Iglesia de la Purísima Concepción

Frente al majestuoso Palacio de Monterrey, en la tranquila plaza de las Agustinas, se alza uno de los templos más singulares y sorprendentes del patrimonio salmantino: la Iglesia de la Purísima Concepción, parte visible del convento de clausura de las Agustinas. Declarada Monumento Nacional el 15 de abril de 1935, esta joya del siglo XVII constituye el ejemplo más perfecto de arquitectura barroca italiana en España, albergando una de las colecciones pictóricas más valiosas de la península ibérica.

Fachada de la Iglesia de la Purísima Concepción, Salamanca
Iglesia de la Purísima Concepción (Salamanca). Autor: Cruccone, Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0 ES).

La iglesia es mucho más que un templo: es una auténtica pinacoteca del Seiscientos italiano, donde conviven obras maestras de José de Ribera, Rubens, Guido Reni, Giovanni Lanfranco, Francesco Bassano y Massimo Stanzione. Su retablo mayor, ejecutado íntegramente en mármoles napolitanos por Cosimo Fanzago, enmarca la monumental Inmaculada Concepción de Ribera, considerada una de las mejores pinturas dedicadas a la Virgen en toda la historia del arte español.

Fundación del convento

La historia de la Iglesia de la Purísima está íntimamente ligada a la figura de Manuel de Zúñiga y Fonseca, VI conde de Monterrey, virrey de Nápoles entre 1631 y 1637. La tradición cuenta que el conde, tras sobrevivir a una grave enfermedad durante su estancia en tierras napolitanas, hizo voto de construir un magnífico templo como agradecimiento a la Virgen. Esta promesa se convertiría en realidad años después en su Salamanca natal.

Pero existía también un motivo más terrenal y familiar para la fundación. En 1626, una devastadora riada de San Policarpo arrasó el cauce del río Tormes, destruyendo el antiguo convento de las Agustinas de San Roque situado en el arrabal, donde se había retirado su hija Inés Francisca de la Visitación. Como media ciudad quedó anegada por las aguas, el conde decidió donar los terrenos que poseía frente a su palacio para que las religiosas pudieran construir un nuevo convento en lugar más seguro.

La construcción se inició el 17 de marzo de 1636, comenzando precisamente por la iglesia, mientras que las obras del convento no arrancaron hasta 1641. El proyecto arquitectónico fue confiado al napolitano Bartolomeo Picchiatti, mientras que los elementos decorativos —retablos, púlpito, sepulcros y puertas— fueron diseñados por el célebre escultor Cosimo Fanzago (1593-1678), quien trabajó todas las piezas en su taller de Nápoles.

Las obras se prolongaron más de medio siglo, finalizando en 1687. Durante todo ese tiempo, la comunidad religiosa permaneció alojada en el propio Palacio de Monterrey, hospedadas por la familia fundadora. Fue entonces cuando, por deseo póstumo del conde, la congregación cambió su denominación de Agustinas de San Roque a Agustinas de la Purísima Concepción.

Localización y horarios

Cómo llegar a la iglesia

La Iglesia de la Purísima se encuentra en:

Dirección: Plaza de las Agustinas, s/n, 37002 Salamanca
Teléfono: 923 21 27 38
Email: unidadpastoralcentrosalamanca@gmail.com

El templo está situado en el corazón del centro histórico, a escasos minutos a pie de la Plaza Mayor, la Universidad y las Catedrales. Su ubicación privilegiada, frente al Palacio de Monterrey y muy cerca de la Casa de las Conchas, lo convierte en parada obligatoria para cualquier itinerario monumental por Salamanca.

Horarios de apertura

Periodo Días Horario
VERANO (junio-septiembre) Lunes a viernes 17:00 – 20:00 h
Sábados 11:00 – 13:30 h / 17:00 – 20:00 h
INVIERNO (octubre-mayo) Martes a domingo 11:00 – 14:00 h / 17:00 – 19:45 h
Lunes Cerrado

Nota importante: No se permiten visitas turísticas durante las celebraciones litúrgicas. La entrada es gratuita.

Una fachada de inspiración italiana

El exterior de la Iglesia de la Purísima presenta una sobriedad austera que contrasta deliberadamente con la magnificencia de su interior. La fachada-pórtico, con sus impresionantes 33 metros de longitud, se divide en tres cuerpos separados por pilastras de capiteles jónicos. Destaca especialmente el atrio, con arcos de medio punto sobre pilastras acanaladas, que anticipa el gusto italiano del conjunto.

La portada principal está coronada por un frontón triangular al estilo de Vignola, arquitecto manierista italiano cuya influencia resultaba evidente en la Nápoles de mediados del siglo XVII. Entre las pilastras puede leerse la inscripción fundacional que recuerda a los mecenas del templo y la fecha de conclusión de las obras.

Un elemento que llama poderosamente la atención es la cúpula sobre pechinas con alto tambor y linterna que corona el crucero. Esta cúpula no es la original: en 1657, apenas once años después de iniciarse las obras, se produjo el derrumbe de la primera estructura. La reconstrucción, ejecutada en 1675 por Juan de Setién Güermes, mejoró el diseño original, dotándola de mayores dimensiones y permitiendo que una extraordinaria cantidad de luz natural ilumine el interior del templo, dirigiéndose especialmente hacia el retablo mayor.

El retablo de Cosimo Fanzago

Al acceder al interior de la iglesia, el visitante queda inmediatamente sobrecogido ante el retablo mayor, una obra maestra absoluta de la escultura barroca italiana. Diseñado y ejecutado por Cosimo Fanzago, este conjunto representa el punto culminante del arte de la incrustación de mármoles polícromos.

El retablo se organiza en tres calles con cinco huecos para lienzos y un remate central con vano incluido. Pero lo verdaderamente excepcional no es su estructura, sino el material con que está realizado: una sinfonía de mármoles nobles procedentes de las canteras más prestigiosas de Europa. Fanzago empleó mármoles blancos de Carrara, rojos de Verona, amarillos de Siena, negros de Bélgica y verdes de Calabria, combinándolos con una maestría técnica que produce un resultado pleno de belleza, armonía y color.

Con esta misma técnica de incrustación realizó Fanzago las bancadas colocadas actualmente en los laterales del presbiterio. Estaban destinadas a ser la base de una reja que cerraría el presbiterio, proyecto que finalmente nunca se materializó. También es obra suya el magnífico tabernáculo, ejecutado en bronce, lapislázuli, ópalo y jaspe, además del resto de complementos: los retablos del crucero, los marcos de mármol para los lienzos, el elegante púlpito y el escudo heráldico de la casa de Monterrey.

Todos estos elementos fueron diseñados y tallados en Nápoles, posteriormente desmontados pieza a pieza y transportados a Salamanca en un centenar de carros de bueyes. Una vez en la ciudad del Tormes, artesanos especializados se encargaron del montaje bajo la supervisión de maestros llegados expresamente desde Italia. Se da la circunstancia especial y casi única de que en esta iglesia se prepararon primero los elementos decorativos y después se proyectó el espacio arquitectónico que los mostrara.

La Inmaculada de Ribera

Presidiendo el retablo mayor se encuentra la joya pictórica más preciada del templo: la monumental Inmaculada Concepción pintada por José de Ribera en 1635. Este lienzo, de cinco metros de alto por más de tres de ancho, fue encargado personalmente por el conde de Monterrey durante su virreinato napolitano y está firmado como «Jusepe Ribera» en la zona inferior.

La obra representa una auténtica revolución iconográfica en la representación de este tema mariano. Ribera, conocido como «el Spagnoletto» por su estatura y por su larga residencia en Nápoles, abandonó aquí el tenebrismo que había caracterizado su etapa anterior y creó un cuadro luminoso, de rico colorido, influido por los pintores más luminosos del momento en Italia: Guido Reni y Giovanni Lanfranco.

La composición muestra a la Virgen envuelta en un gran manto azul que flota a su alrededor, vistiendo túnica blanca y pisando la media luna que representa al infiel, según la tradición iconográfica. Una corona de doce estrellas rodea su cabeza, mientras se eleva sobre la Tierra sostenida por un coro de ángeles que proclaman su Inmaculada Concepción. En la parte superior aparece la figura de Dios Padre, en atrevido escorzo, amparando con su mano a la Virgen.

En la parte baja del cuadro, unos angelitos portan diversos atributos e invocaciones que la piedad popular atribuye a la Virgen según las Letanías de Loreto: palmera, rama de olivo, rosa, lirio, espejo sin mancha, torre de David… Esta Inmaculada se convirtió en el modelo perfecto de la iconografía del tema, condensando todas las experiencias pasadas y sirviendo de ejemplo para representaciones futuras durante todo el Siglo de Oro español.

Pinacoteca de maestros

Además de la Inmaculada, el templo atesora una colección pictórica excepcional que convierte la visita en un auténtico recorrido por el arte del Seiscientos italiano. Flanqueando el lienzo de Ribera en el retablo mayor encontramos cuatro pinturas: San José y San Joaquín y Santa Ana, probablemente de Cavedone, un San Juan Bautista al estilo de Guido Reni y un San Agustín que durante siglos se atribuyó a escuela flamenca pero que recientes estudios han identificado como obra autógrafa de Peter Paul Rubens.

Rematando el retablo mayor, en la parte superior, se encuentra La Piedad, también de José de Ribera, completando así la presencia del maestro valenciano en este conjunto artístico. En los brazos del crucero se distribuyen otros retablos con mármoles de Fanzago que acogen más obras maestras del barroco italiano.

El retablo del crucero izquierdo presenta tres lienzos de Ribera: San Genaro, patrón de Nápoles, San Agustín y otra composición de la orden agustiniana. En el crucero derecho destaca una Anunciación de Giovanni Lanfranco y una Crucifixión de Francesco Bassano.

Distribuidas por otros puntos de la iglesia encontramos la Virgen del Rosario de Massimo Stanzione, San Nicolás de Tolentino de autor desconocido, San Agustín con el Niño en la playa de Giovanni Baglione, y un lienzo de Luciano Borzone, pintor genovés cuya obra llegó a Salamanca formando parte de la colección de los condes de Monterrey.

Los sepulcros de los fundadores

A ambos lados de la capilla mayor, elevados y encastrados en nichos sobre la piedra, se encuentran los sepulcros de Manuel de Zúñiga y Fonseca y su esposa Leonor María de Guzmán, hermana del todopoderoso conde-duque de Olivares. Las estatuas orantes que los representan son obra del escultor napolitano Giuliano Finelli, discípulo de Bernini.

Estas esculturas funerarias destacan por su realismo contenido y la dignidad con que representan a los mecenas del templo. Aunque la iglesia fue concebida como panteón familiar, finalmente los restos de los condes no pudieron ser enterrados en la cripta debido a un problema inesperado: la presencia de un manantial subterráneo que generaba una humedad constante incompatible con la conservación de los cuerpos.

El secreto del manantial subterráneo

Uno de los aspectos más singulares de la Iglesia de la Purísima es un fenómeno que se remonta al momento mismo de su construcción en el siglo XVII. Al comenzar a excavar los cimientos del templo, los obreros perforaron accidentalmente la capa freática del terreno, lo que provocó la aparición de una corriente natural de agua que todavía hoy sigue brotando bajo el templo.

Esta circunstancia ha marcado la historia del edificio de manera determinante. Como señala el párroco Antonio Matilla, la iglesia tiene una característica peculiar: «una humedad grande que en verano es magnífica y en invierno es peligrosa». Durante los meses estivales, cuando Salamanca alcanza temperaturas elevadas, el interior del templo mantiene una frescura singular que hace de la visita una experiencia especialmente agradable.

La presencia constante de agua bajo la cripta impidió, como ya se ha mencionado, que se pudiera utilizar como lugar de enterramiento para la familia del conde de Monterrey, pese a haber sido ese uno de los propósitos originales de la construcción. Este manantial subterráneo convierte a la Purísima en uno de los templos más peculiares de España desde el punto de vista arquitectónico y ambiental.

Liturgia y celebraciones

La Iglesia de la Purísima pertenece a la Unidad Pastoral Centro Histórico de Salamanca, junto con las parroquias de San Sebastián, San Martín, San Julián y San Benito. Como templo parroquial activo, mantiene un calendario regular de celebraciones eucarísticas durante todo el año.

Horarios de misas

Periodo Días Horario
INVIERNO (octubre-mayo) Lunes a sábado 19:00 h
Domingos 11:30 h, 12:30 h, 20:00 h (pastoral universitaria)
VERANO (junio-septiembre) Lunes a viernes 20:00 h
Domingos 12:00 h

La festividad más importante que se celebra en este templo es, lógicamente, la de la Inmaculada Concepción el 8 de diciembre. En esta fecha se organiza una solemne eucaristía presidida por el obispo de la diócesis, durante la cual el prelado luce la casulla celeste que el Vaticano concedió en 1864 a los sacerdotes españoles por su firme defensa del dogma de la Inmaculada. Salamanca jugó un papel destacadísimo en esta defensa doctrinal mucho antes de que el dogma fuera proclamado oficialmente en 1854.

Además de las celebraciones regulares, el templo acoge bautizos, matrimonios y otros sacramentos. Para solicitar información sobre la celebración de estos actos, es necesario contactar con el despacho parroquial en los horarios establecidos.

Avatares históricos

A lo largo de sus más de tres siglos de existencia, la Iglesia de la Purísima ha conocido momentos difíciles que pusieron en peligro su integridad y la de sus tesoros artísticos. Durante la Guerra de Independencia Española, las religiosas se vieron obligadas a abandonar el convento ante el avance de las tropas napoleónicas. Durante unos días encontraron refugio en el cercano Convento de Carmelitas Descalzas de San José.

Las tropas francesas utilizaron el recinto como caballerizas, aprovechando la ocasión para sustraer numerosos bienes del convento e iglesia. Afortunadamente, las obras de arte más valiosas pudieron ser ocultadas a tiempo. Una vez que los franceses abandonaron Salamanca para reagruparse en Arapiles antes de la definitiva batalla, las hermanas pudieron regresar a su hogar y comenzar la recuperación del convento.

A lo largo del siglo XX, el conjunto conventual ha sido objeto de varias restauraciones que han permitido conservar su extraordinario patrimonio artístico. La declaración como Monumento Nacional en 1935 supuso un impulso definitivo para la protección legal del edificio y sus contenidos.

Patrimonio y reconocimientos

La excepcional conjunción estética entre los mármoles italianos y la piedra salmantina, entre los elementos decorativos y el espacio arquitectónico, entre la pintura, la escultura y la arquitectura, hacen de la Iglesia de la Purísima un conjunto único en España. Como señalan los expertos, se trata de un ejemplo sublime de barroco napolitano, casi manierista en algunos detalles, más cercano al último renacimiento que al pleno barroco.

La riqueza de los dieciséis lienzos que llenan de color grandes superficies del templo, unida a los mármoles polícromos y a la luminosidad del espacio, convierten esta iglesia en una experiencia visual y espiritual irrepetible. No en vano, muchos expertos la consideran una de las joyas ocultas del patrimonio artístico español.

El templo forma parte del itinerario monumental protegido de Salamanca, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Además, se integra en la ruta de los Retablos Barrocos de Salamanca, iniciativa turístico-cultural que pone en valor el extraordinario conjunto de retablos que atesora la capital charra.

Anécdotas del templo

La Iglesia de la Purísima encierra numerosas historias fascinantes que enriquecen su visita. Una de las más curiosas tiene que ver con el transporte de las obras de arte desde Nápoles hasta Salamanca. Se cuenta que el viaje de los mármoles del retablo y de los lienzos de Ribera requirió más de cien carros de bueyes que atravesaron media Europa durante meses. El conde de Monterrey supervisó personalmente el embalaje de cada pieza en Nápoles, consciente del valor incalculable de lo que enviaba a su ciudad natal.

Existe también una tradición local que afirma que la modelo que posó para Ribera en la Inmaculada fue María Rosa, hija natural del propio pintor. Aunque esta historia ha sido objeto de debate entre los historiadores del arte, lo cierto es que Ribera pintó al menos siete Inmaculadas a lo largo de su carrera, y en varias de ellas se aprecia un rostro similar que podría corresponder efectivamente a su hija.

Otra anécdota fascinante se refiere a la dualidad arquitectónica del conjunto. Mientras el exterior muestra la sobriedad característica de la piedra de Villamayor y de la arquitectura castellana del XVII, el interior despliega todo el esplendor cromático y decorativo del barroco napolitano. Esta aparente contradicción fue deliberada: el conde quería que el templo se integrara armónicamente en el paisaje urbano salmantino, pero que su interior transportara al visitante directamente a las iglesias que había conocido durante su estancia en Nápoles.

El descubrimiento del Rubens en 2018 añadió un capítulo emocionante a la historia del templo. El estudioso Matías Díaz Padrón, antiguo conservador jefe de pintura flamenca del Museo del Prado, identificó el San Agustín del retablo como obra autógrafa del maestro flamenco. Este hallazgo elevó aún más el valor artístico de una colección ya de por sí extraordinaria.

Finalmente, merece la pena mencionar que la iglesia cuenta con una sacristana que ofrece explicaciones adicionales a los visitantes interesados. Su profundo conocimiento de la historia del templo y sus anécdotas enriquece enormemente la experiencia de la visita, permitiendo descubrir detalles que pasarían desapercibidos para el ojo no entrenado.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se llama Iglesia de la Purísima si es un convento de Agustinas?

El convento fue fundado originalmente como Agustinas de San Roque, pero cuando el conde de Monterrey financió el nuevo edificio en el siglo XVII, estableció como condición que las religiosas adoptaran la advocación de la Purísima Concepción. De ahí que el templo sea conocido popularmente como la Iglesia de la Purísima o de la Inmaculada de Ribera.

¿Es necesario pagar entrada para visitar la iglesia?

No, la entrada es completamente gratuita. Se trata de un templo parroquial en activo que abre sus puertas tanto para el culto como para las visitas culturales. No obstante, no se permiten visitas turísticas durante las celebraciones litúrgicas, por lo que conviene consultar los horarios de misas antes de acudir.

¿Cuánto tiempo se necesita para visitar el templo?

Una visita rápida puede realizarse en 20-30 minutos, pero para apreciar en profundidad los tesoros artísticos que alberga —especialmente las pinturas del retablo y las obras distribuidas por el templo— se recomienda dedicar al menos 45 minutos o una hora. Si se tiene la suerte de coincidir con la sacristana, que ofrece explicaciones detalladas, la visita puede extenderse cómodamente durante una hora y media.

¿Por qué se dice que es la iglesia más italiana de España?

La Iglesia de la Purísima fue diseñada, decorada y amueblada íntegramente por artistas italianos —arquitecto Bartolomeo Picchiatti, escultor Cosimo Fanzago y pintores como Ribera, Lanfranco, Stanzione y Bassano— utilizando materiales traídos directamente de Italia. Además, responde estilísticamente al barroco napolitano del segundo tercio del siglo XVII, sin apenas influencias locales en su concepción original. Esta pureza estilística la convierte en un caso único en España.

¿Qué es el manantial subterráneo del que se habla?

Durante las excavaciones para los cimientos en el siglo XVII, los constructores perforaron accidentalmente la capa freática, provocando que brotara un manantial de agua que todavía hoy fluye bajo la cripta. Esta corriente genera una humedad constante que en verano refresca agradablemente el interior del templo, aunque en invierno puede resultar excesiva. Este fenómeno impidió utilizar la cripta como panteón familiar de los condes de Monterrey.

¿Se puede tomar fotografías en el interior?

Sí, está permitido tomar fotografías del interior del templo para uso personal, siempre que se haga con respeto y sin utilizar flash que pueda dañar las pinturas. Durante las celebraciones litúrgicas se ruega extremar la discreción y evitar las fotografías que puedan distraer a los fieles.

¿La iglesia está adaptada para personas con movilidad reducida?

El acceso principal presenta algunos escalones, pero existe una rampa lateral que facilita la entrada a personas con sillas de ruedas o movilidad reducida. En Semana Santa, el Ayuntamiento instala rampas adicionales para facilitar la salida de las procesiones, que también benefician a los visitantes con dificultades de movilidad.

¿Qué otras obras destacadas de José de Ribera se pueden ver en Salamanca?

Además de la Inmaculada y La Piedad de la Purísima, en la propia iglesia se conservan otros lienzos del maestro valenciano como San Genaro y San Agustín. Fuera de este templo, Salamanca no cuenta con otras obras documentadas de Ribera en sus colecciones públicas, lo que hace aún más excepcional la concentración de obras del artista en la Iglesia de la Purísima.

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