al cortejo destacan «La Madrugá» de Abel Moreno Gómez, «Mater Mea» y «La Crucifixión» de Jaime Gutiérrez. Estas composiciones, de tempo lento y carácter luctuoso, envuelven la noche de Salamanca en una atmósfera de dolor contenido y devoción silenciosa.

La Banda de Música de Alba de Tormes y la Agrupación Musical Virgen de la Vega son las formaciones que tradicionalmente acompañan a los pasos durante su recorrido. La hermandad mantiene un constante diálogo con ambas agrupaciones, buscando que la música refuerce el carácter de luto que define la procesión.

Itinerario procesional

El recorrido tradicional se inicia con la salida por la Puerta del Obispo de la Catedral Nueva, atravesando después la calle Benedicto XVI, Rúa Mayor, calle Quintana, Plaza del Poeta Iglesias, Plaza Mayor, Plaza del Corrillo, calle Meléndez, calle de la Compañía, Rúa Antigua, calle Libreros, Patio de Escuelas Menores, calle Calderón de la Barca, regresando finalmente a la Catedral por la Puerta del Obispo.

Este itinerario, que recorre algunas de las calles más emblemáticas del casco histórico salmantino, permite que miles de personas puedan contemplar la procesión desde diferentes puntos. La Plaza Mayor, en particular, se convierte en un espacio de especial emotividad cuando los más de dos mil nazarenos enfundados en negro y portando cirios iluminan el recinto con su presencia silenciosa.

En años recientes, debido a las condiciones meteorológicas adversas, la hermandad ha optado en ocasiones por acortar el recorrido, priorizando la seguridad de las imágenes y de los hermanos. Estas rutas alternativas suelen centrarse en el entorno más inmediato a la Catedral, asegurando que, al menos, la Virgen pueda salir a la calle para recibir el homenaje de sus devotos.

Momentos destacados de la procesión

La salida de la Catedral constituye uno de los momentos más esperados y emocionantes. Cuando el paso de la Virgen de la Soledad atraviesa la Puerta del Obispo, cientos de fieles congregados en el exterior prorrumpen en aplausos (a pesar de que la hermandad solicita silencio), y una lluvia de pétalos de rosa cae sobre el palio y la imagen, en un gesto de afecto y devoción que se ha convertido en tradición.

El paso por la Plaza Mayor representa otro momento cumbre. Ver el gran espacio rectangular, considerado uno de los más bellos de España, completamente cubierto por el mar negro de los nazarenos, iluminado únicamente por la luz temblorosa de miles de cirios, constituye una estampa de extraordinaria belleza y fuerza visual.

El regreso a la Catedral, habitualmente sobre las 2:30-3:00 de la madrugada, cierra una jornada de intensa emoción. La calle Benedicto XVI suele permanecer repleta de gente que espera la entrada de los pasos, deseando despedir a la Virgen hasta el año siguiente.

Modificaciones recientes

Tras cuarenta y dos años con Miguel Hernández como hermano mayor, en 2024 se produjo un relevo en la junta de gobierno de la hermandad. El nuevo equipo directivo, encabezado por Javier Hernández, ha apostado por dar una mayor solemnidad al desfile, introduciendo varios cambios significativos:

Eliminación de toda luz artificial: La procesión utilizará únicamente cera natural, reforzando el carácter luctuoso y la atmósfera de recogimiento.

Modificación del orden de los nazarenos: El cortejo irá más concentrado hacia el centro de la calle y más uniformado, evitando el ensanchamiento excesivo que dificultaba la contemplación ordenada.

Supresión del cántico del Ave María en la Plaza Mayor: Este momento, que se había incorporado en años recientes, será eliminado para mantener la sobriedad y el silencio que tradicionalmente han caracterizado la procesión.

Propuesta de nueva túnica: Se ha presentado un diseño de túnica de cola en terciopelo que busca conectar con la historia de la hermandad y aportar un estilo más señorial, pendiente de votación tras la Semana Santa.

El robo de 1985: un trauma colectivo

El suceso más triste y traumático en la historia de la hermandad se produjo en la madrugada del 30 de marzo de 1985, Sábado Santo. Unos desconocidos lograron entrar en la Catedral y robaron todo el ajuar de la imagen, incluida la valiosa corona que había realizado el taller de joyería Cordón en los años 30 del siglo XX.

El expolio incluyó joyas, mantos bordados y otros enseres de gran valor tanto económico como sentimental. La conmoción en la ciudad fue enorme, generándose una ola de solidaridad sin precedentes. A partir de este hecho se incrementó significativamente el número de altas de hermanos, en un acto colectivo de desagravio a la Virgen ultrajada.

Las numerosas donaciones recibidas permitieron recomponer el ajuar de la Virgen, aunque las joyas originales nunca pudieron ser recuperadas. Es especialmente dolorosa la pérdida de la corona original, cuyo valor artístico no ha podido ser igualado en la réplica actual.

Este suceso marcó un antes y un después en la seguridad de los templos salmantinos y reforzó paradójicamente los lazos entre la hermandad y la ciudad, demostrando el profundo arraigo de la devoción a la Virgen de la Soledad entre los salmantinos.

Cultos y celebraciones anuales

Más allá de la procesión de Semana Santa, la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad mantiene un intenso calendario de cultos y actividades a lo largo del año, que testimonian la vitalidad de la devoción a su imagen titular.

Besamanos

El besamanos a Nuestra Señora de la Soledad constituye uno de los actos de devoción popular más multitudinarios de la ciudad. Tradicionalmente celebrado el Sábado de Pasión (el sábado anterior al Domingo de Ramos), este acto ha sido recientemente trasladado al fin de semana previo para facilitar la participación de todos y evitar aglomeraciones.

Durante las jornadas de besamanos, que se extienden durante todo el día desde las 10:00 hasta las 22:00 horas del sábado y desde las 10:00 hasta las 15:00 horas del domingo, miles de devotos se acercan a la capilla de la Catedral para venerar a la Virgen, tocar su manto o sus manos, y presentarle sus peticiones y agradecimientos.

Como parte del acto, se realiza la entrega de medallas a los nuevos hermanos y hermanas, así como insignias por 50 años de pertenencia a la hermandad y placas conmemorativas. Este acto se adelanta al sábado por la tarde para evitar incomodidades a los niños pequeños y sus familiares.

Corona Dolorosa

Cada Viernes Santo, previo a la procesión de madrugada, se celebra en la Catedral el solemne acto de la Corona Dolorosa, ceremonia religiosa de gran solemnidad en la que se medita sobre los Siete Dolores de la Virgen María. Este acto prepara espiritualmente a los hermanos y devotos para el posterior desfile procesional.

Concierto Toques de Pasión

La hermandad organiza anualmente el concierto «Toques de Pasión», un evento cultural de referencia en la Semana Santa salmantina. Este concierto, que habitualmente se celebra en la Catedral Vieja, presenta un repertorio de marchas procesionales y piezas de música sacra interpretadas por prestigiosas bandas de música.

En años recientes, el concierto ha sido ofrecido por la Banda de Música de Alba de Tormes, conmemorando su 30 aniversario y como homenaje a tantos años de vínculo con la hermandad. El evento suele incluir dedicatorias a miembros destacados de la hermandad o personalidades vinculadas a la misma.

Otros cultos ordinarios

La capilla de la Soledad en la Catedral Nueva permanece abierta todo el año, permitiendo que devotos y visitantes puedan acercarse a rezar ante la imagen. La afluencia de fieles es constante, testimoniando que la Virgen de la Soledad es una de las advocaciones marianas más veneradas de la ciudad.

La hermandad celebra Misas en honor de la Virgen en fechas señaladas del calendario litúrgico, especialmente en las festividades marianas, así como actos de oración y devoción que mantienen viva la espiritualidad de la cofradía más allá de la Semana Santa.

Hitos históricos

A lo largo de su historia, la hermandad ha protagonizado diversos acontecimientos que merecen ser destacados:

En 1944, la cofradía pretendió incorporar a su desfile la imagen de la Piedad de Luis Salvador Carmona que también se venera en la Catedral Nueva. El obispo Francisco Barbado Viejo denegó la solicitud, cediendo la imagen para su procesión a la recién creada Hermandad Dominicana. Este episodio demuestra la disputa por el patrimonio imaginero que se producía entre las diferentes hermandades.

El 15 de junio de 1991, la hermandad conmemoró el cincuentenario de la imagen de Benlliure con una ofrenda floral a la Virgen, colocada en su paso, ante la Puerta de Ramos de la Catedral Nueva. El acto reunió a miles de devotos en un emotivo homenaje a medio siglo de devoción.

En octubre de 2005, la hermandad organizó el XXXII Encuentro Nacional de Hermandades de Nuestra Señora de la Soledad, acogiendo en Salamanca a representantes de cofradías de toda España que comparten la misma advocación mariana. Este evento situó a la hermandad salmantina como referente nacional de la devoción a la Soledad.

A finales de 2008 surgió la propuesta de alargar significativamente el recorrido de la procesión, pasando a recorrer más de 7 kilómetros y llevando a Nuestra Señora de la Soledad por los puentes de la ciudad. Este ambicioso proyecto no se desarrolló durante la Semana Santa de 2009 y sigue pendiente de estudio debido a los diversos problemas logísticos que presenta.

Curiosidades singulares

La hermandad presenta diversas particularidades que la hacen especial dentro del panorama cofrade salmantino:

La cofradía más numerosa: Con más de 2.200 hermanos, la Hermandad de la Soledad es, con diferencia, la más numerosa de Salamanca. Este dato refleja el arraigo popular de la devoción a la Virgen, que trasciende el ámbito estrictamente cofrade para convertirse en un fenómeno de devoción popular masiva.

Primera en desfilar independientemente: En 1905, la Soledad se convirtió en la primera cofradía que organizó su propia procesión de manera independiente, rompiendo el monopolio secular que la Vera Cruz había mantenido sobre los desfiles pasionales. Este hito marcó el inicio de la diversificación procesional en Salamanca.

La búsqueda del rostro perfecto: Los seis rostros sucesivos que ha tenido la Virgen de la Soledad testimonian la búsqueda incansable de los cofrades por encontrar la expresión artística que mejor representara el dolor maternal. Esta exigencia estética, inusual en el ámbito cofrade, convierte la historia de la imagen en un relato fascinante de perfeccionismo devocional.

Procesión sin Ave María: Una de las novedades introducidas por la nueva junta de gobierno es la supresión del cántico del Ave María en la Plaza Mayor, acto que se había incorporado en años anteriores pero que se considera ajeno a la tradición de silencio y sobriedad que debe caracterizar el desfile.

Iluminación exclusiva con cera: La hermandad ha decidido eliminar toda luz artificial de la procesión, confiando únicamente en la iluminación natural de las velas y cirios que portan los nazarenos. Esta medida refuerza el carácter luctuoso y crea una atmósfera más auténtica.

El momento de los pétalos: A pesar de que la hermandad solicita silencio y recogimiento, la tradición de la lluvia de pétalos de rosa que cae sobre el palio de la Virgen a su salida de la Catedral se ha consolidado como uno de los momentos más emotivos y fotografiados de toda la Semana Santa salmantina.

Guía práctica para el visitante

Presenciar la procesión de la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad constituye una experiencia única que requiere algunas consideraciones prácticas.

Horario y ubicación: La procesión se inicia a las 00:00 horas (medianoche del viernes al sábado) desde la Catedral Nueva, con salida por la Puerta del Obispo situada en la calle Benedicto XVI. Para presenciar la salida, que constituye uno de los momentos más emotivos, conviene llegar con bastante antelación, al menos una hora antes, ya que el espacio se llena rápidamente.

Mejors puntos para ver la procesión: La salida de la Catedral y el paso por la Plaza Mayor son los momentos más espectaculares. Otros puntos recomendados son la Rúa Mayor, especialmente a la altura de la Casa de las Conchas, y el Patio de Escuelas Menores. Para la entrada de regreso, la calle Benedicto XVI suele llenarse de devotos que despiden a la Virgen.

Vestimenta y precauciones: Al tratarse de una procesión de madrugada en abril, las temperaturas pueden ser muy bajas, especialmente en las horas previas al amanecer. Es imprescindible llevar ropa de abrigo adecuada. El calzado cómodo es fundamental si se pretende seguir la procesión durante su recorrido completo, que puede durar entre 2 y 3 horas.

Alojamiento: Dado que la procesión tiene lugar en la madrugada del Sábado Santo, muchos visitantes optan por pernoctar en Salamanca. Se recomienda reservar alojamiento con bastante antelación, especialmente en los hoteles del casco histórico.

Transporte: El casco histórico de Salamanca es peatonal, por lo que no es necesario utilizar transporte público para seguir la procesión. Si se llega en vehículo particular, existen varios aparcamientos en el entorno del casco antiguo, como el del Oeste o el de Lemans.

Gastronomía: Durante la madrugada del Sábado Santo, numerosos bares y cafeterías del centro permanecen abiertos para servir a cofrades y espectadores. Es tradición tomar chocolate con churros o café caliente tras presenciar la procesión, antes de retirarse a descansar.

Respeto y protocolo: La hermandad solicita silencio y recogimiento durante la procesión. Aunque los aplausos a la salida de la Virgen se han convertido en tradición, se ruega evitarlos durante el recorrido. No se debe cruzar el cortejo procesional ni utilizar flash en las fotografías, ya que puede molestar a los hermanos portadores de los pasos.

Visita a la capilla: Durante todo el año, la capilla de Nuestra Señora de la Soledad en la Catedral Nueva puede visitarse en horario de apertura del templo. La imagen permanece expuesta a la veneración de los fieles, permitiendo contemplarla con calma y rezar ante ella.

Preguntas habituales

¿Cuándo fue fundada la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad?

La hermandad fue fundada el 22 de mayo de 1645 por el gremio de zapateros de Salamanca. Su misión inicial era eminentemente caritativa, centrada en la asistencia a los condenados a muerte. No adoptó carácter procesional hasta 1890.

¿Dónde tiene su sede la hermandad?

La sede canónica se encuentra en la Catedral Nueva de Salamanca, concretamente en la capilla de Nuestra Señora de la Soledad (antiguamente conocida como capilla de Nuestra Señora de la Luz). La hermandad ocupa este espacio desde 1934.

¿Cuándo procesiona la Hermandad de la Soledad?

La hermandad realiza su procesión en la madrugada del Sábado Santo, iniciándose a las 00:00 horas (medianoche del viernes al sábado). Es una de las pocas procesiones de madrugada de la Semana Santa española y la única de esta característica en Salamanca.

¿Quién es el autor de la imagen de la Virgen de la Soledad?

La imagen actual fue realizada por el prestigioso escultor valenciano Mariano Benlliure Gil en 1941. La talla no gustó inicialmente a los cofrades por la dureza de sus rasgos, por lo que fue devuelta al autor en 1943 para ser perfeccionada, resultando el rostro definitivo que procesiona actualmente.

¿Por qué se dice que la Virgen de la Soledad tiene seis rostros?

A lo largo de su historia, la hermandad ha tenido seis imágenes diferentes de la Virgen de la Soledad, ya que ninguna de las cinco primeras satisfizo plenamente las expectativas de los cofrades. La actual imagen de Benlliure, tras su modificación en 1943, constituye el sexto y definitivo rostro de la Virgen.

¿Cuántos hermanos tiene la cofradía?

La Hermandad de la Soledad es la cofradía más numerosa de Salamanca, con más de 2.200 hermanos activos. A estos se suman miles de devotos que acompañan la procesión sin ser cofrades, convirtiendo el desfile en uno de los más multitudinarios de la Semana Santa española.

¿Qué pasos procesionan en el desfile?

La procesión cuenta con dos pasos: «La Soledad de la Cruz», obra de Vicente Cid y Tomás Monzón realizada en 1997, que representa a cinco angelitos portando la cruz en posición ascendente; y «Nuestra Señora de la Soledad», imagen de Mariano Benlliure que desfila bajo palio negro sobre andas de plata.

¿Por qué el hábito es completamente negro?

El negro absoluto del hábito expresa el rigurosísimo luto que caracteriza a la hermandad. Túnica, capa, capirote, cíngulo, guantes, calcetines y zapatos son negros, sin ningún otro color, simbolizando el dolor más profundo por la muerte de Cristo y la soledad de María.

¿Qué ocurrió en el robo de 1985?

En la madrugada del 30 de marzo de 1985, unos desconocidos entraron en la Catedral y robaron todo el ajuar de la imagen, incluida una valiosa corona realizada en los años 30. El suceso conmocionó a la ciudad, generando una ola de solidaridad que se tradujo en numerosas altas de hermanos y donaciones para reponer el ajuar, aunque las joyas originales nunca fueron recuperadas.

¿Cuándo se puede visitar a la Virgen de la Soledad fuera de Semana Santa?

La imagen permanece todo el año en su capilla de la Catedral Nueva, pudiendo visitarse en horario de apertura del templo. El besamanos se celebra el fin de semana previo al Sábado de Pasión, permitiendo a los devotos acercarse especialmente a venerar a la Virgen.

¿Qué es la Corona Dolorosa?

La Corona Dolorosa es un solemne acto religioso que se celebra cada Viernes Santo en la Catedral, previo a la procesión de madrugada. Durante esta ceremonia se medita sobre los Siete Dolores de la Virgen María, preparando espiritualmente a hermanos y devotos para el posterior desfile procesional.

¿Fue la primera hermandad en desfilar independientemente en Salamanca?

Sí, en 1905 la Hermandad de la Soledad organizó su propia procesión de manera independiente, convirtiéndose en la primera cofradía que rompió el monopolio que la Vera Cruz había mantenido sobre las procesiones de Semana Santa en Salamanca desde el siglo XVI.

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Hermandad Universitaria del Santísimo Cristo de la Luz y Nuestra Señora Madre de la Sabiduría

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Real Cofradía Penitencial del Santísimo Cristo Yacente de la Misericordia y de la Agonía Redentora

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Real y Pontificia Archicofradía Sacramental de María Santísima Madre de Dios del Rosario

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Seráfica Hermandad de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Agonía

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Semana Santa Salamanca

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