Hermandad del Silencio
La Hermandad del Silencio es una de las cofradías más emblemáticas y peculiares de la Semana Santa de Salamanca. Fundada en 1985 y aprobada canónicamente en 1986, esta hermandad protagoniza cada Sábado Santo la procesión más larga de la capital charra, con un recorrido que supera los cuatro kilómetros y se extiende durante aproximadamente cinco horas y media.
Con sede canónica en la Parroquia de Jesús Obrero, en el popular barrio de Pizarrales, esta cofradía nació con el propósito de cubrir el único día de la Semana Mayor que permanecía sin desfile procesional en Salamanca. Su nombre evoca precisamente el ambiente de recogimiento y sobriedad que caracteriza sus salidas, aunque cuenta con acompañamiento musical de bandas que escoltan a las imágenes titulares.

La hermandad custodia tres pasos procesionales: el Santísimo Cristo de la Vela, Nuestra Señora del Silencio y La Palabra de Dios, este último portado por niños. Estas imágenes recorren cada Sábado Santo el trayecto desde Pizarrales hasta el corazón histórico de Salamanca y de regreso, en una procesión que se ha convertido en seña de identidad del barrio y en uno de los momentos más esperados por los salmantinos.
Contenido
- 1 Fundación y trayectoria
- 2 Ubicación de la sede
- 3 Vestimenta procesional
- 4 Las imágenes titulares
- 5 La procesión del Sábado Santo
- 6 Actividad corporativa durante el año
- 7 Singularidades y relatos
- 8 Preguntas habituales
- 9 Enlaces y recursos de interés
- 10 Cofradías
- 10.0.1 Cofradía de la Oración en el Huerto de los Olivos
- 10.0.2 Congregación de Nuestro Padre Jesús Divino Redentor Rescatado y Nuestra Señora de las Angustias
- 10.0.3 Hermandad de Jesús Amigo de los Niños
- 10.0.4 Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad
- 10.0.5 Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Perdón
- 10.0.6 Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Vía Crucis
- 10.0.7 Hermandad de Nuestro Padre Jesús Despojado de sus Vestiduras y María Santísima de la Caridad y del Consuelo
- 10.0.8 Hermandad de Nuestro Padre Jesús Flagelado y Nuestra Señora de las Lágrimas
- 10.0.9 Hermandad del Santísimo Cristo del Amor y de la Paz
- 10.0.10 Hermandad del Silencio
- 10.0.11 Hermandad Dominicana del Stmo. Cristo de la Buena Muerte, N. P. Jesús de la Pasión, Ntra. Sra. de los Dolores y Ntra. Sra. de la Esperanza
- 10.0.12 Hermandad Franciscana del Santísimo Cristo de la Humildad
- 10.0.13 Hermandad Universitaria del Santísimo Cristo de la Luz y Nuestra Señora Madre de la Sabiduría
- 10.0.14 Ilustre Cofradía de la Santa Cruz del Redentor y de la Purísima Concepción
- 10.0.15 Ilustre y Venerable Congregación de Jesús Nazareno y el Santo Entierro
- 10.0.16 Real Cofradía Penitencial del Santísimo Cristo Yacente de la Misericordia y de la Agonía Redentora
- 10.0.17 Real y Pontificia Archicofradía Sacramental de María Santísima Madre de Dios del Rosario
- 10.0.18 Seráfica Hermandad de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Agonía
Fundación y trayectoria
La historia de la Hermandad del Silencio es relativamente reciente pero intensa. Todo comenzó cuando un grupo de entusiastas de la Semana Santa detectó que el Sábado Santo era el único día de la Semana Mayor sin procesión en Salamanca. Con el objetivo de llenar ese vacío litúrgico y devocional, decidieron crear una nueva cofradía que protagonizara la tarde de ese día tan especial, cuando la Iglesia católica conmemora el tiempo entre la muerte y la resurrección de Cristo.
Los estatutos de la hermandad fueron redactados y aprobados en Junta el 22 de agosto de 1985. Posteriormente, el obispo de Salamanca, Don Mauro Rubio Repullés, los ratificó canónicamente el 2 de enero de 1986, otorgando así el reconocimiento eclesiástico oficial a la nueva cofradía. Desde ese momento comenzó la búsqueda de una imagen que pudiera procesionar y convertirse en el centro devocional de la hermandad.
La tarea de encontrar una imagen titular no resultó sencilla. Los fundadores pensaron inicialmente en el Cristo de la Vela que se veneraba en la Iglesia de San Sebastián, pero su mal estado de conservación hacía inviable su cesión. En el mismo templo se encontraba el Cristo de la Paz, que había procesionado con la desaparecida Cofradía de Excombatientes, pero el Cabildo denegó su cesión a pesar de la disposición favorable del párroco. La búsqueda continuó por otras parroquias de la ciudad sin resultados positivos.
El hallazgo decisivo llegó cuando la cofradía tuvo conocimiento de la existencia de un crucificado en la Parroquia de Jesús Obrero, en el barrio de Pizarrales. Esta imagen había llegado allí procedente del Colegio de las Josefinas Trinitarias durante las obras de remodelación de su capilla. En aquel momento, el párroco estaba considerando trasladar la talla a otra parroquia de la provincia cuando los representantes de la hermandad se presentaron ante él. Tras explicar su proyecto, la imagen fue cedida a la cofradía, que estableció su sede canónica en la parroquia.
Al carecer la imagen de una advocación específica, se decidió llamarla Cristo de la Vela, tomando el nombre de la primera talla que la hermandad había considerado para su veneración. Este nombre, además, hacía referencia a la luz que guía en la oscuridad del Sábado Santo, ese tiempo de espera entre la muerte y la resurrección.
Desde el principio, el barrio de Pizarrales se volcó con la nueva cofradía. La hermandad quedó fuertemente arraigada en la parroquia y el barrio desde sus primeros momentos, generando una identificación profunda entre los vecinos y su cofradía. Este apoyo popular ha sido constante a lo largo de las décadas y constituye uno de los pilares fundamentales de la hermandad.
En 1990, debido al creciente número de incorporaciones de hermanas, se decidió añadir una segunda imagen titular: Nuestra Señora del Silencio, obra del escultor salmantino Enrique Orejudo. Esta dolorosa fue incorporada al desfile un año después, en 1991, para ser portada por un turno de carga femenino. Dos años antes, en 1988, ya se había incluido un paso alegórico portado por niños: La Palabra de Dios, también tallada por Enrique Orejudo.
A lo largo de sus casi cuatro décadas de existencia, la hermandad ha experimentado un crecimiento constante. En 2025 celebró su 40 aniversario, consolidada como una de las cofradías más numerosas de Salamanca, con entre 350 y 400 hermanos. Su presencia en la Semana Santa salmantina se ha hecho imprescindible, y su procesión del Sábado Santo marca el cierre de los desfiles pasionistas antes de las celebraciones de la Resurrección.
Ubicación de la sede
La Hermandad del Silencio tiene su sede canónica en la Parroquia de Jesús Obrero, situada en el barrio de Pizarrales, una zona tradicionalmente obrera y con fuerte identidad vecinal en el oeste de Salamanca. Esta parroquia, construida en 1965 y que comenzó a funcionar como tal el Domingo de Pascua de 1968, sustituyó a la antigua iglesia del Sagrado Corazón que había ejercido funciones parroquiales desde 1927.
El templo de Jesús Obrero se caracteriza por su arquitectura moderna y funcional, adaptada a las necesidades litúrgicas del Concilio Vaticano II. En su interior se custodian las tres imágenes procesionales de la hermandad: el Cristo de la Vela, Nuestra Señora del Silencio y La Palabra de Dios. Los fieles pueden visitar el templo durante los horarios de culto para venerar estas tallas y participar en las celebraciones litúrgicas de la parroquia.
La hermandad mantiene una presencia activa en redes sociales y canales digitales, facilitando la comunicación con hermanos, devotos y personas interesadas en conocer sus actividades. A través de su página web oficial (hermandaddelsilencio.es) y sus perfiles en redes sociales, la cofradía informa sobre actos, horarios, convocatorias y novedades relacionadas con la vida corporativa.
Para quienes deseen incorporarse como hermanos, ponerse en contacto con la junta directiva o solicitar información sobre actos y cultos, pueden dirigirse directamente a la parroquia durante los horarios establecidos o utilizar los canales de comunicación oficiales de la hermandad. La cofradía acoge con satisfacción a nuevos miembros que deseen participar en su proyecto devocional y comunitario.
Vestimenta procesional
El hábito de la Hermandad del Silencio constituye uno de sus elementos más característicos y reconocibles dentro del panorama cofrade salmantino. Los nazarenos visten una túnica negra ceñida con cíngulo rojo, que cubre completamente el cuerpo del cofrade siguiendo la tradición penitencial castellana.
Sobre la túnica se porta un escapulario negro en el que aparece bordado el emblema de la hermandad. Este escudo muestra sobre fondo negro una vela encendida inscrita en una corona de espinas de color rojo, haciendo referencia directa al nombre de la imagen titular, el Cristo de la Vela, y simbolizando la luz de la fe que brilla en la oscuridad del Sábado Santo.
Los hermanos de cirio (aquellos que marchan portando velas en el cortejo) cubren su cabeza con capirote rojo, mientras que los hermanos de paso (costaleros) y los niños lucen esclavina roja. Esta combinación cromática de negro y rojo identifica visualmente a la cofradía y se ha convertido en seña de identidad de la hermandad, siendo los mismos colores que luce Nuestra Señora del Silencio en su vestimenta: túnica roja simbolizando el sacrificio y manto negro representando el luto.
El color negro del hábito evoca el luto de la Iglesia durante el Sábado Santo, ese tiempo de silencio y espera entre la muerte de Cristo y su gloriosa resurrección. El rojo, por su parte, remite a la sangre derramada por Cristo en su Pasión y al fuego del Espíritu Santo que animará la Pascua.
Los costaleros que portan los pasos procesionales visten de manera específica, combinando la dignidad requerida por su función con la comodidad necesaria para soportar el peso de las andas durante el largo recorrido. Su coordinación y esfuerzo físico son fundamentales para el éxito de una procesión que se prolonga durante más de cinco horas.
La uniformidad en la indumentaria crea un efecto visual impactante cuando los cientos de hermanos desfilan por las calles de Pizarrales y del centro histórico, formando un río negro y rojo que acompaña a las imágenes titulares en su estación de penitencia.
Las imágenes titulares
La Hermandad del Silencio custodia tres pasos procesionales de gran valor devocional y artístico que constituyen el centro de su patrimonio y de su propuesta espiritual.
Santísimo Cristo de la Vela
El Cristo de la Vela es un crucificado de autor desconocido datado en torno al año 1920. Se trata de una imagen elaborada en escayola, material humilde pero que ha permitido su conservación durante más de un siglo. Los expertos consideran que probablemente proviene de los talleres de imaginería de Olot (Gerona), famosos por sus producciones en serie de imágenes religiosas que se distribuyeron por toda España durante las primeras décadas del siglo XX.
La talla procede del Convento de las Madres Josefinas Trinitarias, donde presidía la capilla situada en el Paseo de Carmelitas (antigua Avenida de Mirat), haciendo esquina con la plaza de Gabriel y Galán. Al producirse el traslado de las religiosas a nuevos locales con capilla modernista, el Cristo no encontró acomodo en el nuevo espacio, por lo que fue donado a la Parroquia de Jesús Obrero en Pizarrales.
El Cristo de la Vela desfila en plano inclinado sobre andas de carga interior, lo que crea un efecto visual impactante durante la procesión. La imagen destaca por su bella expresión mirando al cielo en actitud de entrega total. El rostro del Crucificado transmite serenidad y abandono confiado en manos del Padre, reflejando las palabras «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» que aparecen en el paso de La Palabra.
El cuerpo de la imagen permite contemplar la desgarrada carne en sus llagas, especialmente las de las rodillas, que cuando la talla se veneraba en el colegio de las Trinitarias llegaron a conmover profundamente a numerosas alumnas. Los detalles anatómicos, aunque realizados en serie, muestran un realismo que facilita la meditación sobre el sufrimiento de Cristo.
Los hermanos fundadores de la cofradía relatan que encontraron la imagen cubierta por un paño morado en la Parroquia de Jesús Obrero, en lo que describieron como un «hallazgo milagroso» después de un devenir por diferentes templos de la ciudad. La acogida de calor y cariño de los sacerdotes y del barrio fue inmediata, consolidando el vínculo entre la imagen y Pizarrales.
En 2023, el paso del Cristo de la Vela estrenó unas andas de aluminio que facilitan su transporte por los hermanos de carga, aligerando el peso sin mermar la dignidad procesional. En 2025, coincidiendo con el 40 aniversario de la hermandad, la imagen fue restaurada por la conservadora Isabel Pantaleón, recuperando su esplendor original y garantizando su preservación para futuras generaciones.
Nuestra Señora del Silencio
Nuestra Señora del Silencio es una dolorosa de estilo castellano tallada en 1990 por el escultor salmantino Enrique Orejudo e incorporada al desfile procesional en 1991. Enrique Orejudo pertenece a una familia de artistas salmantinos que fundaron en 1968 la empresa Artesanía Orejudo junto a sus hermanos Francisco y Jacinto. Formado en Bellas Artes, Enrique es uno de los continuadores de la tradición de la Escuela de Imaginería de Salamanca y ha realizado numerosas obras de arte sacro para templos y cofradías de toda España.
La imagen representa a María volviendo del Sepulcro tras haber depositado en él el cuerpo de su Hijo. Su rostro refleja una infinita soledad, con la mirada perdida que mira sin mirar al suelo, y los ojos lacrimosos que transmiten el dolor materno. El compungido rictus de los pálidos labios completa una expresión de profundo sufrimiento contenido.
Las manos entrelazadas y vacías sobre la cintura constituyen uno de los detalles más conmovedores de la talla. Ya no sostienen al Niño como en los tiempos de la Encarnación, ni abrazan el cuerpo del Hijo descendido de la cruz. Están vacías, expresando la soledad absoluta de María durante el Sábado Santo, ese tiempo de silencio y espera antes de la Resurrección.
Los colores de su vestimenta fueron escogidos tomando como referencia los corporativos de la hermandad: la túnica es roja, significando el sacrificio de Cristo, mientras que el manto es negro, símbolo del luto de la Madre. Ambas prendas están ricamente estofadas y policromadas, demostrando la maestría técnica de Enrique Orejudo.
La imagen se talló en madera de pino y fue estofada, dorada y policromada siguiendo las técnicas tradicionales de la imaginería castellana. Es portada por un turno de carga femenino compuesto por 40 hermanas sobre andas de carga interior, en un gesto que simboliza la identificación de las mujeres de la hermandad con el dolor de María.
La Palabra de Dios
La Palabra de Dios es un paso alegórico consistente en una Biblia abierta tallada en madera por Enrique Orejudo en 1988, dos años antes de que el mismo escultor realizara la imagen de la Virgen del Silencio. Este paso, que se incorporó al desfile antes que la dolorosa, tiene un fuerte contenido catequético y simbólico.
En la página de la izquierda de la Biblia se muestra una rica ilustración de un calvario, mientras que en la página de la derecha aparece el texto evangélico: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» (Lc 23,46), las últimas palabras de Jesús antes de morir en la cruz. Este versículo conecta temáticamente con la expresión del Cristo de la Vela, que mira al cielo en actitud de total entrega.
El paso es portado por niños de la hermandad sobre andas de carga exterior, involucrando así a los más pequeños en la procesión y transmitiéndoles desde temprana edad los valores y la espiritualidad de la cofradía. La participación de los niños portando La Palabra resulta especialmente emotiva y simboliza la transmisión generacional de la fe.
Junto a La Palabra desfila una sección de tambores que acompaña al paso, creando un ritmo apropiado para la marcha de los pequeños costaleros. Esta agrupación añade un elemento sonoro distintivo al cortejo procesional de la hermandad.
La procesión del Sábado Santo
La procesión de la Hermandad del Silencio constituye uno de los momentos culminantes de la Semana Santa salmantina y presenta características únicas que la distinguen de otros desfiles pasionistas de la ciudad.
La salida tiene lugar cada Sábado Santo a las 17:00 horas desde la Parroquia de Jesús Obrero, en el barrio de Pizarrales. Este horario vespertino permite que el cortejo discurra durante la tarde y primera hora de la noche, aprovechando la luz natural del día y las primeras sombras del atardecer para crear una atmósfera de especial recogimiento.
Lo más destacado de esta procesión es su extraordinaria longitud: con un recorrido aproximado de cuatro kilómetros y una duración de cinco horas y media, se trata de la procesión más larga de toda la Semana Santa de Salamanca. Los hermanos de carga realizan un esfuerzo físico considerable al transportar los pasos desde Pizarrales hasta el centro histórico y de regreso, descendiendo y ascendiendo las calles que conectan el barrio con el corazón monumental de la ciudad.
El itinerario oficial que la hermandad recorre es el siguiente: Parroquia de Jesús Obrero, Carretera de Ledesma (recientemente renovada y asfaltada), calle Valverdón, avenida de Villamayor, plaza de la Fuente, plaza San Juan Bautista, calle Santa Teresa, plaza de los Bandos, calle Zamora, Plaza Mayor, plaza Poeta Iglesias, calle Quintana, calle Juan del Rey, calle Prado, calle Prior, calle Bordadores, paseo de las Úrsulas, Campo de San Francisco, calle Abajo, calle Arriba, plaza de la Fuente, avenida de Villamayor, calle Valverdón, Carretera de Ledesma y regreso a la Parroquia de Jesús Obrero.
Este extenso recorrido permite que vecinos de diversos barrios de Salamanca puedan contemplar las imágenes sin necesidad de desplazarse, ya que la procesión atraviesa tanto zonas periféricas como el centro histórico monumental. El paso por la Plaza Mayor constituye uno de los momentos más emotivos, cuando las imágenes son contempladas en el marco incomparable de uno de los conjuntos arquitectónicos barrocos más hermosos de España.
La estructura del cortejo incluye, tras las insignias y estandartes de la hermandad, el paso de La Palabra portado por niños y acompañado por la sección de tambores. A continuación desfilan los nazarenos con sus cirios encendidos, seguidos del paso del Cristo de la Vela y del de Nuestra Señora del Silencio. Cerrando la procesión marchan la Agrupación Musical Virgen de la Vega y la Banda de Música Tomás Bretón, que interpretan marchas procesionales apropiadas al carácter del Sábado Santo.
Un detalle distintivo de esta procesión es la participación de gente del barrio que vela detrás de las imágenes sin pertenecer formalmente a la cofradía. Este seguimiento popular demuestra el profundo arraigo de la hermandad en Pizarrales y el cariño que los vecinos profesan a «sus» imágenes.
Uno de los momentos más espectaculares de la salida se produce al inicio, cuando los costaleros deben descender los quince escalones de la entrada de la Parroquia de Jesús Obrero portando los pasos. Este ejercicio de fuerza, coordinación y equilibrio cuenta siempre con el calor y el aplauso de todo el barrio, que se congrega en las inmediaciones del templo para despedir a sus imágenes.
Las condiciones meteorológicas del Sábado Santo han sido tradicionalmente problemáticas para la hermandad. Entre 2005 y 2008, la procesión se suspendió cuatro años consecutivos debido a la lluvia. También en años posteriores ha habido suspensiones o acortamientos del recorrido por mal tiempo. En 2025, celebrando el 40 aniversario, las previsiones no eran favorables y la junta directiva decidió acortar el recorrido, limitándolo al barrio en lugar de bajar al centro. Pese a ello, la lluvia apareció cuando apenas habían completado el tramo de la Carretera de Ledesma, obligando a cubrir las imágenes con plásticos y regresar precipitadamente a la parroquia.
La hermandad siempre toma las decisiones sobre la salida priorizando la seguridad de las imágenes y de los hermanos. Como ha declarado la junta directiva en diversas ocasiones: «No vamos a poner en peligro los dos pasos que tenemos ni nuestro capital humano». Estas decisiones responsables, aunque dolorosas, demuestran la madurez de la cofradía y su compromiso con la conservación del patrimonio.
Actividad corporativa durante el año
Aunque el Sábado Santo representa el momento culminante de la actividad pública de la Hermandad del Silencio, la vida de la cofradía se extiende a lo largo de todo el año con diversos actos que mantienen viva la vinculación entre los hermanos y profundizan en su espiritualidad.
La hermandad celebra su función principal en honor de sus imágenes titulares en una fecha señalada del calendario litúrgico, convocando a todos los cofrades para una solemne eucaristía que sirve como renovación de los compromisos devocionales y como encuentro anual de la familia cofrade.
Durante la Cuaresma, el periodo de cuarenta días previo a la Semana Santa, la cofradía organiza diversos actos preparatorios: ejercicios espirituales, vía crucis, charlas formativas sobre la historia y el patrimonio de la hermandad, catequesis específicas y ensayos procesionales. Estos últimos son especialmente importantes dada la longitud y complejidad del recorrido, permitiendo a los costaleros practicar la coordinación necesaria para portar los pasos durante más de cinco horas.
Antes de cada Semana Santa tiene lugar un acto especialmente significativo: la Promesa del Silencio, ceremonia que se celebra en el interior de la Parroquia de Jesús Obrero y a la que asisten personalidades políticas como el alcalde de Salamanca y el presidente de la Junta de Castilla y León, además de los hermanos y devotos. En este acto, los cofrades renuevan su compromiso con la hermandad y se preparan espiritualmente para vivir intensamente el Sábado Santo.
Las juntas de gobierno se reúnen periódicamente para gestionar los asuntos administrativos, económicos y organizativos de la hermandad. La cofradía renueva su junta directiva cada cierto tiempo, garantizando la participación democrática de los hermanos en la toma de decisiones. Las reuniones de hermanos y hermanas de carga también se celebran regularmente en los sótanos de la parroquia para coordinar aspectos técnicos de la procesión.
La hermandad mantiene activa una labor de captación de nuevos miembros, organizando reuniones específicas para quienes desean incorporarse a la cofradía. En febrero de 2025, por ejemplo, se convocó una reunión para nuevos hermanos en la que la junta directiva expresó: «Estamos deseando conoceros y os recibiremos con los brazos abiertos». Este espíritu acogedor ha permitido que la cofradía crezca constantemente, superando ya los 350-400 hermanos.
Un aspecto destacado de la vida de la hermandad es su grupo joven, que desarrolla actividades específicas para los miembros más jóvenes de la cofradía. Este grupo, que fue recuperado en 2024 tras un periodo de inactividad, garantiza el relevo generacional y la transmisión de los valores y tradiciones de la hermandad a las nuevas generaciones.
La hermandad participa activamente en los actos conjuntos organizados por la Junta de Semana Santa de Salamanca, incluyendo pregones, exposiciones, presentaciones de carteles y otros eventos que forman parte del calendario anual de la Pasión salmantina.
En ocasiones especiales, como el Día Mundial de la Palabra de Dios, la hermandad organiza procesiones extraordinarias. En enero de 2025, coincidiendo con el 40 aniversario de la cofradía, tuvo lugar una procesión con el paso de La Palabra, iniciando una tradición que se repetirá anualmente cada Día Mundial de la Palabra de Dios.
Singularidades y relatos
La Hermandad del Silencio atesora numerosas particularidades que la hacen única dentro del panorama de la Semana Santa salmantina y que han generado un rico anecdotario popular a lo largo de sus casi cuatro décadas de existencia.
Una de las características más destacadas es su profundo arraigo en el barrio de Pizarrales. Desde su fundación, la hermandad se identificó plenamente con este barrio tradicionalmente obrero del oeste de Salamanca, y el barrio respondió volcándose con su cofradía. Este vínculo se manifiesta especialmente en la salida del Sábado Santo, cuando todo Pizarrales se echa a la calle para despedir a «su» Cristo de la Vela y a «su» Virgen del Silencio.
El momento de bajar los quince escalones de la Parroquia de Jesús Obrero portando los pasos constituye uno de los instantes más emocionantes de toda la Semana Santa salmantina. La dificultad técnica del descenso, la concentración de los costaleros y el aplauso entusiasta de los vecinos crean una atmósfera de especial intensidad que muchos consideran más emotiva que el propio recorrido procesional.
Existe una anécdota recurrente sobre la «mala suerte» meteorológica que parece perseguir a la hermandad. Florencio Martín, que ha sido hermano mayor en varios periodos, bromea diciendo: «Dicen que soy gafe. La procesión se suspendió durante cuatro años seguidos (de 2005 a 2008) por la lluvia». Esta situación, lejos de desanimar a los hermanos, ha reforzado su compromiso y ha convertido cada salida exitosa en una auténtica celebración.
El hallazgo del Cristo de la Vela en la Parroquia de Jesús Obrero es recordado por los fundadores como un momento casi milagroso. Tras buscar infructuosamente por diversos templos de Salamanca, encontrar la imagen cubierta por un paño morado justo cuando el párroco pensaba trasladarla a otra parroquia fue interpretado como una señal providencial que confirmaba el proyecto de la hermandad.
Las llagas de las rodillas del Cristo de la Vela tienen su propia historia. Cuando la imagen presidía la capilla del Colegio de las Trinitarias, esas heridas particularmente realistas conmovieron profundamente a numerosas alumnas, generando una devoción especial entre las jóvenes estudiantes. Esta capacidad de la imagen para provocar emoción religiosa se mantiene intacta décadas después.
El nombre de Cristo de la Vela encierra una curiosa historia. No era el nombre original de la imagen, sino el de otra talla completamente diferente que la hermandad quiso procesionar inicialmente pero cuyo mal estado lo impidió. Al no tener la imagen de Pizarrales advocación específica, los fundadores decidieron mantener el nombre que habían elegido originalmente, creando así una nueva tradición devocional.
La incorporación de la Virgen del Silencio en 1990 respondió a una necesidad práctica: el creciente número de mujeres que se incorporaban a la hermandad deseaban tener un turno de carga propio. Esta decisión, inicialmente pragmática, enriqueció enormemente el patrimonio artístico de la cofradía y permitió que las hermanas participaran activamente en el esfuerzo de portar los pasos.
Los colores corporativos negro y rojo «tiñen» literalmente el barrio de Pizarrales cada Sábado Santo, como describen los medios locales. Esta identificación cromática es tan fuerte que muchos salmantinos se refieren a la hermandad simplemente como «la negra y roja», sin necesidad de mencionar su nombre oficial.
La participación de personalidades políticas en la Promesa del Silencio demuestra el reconocimiento institucional que la hermandad ha alcanzado. La presencia del alcalde y del presidente autonómico en este acto subraya la importancia de la cofradía en el tejido social y cultural de Salamanca.
Consejos prácticos
Salamanca ofrece excelentes condiciones para acoger a los numerosos visitantes que llegan durante la Semana Santa. La ciudad cuenta con una amplia oferta de alojamientos que incluye hoteles de diversas categorías, hostales familiares, pensiones económicas y apartamentos turísticos. Dada la popularidad de la Semana Santa salmantina, es imprescindible reservar con suficiente antelación, especialmente para las fechas centrales como el Sábado Santo.
En cuanto a transporte, Salamanca dispone de buenas conexiones por carretera (autovía A-62 y otras) y ferrocarril (con estaciones de Renfe y AVE). El barrio de Pizarrales se encuentra al oeste de la ciudad, aproximadamente a dos kilómetros del centro histórico, y está bien comunicado mediante autobuses urbanos. Para presenciar la salida desde la Parroquia de Jesús Obrero, es recomendable consultar las líneas de autobús que llegan al barrio o considerar el uso de taxi.
Respecto a la indumentaria, conviene tener en cuenta que la procesión del Sábado Santo se desarrolla durante la tarde y primera hora de la noche, con temperaturas primaverales que pueden ser frescas, especialmente si hay viento. Se recomienda vestir por capas y llevar calzado cómodo si se desea seguir todo o parte del recorrido. Por respeto al carácter religioso del evento, es apropiada una vestimenta discreta y respetuosa.
La gastronomía salmantina ofrece especialidades propias de la Semana Santa que merece la pena degustar. El hornazo (empanada rellena de carne), las torrijas elaboradas según recetas conventuales, los potajes de vigilia y otros dulces tradicionales pueden encontrarse en los numerosos establecimientos del centro histórico. El barrio de Pizarrales también cuenta con bares y restaurantes donde disfrutar de la cocina local en un ambiente más popular y auténtico.
Para presenciar la procesión, existen varias opciones según las preferencias personales. Quienes deseen vivir la experiencia completa pueden situarse en las inmediaciones de la Parroquia de Jesús Obrero para ver la salida, especialmente el momento de bajar los escalones con los pasos. Otros prefieren esperar en el centro histórico, especialmente en la Plaza Mayor, donde las imágenes pueden contemplarse en un marco arquitectónico incomparable. También es posible seguir parcialmente el recorrido, acompañando a las imágenes por algunas calles.
Hay que tener en cuenta que se trata de la procesión más larga de Salamanca, con más de cinco horas de duración. Si se desea seguir todo el recorrido, conviene estar preparado físicamente para caminar varios kilómetros. Alternativamente, puede optarse por presenciar la salida y después desplazarse directamente a otro punto del itinerario para ver pasar nuevamente las imágenes.
Es importante estar atento a las informaciones meteorológicas y a los comunicados oficiales de la hermandad, ya que las condiciones climatológicas adversas pueden provocar modificaciones del recorrido o incluso la suspensión de la procesión. La junta directiva suele tomar estas decisiones con poca antelación, esperando hasta el último momento para valorar si las condiciones permiten la salida con seguridad.
Finalmente, aunque se trata de un acto religioso y devocional, fotografiar la procesión está permitido. Sin embargo, debe hacerse con discreción y respeto, evitando el uso de flash durante las horas de menor luz y procurando no obstaculizar la visión de otros espectadores ni interferir con el desarrollo normal del desfile.
Preguntas habituales
¿Cuándo procesiona la Hermandad del Silencio?
La hermandad realiza su salida procesional cada Sábado Santo a las 17:00 horas desde la Parroquia de Jesús Obrero en el barrio de Pizarrales. La procesión tiene una duración aproximada de cinco horas y media, siendo la más larga de toda la Semana Santa de Salamanca.
¿Dónde se encuentra la sede de la cofradía?
La sede canónica de la Hermandad del Silencio está en la Parroquia de Jesús Obrero, situada en el barrio de Pizarrales, en el oeste de Salamanca. En este templo se custodian las tres imágenes procesionales: el Cristo de la Vela, Nuestra Señora del Silencio y La Palabra de Dios.
¿Qué imágenes procesionan con la hermandad?
La cofradía procesiona tres pasos: el Santísimo Cristo de la Vela (crucificado anónimo de 1920 en escayola), Nuestra Señora del Silencio (dolorosa tallada por Enrique Orejudo en 1990) y La Palabra de Dios (Biblia abierta también de Enrique Orejudo, de 1988, portada por niños).
¿De qué color es el hábito de los hermanos?
Los nazarenos visten túnica negra ceñida con cíngulo rojo, escapulario negro con el emblema bordado y capirote rojo (los hermanos de cirio) o esclavina roja (hermanos de paso y niños). Los colores negro y rojo son distintivos de la hermandad.
¿Por qué se llama Cristo de la Vela?
La imagen no tenía advocación propia cuando la hermandad la encontró en Pizarrales. Se le dio este nombre porque era el de otra talla (un Cristo atado a la columna en la iglesia de San Sebastián) que los fundadores querían procesionar inicialmente pero que no pudo cederse por su mal estado de conservación.
¿Cuánto mide el recorrido de la procesión?
El itinerario completo supera los cuatro kilómetros, desde Pizarrales hasta el centro histórico (incluyendo la Plaza Mayor) y regreso. Es el recorrido procesional más largo de toda la Semana Santa salmantina, con una duración aproximada de cinco horas y media.
¿Cómo puedo hacerme hermano de la cofradía?
Las personas interesadas pueden contactar con la hermandad a través de su página web oficial (hermandaddelsilencio.es), sus redes sociales o acudiendo directamente a la Parroquia de Jesús Obrero. La cofradía organiza reuniones específicas para nuevos hermanos y acoge con entusiasmo a quienes deseen incorporarse.
¿Quién es Enrique Orejudo?
Enrique Orejudo es un escultor salmantino perteneciente a una familia de artistas que fundaron en 1968 la empresa Artesanía Orejudo. Formado en Bellas Artes, es autor de numerosas obras de imaginería religiosa. Para la Hermandad del Silencio realizó Nuestra Señora del Silencio (1990) y La Palabra de Dios (1988).
Enlaces y recursos de interés
- Hermandad del Silencio – Página web oficial
- Ayuntamiento de Salamanca – Portal oficial municipal
- Junta de Semana Santa de Salamanca
- Diócesis de Salamanca – Información sobre templos y celebraciones
- Turismo de Salamanca – Guía turística oficial
Cofradías
Cofradía de la Oración en el Huerto de los Olivos
Congregación de Nuestro Padre Jesús Divino Redentor Rescatado y Nuestra Señora de las Angustias
Hermandad de Jesús Amigo de los Niños
Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad
Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Perdón
Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Vía Crucis
Hermandad de Nuestro Padre Jesús Despojado de sus Vestiduras y María Santísima de la Caridad y del Consuelo
Hermandad de Nuestro Padre Jesús Flagelado y Nuestra Señora de las Lágrimas
Hermandad del Santísimo Cristo del Amor y de la Paz
Hermandad del Silencio
Hermandad Dominicana del Stmo. Cristo de la Buena Muerte, N. P. Jesús de la Pasión, Ntra. Sra. de los Dolores y Ntra. Sra. de la Esperanza
Hermandad Franciscana del Santísimo Cristo de la Humildad
Hermandad Universitaria del Santísimo Cristo de la Luz y Nuestra Señora Madre de la Sabiduría
Ilustre Cofradía de la Santa Cruz del Redentor y de la Purísima Concepción
Ilustre y Venerable Congregación de Jesús Nazareno y el Santo Entierro
Real Cofradía Penitencial del Santísimo Cristo Yacente de la Misericordia y de la Agonía Redentora
Real y Pontificia Archicofradía Sacramental de María Santísima Madre de Dios del Rosario
Seráfica Hermandad de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Agonía
